Muere a los 89 años Felipe Valls, cuyo restaurante cubano se convirtió en un centro político

Una foto sin fecha facilitada por la familia Valls muestra a Felipe Valls, un empresario cubano exiliado. (The Valls Family vía The New York Times)
Una foto sin fecha facilitada por la familia Valls muestra a Felipe Valls, un empresario cubano exiliado. (The Valls Family vía The New York Times)

El 26 de noviembre, murió en Miami Felipe A. Valls padre, un empresario cubanoestadounidense que inventó las ventanas distintivas de Miami donde se compra café para llevar, comenzó una cadena de restaurantes de cocina cubana y fundó el Versailles Restaurant, el cual durante décadas ha llamado mucho la atención por ser un vibrante centro de reunión de políticos y multitudes de manifestantes. Tenía 89 años.

La muerte de Valls, en el Hospital Jackson Memorial, fue confirmada por su nieta Nicole Valls, vicepresidenta de operaciones de su grupo de restaurantes. No se hizo pública la causa específica de su muerte.

En 1971, Valls fundó el Versailles, el autoproclamado “restaurante cubano más famoso del mundo”, como una pequeña cafetería en la calle Ocho, cerca de La Pequeña Habana. El restaurante, ampliado y remodelado dos veces desde entonces, ha sido un punto de referencia local durante más de 50 años y el centro neurálgico de marchas, manifestaciones, actos políticos y celebraciones comunitarias. Los cubanos de Miami —y los periodistas que toman el pulso al sentimiento cubanoestadounidense sobre toda una variedad de temas— saben que deben acudir al Versailles cuando surgen las noticias.

Durante varias semanas del año pasado, el restaurante fue el punto de encuentro donde exiliados cubanos y cubanoestadounidenses mostraron su apoyo a los cubanos de la isla que habían denunciado al gobierno comunista y habían condenado la escasez de alimentos y medicinas. En la isla, fue uno de los mayores estallidos de protestas en décadas.

El Versailles fue el punto de reunión de los manifestantes defensores de los derechos humanos en las décadas de 1980 y 1990, cuando más de 100.000 personas marcharon por la calle Ocho y La Pequeña Habana. Las multitudes se congregaron allí durante la batalla por la custodia de Elián González, quien fue encontrado frente a la costa de Florida en 1999 aferrado a una cámara de aire y a final de cuentas regresó con su padre en Cuba, para disgusto de gran parte de la comunidad cubana del sur de Florida. Y estos aparecieron en el restaurante cuando el presidente Barack Obama decidió restaurar por completo las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, un nuevo motivo de molestia entre la comunidad local.

El año pasado, el Versailles fue el escenario de un foro abierto de Fox News que condujo Sean Hannity y al que asistieron políticos republicanos de Florida, entre ellos el senador Marco Rubio, la representante María Salazar y el gobernador Ron DeSantis.

El Versailles también ha sido una parada crucial de campaña para políticos locales y nacionales desde 1977, pocos años después de que abriera el restaurante, cuando Bob Graham, el entonces candidato demócrata a gobernador, pasó un día trabajando allí como ayudante de camarero como parte de su promesa de realizar cien trabajos durante su campaña. (A final de cuentas, obtuvo el cargo de gobernador).

Maurice Ferré, un puertorriqueño y el primer alcalde latino de Miami, también frecuentaba el restaurante. Y candidatos presidenciales como George W. Bush, Bill Clinton, Donald Trump y el senador John McCain han cenado allí o han ordenado en su famosa “ventanita” para comprar café.

Los comensales también golpearon sus cucharas contra ollas y sartenes para celebrar la victoria de los Marlins de Florida en la Serie Mundial de 1997 y el campeonato del Heat de Miami en 2013.

Felipe Alberto Valls nació el 8 de marzo de 1933, hijo de Felipe Luis Valls y Dolores Bravo, en Santiago de Cuba. Sus padres lo enviaron a Estados Unidos en 1947 para que cursara el bachillerato en la Academia Militar Riverside en Gainesville, Georgia.

Después de graduarse en 1950, regresó a Cuba, donde se convirtió en empresario. Fue propietario de gasolineras, un restaurante y el popular Lido Supper Club. Más tarde, abrió una gran planta de fabricación que suministraba sacos de arpillera para la industria cementera y botellas a destiladoras como Bacardí.

Los negocios de Valls fueron expropiados cuando Fidel Castro llegó al poder. En 1960, cuando tenía 27 años, Valls huyó del país con su hija de 4 años, Leticia, su hijo de 2 años, Felipe hijo, y su esposa, Aminta Viso de Valls, embarazada de siete meses de su hija Jeannette.

Poco después de llegar a Estados Unidos, Valls consiguió un trabajo en el que vendía equipo usado para restaurantes. Más tarde, convenció al dueño de que le prestara dinero para importar máquinas de café expreso desde Italia y España. Con el tiempo, abrió su propia empresa de equipos para restaurantes.

Con el tiempo, su cartera llegó a incluir unos 30 restaurantes, entre ellos La Carreta, ahora una cadena de restaurantes cubanos de estilo familiar que se encuentra por todo el sur de Florida (hay uno enfrente del Versailles); La Palma, un restaurante de Miami muy famoso por sus filas para comprar churros y chocolate caliente cuando las temperaturas descienden por debajo de los 15 grados Celsius en el sur de Florida (¡está en venta!), y varios puestos en el Aeropuerto Internacional de Miami.

La familia de Valls está a cargo de la empresa paraguas de los restaurantes, Valls Group.

Además de su nieta Nicole, a Valls le sobreviven su pareja desde hace más de 20 años, Natty Elías; dos hijas, Leticia Valls y Jeannette Valls Edwards, y un hijo, Felipe Valls hijo, a todos los cuales los tuvo con su esposa, Aminta Valls, quien murió; otros nueve nietos y tres bisnietos.

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