Miles de damnificados buscan techo tras el terremoto en México

Por David Alire Garcia, Lizbeth Diaz y Julia Love
Personas esperan noticias sobre sus seres queridos al lado de un edificio colapsado por el terremoto en Ciudad de México, México, 21 septiembre 2017. REUTERS/Henry Romero

Por David Alire Garcia, Lizbeth Diaz y Julia Love

CIUDAD DE MÉXICO (Reuters) - Miles de personas que se quedaron sin hogar por el terremoto más mortífero de México en tres décadas se refugiaban en tiendas de campaña, albergues e incluso en calles con sus camas y cunas, clamando por ayuda y reclamando celeridad en labores de rescate, mientras la cifra de muertos rozaba los 300.

El sismo de magnitud 7.1 azotó a unos 52 edificios en la extensa capital mexicana, provocando una frenética búsqueda de supervivientes y dejando severos daños en miles de edificaciones de estados aledaños a la ciudad, donde según víctimas y voluntarios, poblados más remotos aún no recibían ayuda.

En la populosa Ciudad de México la magnitud de los daños se hizo evidente en muchas viviendas que acabaron derruidas o inhabitables. Cientos de personas buscaban dónde quedarse, mientras crece el riesgo de que surja una escasez de viviendas.

Pese a que con el correr de las horas disminuían las esperanzas de hallar más supervivientes, el Gobierno insistió en que las operaciones de rescate seguirán. Equipos de socorristas seguían llegando desde distintos puntos del país y del exterior.

A las afueras de un edificio derrumbado en la capital, un grupo de familiares de personas que se presume podrían estar bajo los escombros pedía celeridad en una pequeña manifestación.

Algunos levantaban carteles que decían "Van más de 72 horas y no tenemos resultados". Otros se quejaron de que las autoridades están evitando la colaboración de civiles en las labores de salvamento.

En el complejo de Girasoles en el sur de la ciudad, los funcionarios acordonaron grandes áreas del desarrollo después de que dos de sus aproximadamente 30 edificios de apartamentos se derrumbaron. Un letrero manuscrito al otro lado de la calle enumeraba a 14 personas que habrían muerto allí.

Los residentes angustiados, a quienes se les dio por grupos 20 minutos para recoger las pertenencias de sus apartamentos, temían que sus hogares pudieran convertirse en escombros una vez que los inspectores determinen qué edificios son seguros y cuáles deben ser demolidos por razones de seguridad.

Vladimir Estrada, de 39 años, regresaba de su apartamento del quinto piso con bolsas de plástico llenas de pertenencias.

"Nadie aquí tiene seguro. Algunos tienen familiares que les apoyan pero otros no. Estamos en la incertidumbre total", dijo.

Varias furgonetas de mudanzas estaban cargadas de colchones y muebles. Pero, con pocos lugares a dónde ir y la preocupación por sus propiedades en gran parte no aseguradas, muchos optaron por acampar, aprovechando al máximo las ventanas de tiempo para sacar sus posesiones. Otros se quedaban en sus coches.

A lo largo de la ciudad, donde habían fallecido al menos 148 personas, miles de trabajadores de rescate y equipos especiales usaban perros rastreadores para peinar los restos de edificios en búsqueda de sobrevivientes.

La empresa de análisis de riesgo Air Worldwide calculó que las pérdidas aseguradas por el terremoto del 19 de septiembre en el centro de México estarían en un rango de 13,000 millones y 36,700 millones de pesos (2,067 millones de dólares).

LOS OLVIDADOS

El sismo, que ocurrió justo en la misma fecha pero 32 años después de otro que mató a miles de personas, provocó reacciones de pánico. Pero conforme pasaba el tiempo comenzaron a aparecer las escenas de descontento, sobre todo en áreas más alejadas que no recibían ayuda.

Voluntarios y afectados por el sismo dijeron a Reuters que existían zonas devastadas en los centrales estados Morelos y Puebla donde aún podría haber personas atrapadas entre los escombros y no llegaba la ayuda especializada del Gobierno.

Israel Valdez, un campesino de 38 años, dijo que como él muchas personas en un albergue del municipio de Tlayacapan, en el central estado Morelos, están muy preocupadas porque no saben cómo reconstruirán sus casas.

"Mi familia y yo tenemos mucho miedo de que pueda temblar más fuerte. No tengo dinero para reconstruir mi casita, por años tuve que apretarme la tripa para construirla y lo perdí todo", agregó Valdez, quien ahora se recupera luego de salvar a su esposa y su hija sosteniendo la pared de su casa con la espalda.

En el golpeado poblado de Jojutla, en el mismo Morelos y donde ya había maquinaria pesada para remover escombros y demoler casas colapsadas, muchos lloraban sus pérdidas.

"Que nos dejen nuestras propiedades, los papeles, la ropa, andamos con la misma ropa hace días, queremos bañarnos, no tenemos agua, no tenemos luz", dijo Alma Jiménez entre lágrimas.

Según cifras preliminares del Gobierno de Morelos, el segundo estado más afectado y cercano al epicentro del sismo, cerca de 10,000 viviendas habrían sido dañadas. Y en Puebla el panorama es similar.

"En Epatlán y Ahuatlán (en Puebla) hay gente que está durmiendo en las calles, no sé cuantas casas se cayeron, pero si son muchas", dijo Diana Méndez, una voluntaria que visitó la zona. "Se necesita mucho apoyo, incluso para remover escombros".

En Morelos voluntarios denunciaron que en algunas carreteras la policía ha impedido el paso de camiones con víveres, por lo que han tenido que buscar vías alternas para llevar directamente alimentos a las poblaciones más humildes donde no hay qué comer.

Ante las denuncias de que el Gobierno estaba desviando ayuda civil para que la entreguen las autoridades, funcionarios de Morelos dijeron que decidieron concentrar la ayuda y distribuirla en comunidades luego de que se registraran robos.

"Lo que estamos haciendo es poner en los apoyos, con un plumón, la palabra 'donativo', porque el próximo año va a ser campaña y los políticos se van a querer colocar la estrellita", dijo Sharol Gual, voluntaria de Tlayacapan, en Morelos.