Nasry Asfura, el empresario que busca desmarcarse de la corrupción y llegar a la presidencia de Honduras

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El alcalde de Tegucigalpa y candidato presidencial de Honduras, Nasry Asfura
ORLANDO SIERRA

TEGUCIGALPA.- Una de las palabras que más usa el candidato presidencial hondureño Nasry Asfura es “trabajo”. El actual alcalde de Tegucigalpa, miembro del gobernante Partido Nacional (PN), pasa poco tiempo en su despacho, prefiere la labor de campo, el trabajo nocturno y se jacta de no haber inaugurado ninguna de las obras viales que ha hecho en la capital y que le han granjeado un apoyo sin igual.

Pero el empresario de 63 años tiene la difícil tarea de cortejar a los millones de hondureños desilusionados tras 12 años de gobiernos del PN –encabezados por Porfirio Lobo y el saliente Juan Orlando Hernández– salpicados por escándalos de corrupción y narcotráfico.

Durante la campaña, Asfura recorrió miles de kilómetros con su propio vehículo tratando de convencer a los hondureños de que él no es como los gobernantes que lo precedieron, a pesar de las sospechas que pesan en su contra.

“Nuestro gobierno no arrastrará nada malo de otros gobiernos”, señaló Asfura en un mitin en los últimos días.

“Con trabajo, trabajo y mucho esfuerzo vamos a sacar a Honduras adelante”, agregó, con su habitual atuendo: camisa celeste arremangada, pantalón vaquero y botas de trabajo.

Asfura no presentó un plan de gobierno, pero en sus discursos anunció que impulsará la infraestructura carretera, generará empleos y apoyará la educación, la salud, a las pymes y a la industria manufacturera.

Su fama de trabajador incansable y su sencillez le permitieron liderar las encuestas hasta octubre, cuando un sondeo puso por delante a la izquierdista Xiomara Castro, luego formar una alianza de partidos de oposición.

Origen palestino

Asfura nació en 1958 en Tegucigalpa, hijo de una familia de palestinos que huyeron de su tierra tras el inicio del conflicto árabe-israelí en la década de 1940.

En 1985 se casó con Lissette del Cid, con quien tiene tres hijas. Estudió ingeniería civil, pero no concluyó la carrera. A pesar de ello, estuvo ligado a la industria de la construcción desde hace 40 años como empresario del rubro.

En la década de 1990 empezó su labor en la función pública con un cargo de asistente fiscal en la alcaldía de la capital. Posteriormente fue gerente de servicios públicos y miembro de la administración del alcalde de Tegucigalpa de entonces.

En 2005 perdió en las internas del PN para postularse al cargo de alcalde del Distrito Central. En 2009, saltó a la fama cuando fue electo diputado y luego nombrado director del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS), hasta septiembre de 2011.

En las elecciones generales de 2013 fue electo alcalde de Tegucigalpa y cuatro años después, amparado por su buena gestión, fue reelegido para el período que acaba en inicios de 2022.

Este año, la revista Expediente Público publicó una investigación que mostró que en 2011, mediante una empresa suya de recolección de basura, obtuvo ocho millones de dólares de la corporación municipal de San Pedro Sula, la mayor ciudad industrial del país, sin haber dado el servicio por una década.

Pero la Sala Penal de la Corte Suprema –controlada por aliados del saliente mandatario– falló a favor de una apelación de la defensa y dejó sin lugar dicha petición, argumentando errores procedimentales.

Gustavo Palencia

Agencia Reuters

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