Una niña de 10 años sufre las consecuencias esperadas de la prohibición al aborto

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No mucho después de que la Corte Suprema revocó Roe v. Wade, una ginecobstetra llamada Caitlin Bernard habló con The Indianapolis Star sobre una llamada que había recibido de un médico en Ohio, quien tenía una paciente de 10 años con seis semanas y tres días de embarazo. En Ohio, una ley que prohíbe el aborto después de que se detecta actividad cardiaca en el feto —generalmente alrededor de la sexta semana de embarazo— acababa de entrar en vigor, así que la niña necesitaba cruzar las fronteras estatales para recibir atención. La noticia, al ser ilustrativa del horrendo impacto de las prohibiciones del aborto, se volvió viral y Joe Biden la mencionó en un discurso.

Sin embargo, la derecha rápidamente se convenció a sí misma de que la historia era dudosa y probablemente falsa. El sitio web conservador PJ Media afirmó el viernes pasado que esa noticia tenía “muchos de los elementos de un timo”. El lunes, el fiscal general de Ohio, Dave Yost (republicano), salió en Fox News diciendo que no sabía de ningún reporte policial sobre una víctima de violación de 10 años. “Entre más escuchas de esto, más increíble se vuelve”, comentó el anfitrión Jesse Watters.

El martes, un artículo de opinión de The Wall Street Journal escribió el reporte como “fantasioso”, pues “nadie ha podido identificar a la niña o dónde vive”, como si esa información debiera ser del conocimiento del público. “Entonces, ¿ya atraparon al tipo que violó a la niña de 10 años?”, tuiteó el escritor Michael Brendan Dougherty de la publicación National Review la semana pasada, al parecer con un tono sarcástico.

La respuesta a la pregunta de Dougherty ya es sí. Las autoridades dicen que Gerson Fuentes, de 27 años, fue arrestado y ha confesado. El departamento de servicios para menores en Columbus alertó a la policía de la violación en junio. En lugar de disculparse con Caitlin Bernard por haber dicho que era una mentirosa, muchos de la derecha la han empezado a atacar porque ella no reportó la violación, aunque la policía ya estaba informada del abuso para cuando la doctora vio a la niña.

El miércoles, Watters mostró una fotografía de Bernard y declaró: “De acuerdo con informes de PJ Media, tiene un historial de no reportar casos de maltrato infantil”. Luego, el fiscal general de Indiana, Todd Rokita, participó en el programa de Watters, describiendo a Bernard como una “activista del aborto que se hace pasar por doctora”, y anunció que la susodicha estaba bajo investigación.

Parece que lo único malo que hizo Bernard fue avergonzar a republicanos. El jueves en la tarde, The Star reportó que Bernard había informado del aborto al Departamento de Salud de Indiana y al Departamento de Servicios Infantiles, como exige la ley estatal. En un comunicado, su abogado dijo que está considerando emprender acciones legales contra Rokita y otros que la han “calumniado”.

Todo este horrible episodio ha demostrado lo poco dispuestos que están los conservadores a lidiar con la realidad del régimen de aborto que están imponiendo en gran parte del país. No hay nada malo en ver una noticia procedente de una sola fuente y decidir que no quieres juzgar hasta que surja más información. Pero eso no es lo que ocurrió aquí. En su lugar, hubo una incredulidad despectiva, como si el hecho de que a una niña de 10 años violada se le negara el aborto no fuera una consecuencia inevitable de una prohibición del aborto sin excepción por violación.

Seguramente los de derecha, a quienes les encanta acusar a sus enemigos de pedofilia, entienden que en Estados Unidos se violan niños. El Columbus Dispatch, que dio la noticia de la detención de Fuentes, informó de que en 2020 se realizaron 52 abortos a menores de 15 años en Ohio, aproximadamente uno a la semana en un solo estado.

En los países que han prohibido el aborto, se han dado varios casos destacados de víctimas de violación que quedan embarazadas muy jóvenes. En Nicaragua, en 2003, activistas feministas lucharon para ayudar a una niña de 9 años a obtener un aborto con medicamentos. Cuando se supo que había sido violada por su padrastro, las activistas se enfrentaron al acoso judicial ya que las acusaban de haber ayudado a encubrir el crimen.

Este año, un juez en Brasil intentó bloquear un aborto para una niña de 11 años que había sido violada. “¿Quieres escoger el nombre del bebé?”, le preguntó. “¿El papá del bebé estaría dispuesto a ponerlo en adopción? ¿Puedes soportarlo un poco más?”. ¿Por qué alguien habría de pensar que leyes similares no llevarían a resultados parecidos en Estados Unidos.

Han pasado menos de tres semanas de que se revocó Roe y las consecuencias absolutamente predecibles ya son palpables. Today.com informó de una mujer en Arizona que supo a las 21 semanas que su embarazo deseado no era viable, pero cuyo médico no podía inducir un parto temprano debido a la decisión de la Corte Suprema. “De verdad solo puedo describirlo como sentirme atrapada”, comentó la paciente.

Como reportó The Los Angeles Times, a algunas pacientes se les está negando el metrotrexato, un medicamento que se emplea en el tratamiento de ciertas enfermedades autoinmunes por ser un abortifaciente. Los profesionales de la medicina no necesariamente están mal al no querer recetar dicho fármaco, pues, según el periódico, “en Texas, dispensar metotrexato a alguien que lo utiliza para inducir un aborto espontáneo después de 49 días de gestación es un delito”.

Los abortos después de unas seis semanas son ilegales en Texas desde que entró en vigor el año pasado la SB 8, la llamada ley cazarrecompensas del aborto, y las mujeres han comparecido para hablar del trauma que han tenido que soportar. NPR informó sobre una mujer llamada Anna que rompió aguas el día de su boda, cuando estaba embarazada de 19 semanas. El feto no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir y Anna corría un riesgo alto de sufrir una hemorragia o desarrollar sepsis. Pero los médicos dijeron que no podían interrumpir el embarazo hasta que el corazón del feto se detuviera o su estado empeorara. Acabó gastando miles de dólares en volar a Colorado para abortar, sentada en primera fila para poder llegar rápidamente al baño en caso de que tuviera que parir en el avión.

Si nada de esto es lo que pretendían los legisladores antiabortistas, nada les impide modificar sus leyes. El estatuto de Ohio incluye ejemplos de emergencias médicas en las que se permite el aborto, como en casos de preeclampsia y la rotura prematura de membranas. Si los republicanos creen que "ser víctima de una violación infantil” debe incluirse también, tienen que añadirlo.

Pero es poco probable que lo hagan, porque el movimiento antiabortista se opondría. El jueves, James Bopp, consejero general del Comité Nacional del Derecho a la Vida, comentó a Politico que, según el modelo de legislación que ha redactado, la niña de Ohio habría sido obligada a llevar su embarazo a término. “Ella habría tenido el bebé y, como muchas mujeres que han tenido bebés como resultado de una violación, esperaríamos que ella entendiera la razón y, en última instancia, el beneficio de tener el hijo”, dijo.

Él al menos está siendo sincero. La furia dirigida contra Caitlin Bernard sugiere que otros conservadores no están tan dispuestos a reconocer lo que provocan sus leyes.

© 2022 The New York Times Company

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