El municipio francés que creó una “reserva de olas” para “preservar y promover su riqueza y su calidad”

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En la costa de Quiberon las olas del Atlántico que se estrellan contra los acantilados, no parecen amenazadas. Sin embargo, la ciudad bretona de Saint Pierre Quiberon votó en febrero la creación de una "reserva de olas" de unas 30 hectáreas, para "preservar y promover su riqueza y su calidad"
En la costa de Quiberon las olas del Atlántico que se estrellan contra los acantilados, no parecen amenazadas. Sin embargo, la ciudad bretona de Saint Pierre Quiberon votó en febrero la creación de una "reserva de olas" de unas 30 hectáreas, para "preservar y promover su riqueza y su calidad"

FRANCIA (AFP).- Un municipio de oeste de Francia votó la creación de la primera y simbólica “reserva de olas” del país, para preservarlas de toda intervención humana.

En la costa de Quiberon las olas del Atlántico que se estrellan contra los acantilados, no parecen amenazadas. Sin embargo, la ciudad bretona de Saint Pierre Quiberon votó en febrero la creación de una “reserva de olas” de unas 30 hectáreas, para “preservar y promover su riqueza y su calidad”.

Aparentemente inmutables, las olas están condenadas a morir, explica la asociación France Hydrodiversité, que desea protegerlas, para evitar su desaparición como en Anglet, suroeste de Francia.

Aquella zona fue punto de reunión de surfistas en los años 60, hasta que la construcción de un dique a la entrada del puerto, modificó la dinámica de las corrientes e hizo desaparecer las olas.

En su declaración el ayuntamiento bretón describe “olas excepcionales”, que constituyen un “patrimonio y un recurso natural, deportivo, socioeconómico y cultural”.

“Nos comprometemos a no autorizar nunca trabajos de extracción de arena o cualquier otro acontecimiento industrial que pueda tener un impacto en la forma de las olas”, precisa la alcaldesa de Saint Pierre Quiberon, Stéphanie Doyen.

El surfista bretón Erwan Simon, cofundador de France Hydrodiversité, está en el origen de la iniciativa de Saint Pierre Quiberon.

“Se protege la biodiversidad pero las olas no están vivas y no tienen estatuto jurídico en Francia”, argumenta, precisando que tales reservas ya existen en Perú, Estados Unidos y Australia.

Sin valor legal, la joven “reserva de olas” bretona sigue siendo simbólica.

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