¿Monos capuchinos viviendo su propia ‘edad de piedra’?

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Hasta ahora asumíamos que las únicas criaturas capaces de fabricar herramientas filosas de piedra, mediante fracturación, pertenecían al género Homo, ya que algunas evidencias arqueológicas muestran que nuestros primeros ancestros ya poseían esta habilidad hace 2 millones de años.

Sin embargo un interesante trabajo sobre el comportamiento de los monos capuchinos en su habitat natural (Parque Nacional de la Sierra de Capivara, en Brasil), ha dejado a los arqueólogos un tanto confundidos. El estudio, publicado la semana pasada en Nature muestra a estos monos del nuevo mundo creando por golpeo láminas de fractura concoidea, que podrían pasar perfectamente por herramientas paleolíticas.

Tomos Proffitt, arqueólogo de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio, cree que lo observado en Brasil a los monos capuchinos “es un comportamiento increiblemente interesante. Existe otra especie que está fabricando escamas de piedra filosas mediante golpeo, un comportamiento que creíamos era único de los homíninos”.

Pero ojo, el trabajo de estos arqueólogos no indica que los capuchinos se encuentren en su propia edad de piedra, ni mucho menos. De hecho si se observa el vídeo, se ve que estos pequeños monos del género Cebus hacen caso omiso de las escamas que se forman al golpear una piedra de cuarzo fija con otra que emplean como martillo. En realidad, que los monos creen estas escamas es algo no intencionado, producido como resultado de otro comportamiento.

El vídeo muestra a un ejemplar juvenil de capuchino golpeando las betas de cuarzo de un gran conglomerado de roca, con una piedra que emplea como percutor. Tras eso, el mono lame el polvo originado por el impacto, lo que parece indicar que este comportamiento es realizado para ingerir sales minerales.

A efectos científicos, lo verdaderamente curioso de este comportamiento radica en el aspecto que tienen las láminas descascarilladas producidas por los monos, extremadamente similares a las producidas por nuestros ancestros cuando empleaban una técnica llamada “talla con martillo pasivo”. Mediante esta técnica el fabricante de herramientas golpeaba una piedra estática con un martillo de piedra, produciendo así lascas a partir de la roca fija y manteniendo intacto el martillo.

A pesar de estas similitudes, Proffitt no cree que haya que replantearse el origen del registro arqueológico humano, ya que incluso las herramientas líticas más antiguas fueron desenterradas en asociación con restos de homíninos.

Sin embargo algunos científicos no relacionados con el estudio, como Dietrich Stout (profesor de arqueología paleolítica en la Universidad Emory) cree que podría colarse una de las lascas creadas por los monos entre otras fabricadas por los primeros homíninos sin que ningún experto pudiera distinguirlas. Sin embargo el contexto del escenario en el que se encontraron marcaría las diferencias clave.

Nuestros ancestros trataban de producir el mayor número de lascas posible, lo cual daba como resultado más lascas por cada núcleo (la roca madre). De modo que entre las herramientas talladas por nuestros ancestros hace 2,6 millones de años se encontrarían más lascas por cada núcleo que las producidas por los capuchinos.

De hecho, de no ser por el tipo de roca empleado por estos monos, y el modo en que se fracturan, estas similitudes no existirían. No obstante, los arqueólogos se han tomado muy en serio este trabajo, que les llama a la prudencia para no creer que cualquier cosa que se parezca a una herramienta lítica es digna de exponerse en un museo.

Me enteré leyendo Csmonitor.

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