Por qué necesitamos más mujeres en el campo

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SEGÚN la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las mujeres conforman el 43 por ciento de la mano de obra agrícola en los países en desarrollo. Sin embargo, para ellas el acceso a los recursos productivos sigue siendo menor, las brechas de género y las normas sociales tradicionalmente construidas, en las que el hombre es quien lidera la producción agrícola, continúan siendo los limitantes del poder de la mujer en el campo.

Es nuestra responsabilidad impulsar la participación y liderazgo de las mujeres en el sector agro, ya que, en general, las agricultoras tienen menor acceso a los recursos como la tierra, el crédito y la información. En México, el 15 por ciento del total de productores a escala nacional son mujeres, y cerca de 800,000 mujeres realizan actividades relacionadas con el campo y la pesca, de acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo (Sadel).

La FAO afirma que este panorama puede ser diferente si las mujeres se encuentran empoderadas, pues tienen mayor capacidad para responder ante las adversidades y desempeñar un papel importante en la adopción de nuevas tecnologías.

Son las mujeres las responsables de garantizar la seguridad alimentaria de muchas poblaciones y, además, de cuidar a sus familias. Es necesario que, a través de programas y capacitaciones, se promueva su participación y formación y se distinga su labor para así promover el empoderamiento que se busca que pueda heredarse de generación en generación. Con este se pretende que las mujeres sean agentes de cambio en sus comunidades y en sus propias familias para así impulsar el interés de las más jóvenes en la innovación que el sector requiere para abastecer la producción alimentaria que está en aumento.

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Para poder promover dicho empoderamiento es necesario impulsar políticas que incentiven el mismo acceso a la tierra, proporcionar espacios de capacitación y educación continua, para que puedan aplicar soluciones nutricionales en sus cultivos que les permitan ser más rentables, eficientes y responsables con el ambiente. Según estimaciones del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura en México, si las agricultoras tuvieran los mismos derechos, oportunidades y condiciones laborales que los hombres, podría reducirse en 100 millones y 150 millones el número de personas que sufren hambre en el mundo.

Los sistemas agrícolas y alimentarios requieren transformaciones fundamentales con el fin de responder a los desafíos relacionados con la seguridad alimentaria mundial y el cambio climático. Con el fin de hacer frente a la ascendiente demanda de alimentos de una población mundial creciente y cambiante, la producción agrícola mundial tendrá que aumentar en torno a un 50 por ciento para 2050; para ello es necesario contar con productores y productoras jóvenes y preparados que hagan frente a esta demanda global.

En la producción de café se cuenta con un 70 por ciento de mano de obra conformada por mujeres, sin embargo, solo un 30 por ciento de las fincas son operadas por ellas. Acorde con datos de la International Coffee Organization, cerrar la brecha de género podría lograr la producción de 30,000 millones más de tazas de café por año.

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Es necesario que trabajen en conjunto el sector público y privado para cumplir con el Quinto Objetivo de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030, en la cual se busca lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas. Necesitamos a más mujeres en el campo, pero para ello requerimos proporcionarles las herramientas necesarias que les brinden oportunidades socioeconómicas positivas para ellas, sus familias y sus comunidades.

Empoderar a la mujer rural es un trabajo que nos compite y beneficia a todos, por ello debemos continuar impulsando la visibilización de su importante labor para combatir la hambruna mundial. N

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Liz Gómez es gerente comercial de la Zona Sur para Yara México. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad de la autora.

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