Las mujeres no morimos en guerras para perder nuestros derechos en casa, republicanos | Opinión

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En el norte de la Florida, sede de varias bases militares, las encuentro de vez en cuando, esas mujeres valientes que prestan servicio a las fuerzas armadas de este país.

Ahí están, una visión conmovedora en uniforme militar, comprando en el supermercado, deteniéndose a tomar un café o volando en el mismo avión conmigo.

Los republicanos de la Florida, sin embargo, ni se dan cuenta que existen.

De lo contrario habrían considerado las necesidades de salud reproductiva de las mujeres militares cuando apuntaron sus armas legislativas a las mujeres y restringieron el derecho al aborto en el estado.

Lo mismo aplica para la nación y para la mayoría conservadora de la Corte Suprema de Estados Unidos que intenta revertir 50 años del derecho constitucional a abortos legales, seguros y accesibles.

No piensan en absoluto en que las mujeres que nos mantienen libres tienen derecho a la igualdad.

Las mujeres militares estadounidenses, que ya enfrentan más restricciones y falta de acceso a abortos que sus contrapartes civiles, necesitan el derecho a la igualdad incorporada en la decisión Roe v Wade de 1973.

La juez Ruth Bader Ginsburg clasificó acertadamente este derecho como “esencial para la igualdad de la mujer con el hombre” durante su audiencia de confirmación en el Senado 20 años después.

“Si le impone restricciones que impiden su elección [de ser o no madre]”, dijo, “la está perjudicando debido a su sexo”.

La jueza designada por el presidente Bill Clinton fue confirmada en una votación bipartidista de 96-3.

Los dos designados por Donald Trump que ahora conspiran para derogar la decisión Roe v Wade, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett, fueron confirmados con estrecha votación partidista. Ambos le mintieron al pueblo estadounidense durante sus audiencias de confirmación cuando se les preguntó sobre Roe v. Wade y dijeron que no era su intención quitarle este derecho que define la vida de las mujeres.

Si la Corte Suprema de Justicia anula la decisión histórica, los estados liderados por el Partido Republicano como la Florida, donde unos 56,000 soldados prestan servicio activo y viven sus familias, podrían prohibir los abortos.

Una de cuatro mujeres militares es violada

Quizás las mujeres militares necesitan el derecho y el acceso al aborto más que la mayoría, ya que pueden ser violadas y embarazadas en una zona de guerra, o aquí mismo en casa, a manos de hombres indignos de portar el uniforme.

Si usted no cree que las mujeres del ejército, cuyo número aumenta lentamente y siguen siendo minoría, soportan grandes riesgos y ataques de sus colegas, lea la investigación de la revista del New York Times “A Poison in the System: The Epidemic of Military Sexual Assault”.

“Casi una de cada cuatro mujeres en servicio de Estados Unidos informa haber sido agredida sexualmente en el ejército”, reporta el Times. “¿Por qué ha sido tan difícil cambiar la cultura?”.

La respuesta a la pregunta reside en el mismo territorio político del debate sobre el aborto: porque las necesidades de las mujeres pasan a un segundo plano en la agenda de los hombres que gobiernan este país. De hecho, sigue siendo un mundo de hombres y, sorprendentemente, con la cooperación de mujeres conservadoras.

Al igual que el resto de nosotras, las mujeres militares en la Florida, gracias al gobernador republicano Ron DeSantis y a sus serviles legisladores republicanos, incluyendo a la mujer que patrocinó el proyecto de ley contra el aborto, estarán sujetas a las restricciones que no hacen excepciones para las mujeres que han sido violadas.

Ellas tampoco pueden abortar después de 15 semanas en Florida.

Cuando los conservadores hablan sobre el honor de prestar servicio, aparentemente, es solo palabrería exclusivamente para los chicos. Para las mujeres patriotas de este país, el Partido Republicano lanza una guerra cultural para despojarlas de sus derechos básicos y mantenerlas embarazadas, bloqueadas y subordinadas.

El “gracias por su servicio” es para los hombres.

Mujer del ejército de EEUU en guardia viendo el atardecer en un campo de batalla.
Mujer del ejército de EEUU en guardia viendo el atardecer en un campo de batalla.

Si los conservadores de la Corte Suprema se salen con la suya, la mujer militar violada y embarazada tendría que recurrir a métodos oscuros y peligrosos para abortar. O, irse a Canadá, donde han abierto sus puertas a las mujeres estadounidenses que quieren abortos seguros. Tal vez habrá una repetición similar a la Guerra de Vietnam, pero en lugar de que los hombres jóvenes se vieron obligados a huir allí para evitar el servicio militar, veremos un éxodo de mujeres militares atravesar la frontera del norte por necesidades médicas.

Al igual que las personas en la ciudad ficticia Gilead, que también encontraron refugio en el país libre de Canadá.

Antes de que se filtrara y circulara el proyecto de decisión de la Corte Suprema, ya pensaba que la Florida se estaba convirtiendo en una versión subtropical de Gilead, el escenario de la novela y la serie de televisión The Handmaid’s Tale.

Creía que cosas como la anulación de los derechos de las mujeres, obligadas a quedar embarazadas con la ayuda de colaboradores como el personaje de la tía Lydia y Serena, la esposa del general cuyos escritos conservadores inspiraron el gobierno represor y ultraconservador, solo eran posibles en el mundo distópico de la escritora Margarita Atwood.

Pero la realidad es dura.

El debate sobre el aborto es solo el comienzo de todo lo que esta Corte Suprema, supremamente partidista y politizada, también podría estar pensando hacer con otros temas como los derechos de los homosexuales y el matrimonio entre personas del mismo sexo como un derecho constitucional.

Los conservadores no ven lo obvio.

Desde los terribles ataques del 11 de septiembre de 2001, 152 mujeres movilizadas a Irak, Afganistán, Kuwait y Siria han perdido la vida luchando en una “guerra contra el terrorismo” que incluye salvar a las mujeres de la represión institucionalizada.

Las mujeres militares de Estados Unidos no mueren en combate, no lucharon en guerras en tierras lejanas, para entregarles sus derechos en su propia tierra a ustedes, republicanos.

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