Mientras el mundo arde, un demócrata frena la agenda climática de Biden en Estados Unidos

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Biden, con un grupo bipartidista de senadores, habla el 24 de junio de 2021 frente a la Casa Blanca en Washington. Desde la izquierda están, el Senador Rob Portman, R-Ohio, la Senadora Lisa Murkowski, R-Alaska, Biden, el Senador Joe Manchin, D-W.Va., la Senadora Kyrsten Sinema, D-Ariz. y se. Mark Warner, D-Va
Biden, con un grupo bipartidista de senadores, habla el 24 de junio de 2021 frente a la Casa Blanca en Washington. Desde la izquierda están, el Senador Rob Portman, R-Ohio, la Senadora Lisa Murkowski, R-Alaska, Biden, el Senador Joe Manchin, D-W.Va., la Senadora Kyrsten Sinema, D-Ariz. y se. Mark Warner, D-Va - Créditos: @Jacquelyn Martin

WASHINGTON.- Pocos saben quién es Joe Manchin fuera de Estados Unidos, pero lo que viene haciendo en Washington afecta a todo el mundo. Manchin es el senador demócrata más conservador del Congreso, un histórico oriundo de Virginia Occidental, tierra del carbón, y la semana pasada terminó de sepultar el plan del presidente Joe Biden para combatir el cambio climático, justo cuando medio planeta arde de calor en el verano boreal.

La llegada de Biden a la Casa Blanca había reciclado las esperanzas de que Estados Unidos -el segundo emisor de dióxido de carbono detrás de China- renovara sus esfuerzos para proteger el medio ambiente y preservar el planeta. Biden reincorporó al país al Acuerdo Climático de París y envió al Congreso un ambicioso plan para reducir las emisiones, pero, luego de meses de negociaciones, Manchin le bajó el pulgar y fulminó ese anhelo. El resultado: Estados Unidos quedó más lejos de alcanzar la neutralidad de carbono.

“Una persona tiene el poder de parar las aspiraciones y las oportunidades de toda una generación y poner sus intereses personales y los de las corporaciones de combustibles fósiles en lugar de las comunidades más vulnerables”, sintetizó a LA NACION Ramón Cruz, presidente del Sierra Club, una de las principales organizaciones ambientales de Estados Unidos.

Biden presentó un plan para reducir las emisiones de carbono en 2030 a la mitad del nivel que tenían en 2005, una meta ambiciosa que apuntaba a un objetivo final: llegar a 2050 con una economía neutra en emisiones de carbono. La Casa Blanca avanzó por dos vías: reconstruyó el andamiaje regulatorio de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, según sus siglas en inglés), que Trump había desarmado, y mandó un paquete de ley al Congreso. Pero la Corte Suprema limitó la autoridad de la EPA, y y el plan de Biden zozobró en el Congreso.

En octubre del año último, la Casa Blanca había enviado al Congreso un proyecto muy amplio, bajo el paraguas “Reconstruir Mejor”, que aglutinó casi toda la agenda doméstica de Biden y sus principales promesas de campaña, incluidas sus medidas ambientales. Con un costo de 3,5 billones de dólares a lo largo de una década, el plan quedó trabado en el Capitolio porque dos senadores, Manchin y Krysten Sinema, de Arizona, se opusieron. El Senado está partido a la mitad, con 50 bancas para cada partido, y sin ningún voto republicano, los demócratas quedaron atados de manos al perder dos de sus 50 senadores. La vicepresidenta Kamala Harris aporta el voto adicional.

El senador Joe Manchin durante un evento en el Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el jueves 14 de julio de 2022. (Tom Williams/Pool photo vía AP)
El senador Joe Manchin durante un evento en el Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el jueves 14 de julio de 2022. (Tom Williams/Pool photo vía AP)

Ante ese primer fracaso, Biden y los demócratas en el Congreso optaron por partir el proyecto y armaron un plan aparte con el paquete contra el cambio climático. En noviembre de 2021, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto, que contemplaba inversiones y créditos fiscales para energías limpias por 555.000 millones de dólares. Luego comenzaron las negociaciones en el Senado, donde Manchin, el único “holdout” entre los demócratas, fue el protagonista.

Manchin, quien tiene profundos lazos con la industria del carbón en Virginia Occidental, el segundo productor del país, forzó, primero, una reducción del paquete original a unos 300 millones de dólares, y después, cuando parecía que estaba a punto de salir, le bajó el pulgar. El legislador se mostró preocupado por el impacto inflacionario del plan.

La inflación está matando absolutamente a muchas, muchas personas. No pueden comprar nafta. Tienen dificultades para comprar comida. Todo lo que compran y consumen para su vida diaria es una dificultad para ellos. ¿No podemos esperar para asegurarnos de no hacer nada que empeore eso?”, justificó en una entrevista con una radio de Virginia Occidental.

Críticas demócratas

Varios demócratas salieron furiosos a defenestrarlo.

“Saboteó la agenda del presidente”, dijo el senador socialista Bernie Sanders, fie partidario de la agenda bidenista.

“El problema fue que seguimos hablando con Manchin como si hablara en serio. No lo hacía. Este es un tipo que es gran receptor de dinero de los combustibles fósiles, un tipo que ha recibido contribuciones de campaña de 25 multimillonarios republicanos. En mi humilde opinión, Manchin representa a las personas más ricas de este país, no a las familias trabajadoras de Virginia Occidental o de Estados Unidos”, cerró Sanders en una entrevista televisiva este último domingo.

“Es indignante y nada menos que trágico que el senador Manchin le dé la espalda, nuevamente, a tomar medidas esenciales sobre el clima y la energía limpia. El mundo literalmente se está prendiendo fuego mientras él se suma a todos los republicanos para frener acciones enérgicas para reducir las emisiones y acelerar la transición a la energía limpia para la supervivencia de nuestro planeta”, dijo en un duro comunicado la senadora Tina Smith, de Minnesota. “Un senador no debería tener el poder de frenar el progreso que necesitamos desesperadamente en la crisis climática”, cerró.

Frustrado por la ausencia de avances, Biden sacó un comunicado en medio de su gira por Medio Oriente donde anticipó que intentará mover lo que pueda de su agenda a través de decretos, una herramienta débil que seguramente será llevada a la Justicia por los republicanos y terminará en la Corte Suprema, bajo el control de seis jueces conservadores.

Las acciones de Manchin y el máximo tribunal ya conlleva una consecuencia con impacto global: Estados Unidos quedó mucho más lejos de alcanzar la meta que fijó Biden de lograr la neutralidad de carbono para 2050. Un análisis del Rhodium Group concluyó que, sin nuevas medidas, Estados Unidos reducirá sus emisiones hacia 2030 entre un 17% y un 25% respecto de los niveles de 2005, lejos del 50% que buscaba la Casa Blanca.

Sin avances en el Congreso, los activistas apelan ahora a los decretos de Biden.

“Biden y los demócratas fueron electos con un mandato de enfrentar el tema de la crisis climática y es importante que continúe con una serie de herramientas dentro de su poder ejecutivo para frenar los intereses de una industria que pone el lucro por encima del bienestar del planeta”, dijo Cruz.

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