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Todo el mundo es libre de pensar y hacer lo que quiera. Equipo Cuba afirma que protestas no le afectarán

Por primera vez en la historia una selección cubana de primera magnitud pisó un terreno de Grandes Ligas. En medio una quietud que solo interrumpían la música de los altavoces y el ajetreo de los periodistas, los peloteros realizaron su práctica en el loanDepot park de Miami.

Muy seguramente esa quietud no existirá este domingo, cuando Cuba intente colarse en la gran final del Clásico Mundial de Béisbol cuando enfrente al ganador del choque entre Estados Unidos y Venezuela que previsto a efectuarse en la noche de este sábado.

Más allá que se espera un lleno total en el parque de La Pequeña Habana con más de 35,000 aficionados, igualmente se planean manifestaciones de protesta de varios grupos y organizaciones del exilio cubano por considerar a este equipo una extensión del régimen comunista.

Los peloteros cubanos afirman, sin embargo, que esas protestas no afectarán en lo absoluto su desempeño en el terreno.

“No, no afectará para nada’‘, expresó el veterano Alfredo Despaigne. “Hay fanáticos en contra. Fanáticos a favor. Es lo natural del béisbol. No nos afecta en nada. Con mi experiencia en Japón, tenía fanáticos de mi equipo y fanáticos del otro equipo. En cuanto a la forma de pensamiento, todo el mundo es libre de pensar, sentir y hacer lo que quiera. No nos va a afectar en nada’‘.

En parte por su quehacer en el terreno, en parte por una combinación de hechos que se desencadenaron a favor, Cuba salió como líder de su grupo en Taichung, China Taipei y luego evitó en el cruce a la poderosa escuadra de Japón en los cuartos de final.

Después de dos derrotas iniciales, la mayor de las Antillas ganó sus dos siguientes desafíos y luego superó a Australia para asegurar su boleto a la fase de los cuatro grandes del Clásico Mundial que tendrá lugar en Miami a partir de este domingo.

El choque, sea contra el que sea, será complicado por el alto nivel que representa enfrentar a conjuntos de mayor calidad que los encontrados por el periplo asiático, sino por el hecho de que encuentran una comunidad cubana dividida y que en mayoría ve a este “Team Asere’‘ con recelo.

Quizá mucho de ese recelo comenzó con la visita del mandatario Miguel Díaz Canel, acompanado de un séquito de funcionarios, para despedir a la escuadra cubana en el Estadio Latinoamericano, donde el manager de Cuba, Armando Johnson, le regaló una gorra.

“Eso fue un motor impulsor que nos dio el presidente cuando íbamos a salir del país’‘, explicó el manager antillano. “Los muchachos se sintieron muy contentos de verlo allí. Un presidente ir a un dogout a hablarles a los muchachos y a despedirlos. Para los muchachos esto fue bastante alentador’‘.

Lo que puede ser alentador para los peloteros quizá no le sea tanto para un sector grande de la afición enclavada en Miami, que ya en el Preolímpico de Las Américas en mayo del 2021 viajó hasta West Palm Beach para protestar con mesajes de “Abajo Díaz Canel’‘ y “Patria y Vida’‘.

Aquel equipo del Preolímpico no contaba, como este, con elementos que juegan en Grandes Ligas al estilo de Yoan Moncada y Luis Robert Moirán, quienes han sido capaces de integrarse al resto del grupo de jugdores que vienen de ligas muy distintas en nivel y geografía desde Japón al Caribe y las Series Nacionales.

Mientras una porción de los fanáticos considera que se ha dado un paso importante con la inclusión de los grandeligas para “normalizar’‘ un tema bastante espinoso, otra afirman que le están brindando legitimidad al gobierno cubano en un momento critico para la nación.

“Esto es algo positivo, independientemente que alguien alguien tenga una opinión diferente, sencillamente esto es pelota’‘, expresó Yadil Mujica, segunda base del equipo. “Vivo en Miami, pero nunca había jugado en este estadio. Vienen mi familia, mis amistades. Vienen a apoyar’‘.

Por el momento, los dirigidos por Johnson, dicen que serán capaces de separar ambos mundos y concentrarse en un choque que de ganar los depositaría por segunda vez en una final de este tipo de eventos, como ya lo hiciera el conjunto que asistió a la primera edición del 2006.

“Va a ser un juego complicado mañana’‘, reconoció Miguel Romero, quien ha sido uno de los puntales del equipo desde el pitcheo. “Se va a ver mucha fanaticada apoyando al equipo y otra en contra. Hay que jugar con esos dos factores, pero creo que va a ser una experiencia bonita’‘.