Los milénials chinos se están 'relajando' y muchos no quieren ni casa, ni auto, ni trabajo (y a Pekín no le agrada nada)

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Personas en un bar de música en Wuhan, China, el 8 de enero de 2021. (Gilles Sabrie/The New York Times)
Personas en un bar de música en Wuhan, China, el 8 de enero de 2021. (Gilles Sabrie/The New York Times)

Hace cinco años, Luo Huazhong descubrió que disfrutaba no hacer nada. Renunció a su trabajo como obrero en una fábrica en China, viajó poco más de 2000 kilómetros desde la provincia de Sichuan hasta el Tíbet y decidió que podía pagar las cuentas con trabajos poco comunes y 60 dólares al mes de sus ahorros. Llamó a su nuevo estilo de vida “estar acostado”.

“Me he estado relajando”, escribió Luo, de 31 años, en una publicación de blog en abril, en el cual describe su modo de vida. “No siento que haya algo malo”.

Tituló su publicación “Estar acostado es justicia” y adjuntó una fotografía de él mismo acostado en su cama en un cuarto oscuro con las cortinas cerradas. Después de poco tiempo, la publicación era festejada por los milénials chinos como un manifiesto anticonsumista. “Estar acostado” se hizo viral y desde entonces se ha vuelto una declaración más amplia sobre la sociedad china.

Hace una generación, la ruta al éxito en China era trabajar arduamente, casarse y tener hijos. El autoritarismo del país era visto como una compensación justa a medida que millones salían de la pobreza. Sin embargo, dado que los empleados trabajan más horas y los precios de la vivienda se elevan más rápido que los ingresos, muchos jóvenes chinos temen que serán la primera generación en no lograr más que sus padres.

Ahora desafían la narrativa de larga data de prosperidad del país al rehusarse a participar en ella.

Afrenta a las ambiciones económicas

La publicación de blog de Luo fue eliminada por los censores, quienes la vieron como en una afrenta a las ambiciones económicas de Pekín. Las menciones de “estar acostado” (“tangping”, como se le conoce en mandarín) están gravemente restringidas en el internet chino. Una contranarrativa oficial también ha surgido y alienta a los jóvenes a trabajar duro por el bien del futuro del país.

“Después de trabajar por tanto tiempo, me siento adormecido, como una máquina”, dijo Luo en una entrevista. “Y por ello renuncié”.

Personas juegan en un parque de Pekín, el 1 de junio de 2021. (Gilles Sabrie/The New York Times)
Personas juegan en un parque de Pekín, el 1 de junio de 2021. (Gilles Sabrie/The New York Times)

Acostarse significa no casarse, no tener hijos, mantenerse desempleado y abstenerse de deseos materiales tales como una casa o un auto. Es lo opuesto a lo que los líderes chinos han pedido a su pueblo. Sin embargo, eso no molestó a Leon Ding.

Ding, de 22 años, ha estado acostado durante casi tres meses y piensa del acto como “resistencia silenciosa”. Se dio de baja de la universidad en su último año en marzo porque no le gustó la carrera de Informática que sus padres eligieron para él.

Después de dejar la escuela, Ding usó sus ahorros para rentar un cuarto en Shenzhen. Probó encontrar un trabajo regular de oficina, pero se dio cuenta de que la mayoría de los puestos requerían que él trabajara largas jornadas. “Quiero un trabajo estable que me permita tener tiempo para relajarme, pero ¿dónde puedo encontrarlo?”, dijo.

Ding piensa que los jóvenes deberían trabajar con ahínco en lo que les apasiona, pero no “996” (de 9 a. m. a 9 p. m., seis días a la semana) como muchos empleadores en China lo esperan. Frustrado con la búsqueda de trabajo, decidió que “estar acostado” era la opción adecuada.

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Mientras que muchos milénials chinos continúan adhiriéndose a la ética de trabajo tradicional del país, “estar acostado” refleja tanto un movimiento contracultural naciente como un rechazo al ambiente de trabajo hipercompetitivo de China.

Xiang Biao, un profesor de Antropología Social en la Universidad de Oxford que se enfoca en la sociedad china, calificó la cultura “tangping” como un punto de inflexión para China. “Los jóvenes sienten un tipo de presión que no pueden explicar y sienten que las promesas no se cumplieron”, mencionó. “La gente se da cuenta de que el mejoramiento material ya no es la fuente más importante de significado de la vida”.

El gobernante Partido Comunista, temeroso de cualquier forma de inestabilidad social, ha considerado la idea de “estar acostado” como una amenaza a la estabilidad en China. Los censores han eliminado un grupo de “tangping” con más de 9000 miembros en Douban, un popular foro de discusión en internet. Las autoridades también prohibieron publicaciones en otro foro de “tangping” con más de 200.000 miembros.

En mayo, el regulador de internet de China ordenó a las plataformas en línea a “restringir de manera estricta” nuevas publicaciones sobre “tangping”, según una directiva obtenida por The New York Times. Una segunda directiva requiere que las plataformas de comercio electrónico cesen de vender ropa, fundas para celulares y otras mercancías marcadas con la palabra “tangping”.

Los medios informativos estatales han calificado al “tangping” como “vergonzoso” y un periódico advirtió sobre “estar acostado antes de volverte rico”. Yu Minhong, un multimillonario destacado, exhortó a las personas jóvenes a no acostarse, porque “de otra manera, ¿de quiénes podemos depender para el futuro de nuestro país?”.

Luo decidió escribir sobre “tangping” después de que vio a personas discutir de modo acalorado los resultados más recientes del censo de China en abril y llama al país a abordar una crisis demográfica en ciernes por tener más bebés.

Describió su publicación de blog original sobre “estar acostado” como “un monólogo interno de un hombre que vive en el nivel más bajo de la sociedad”.

“Aquellas personas que dicen que estar acostado es vergonzoso no tienen vergüenza”, dijo. “Tengo el derecho de elegir un estilo de vida tranquilo. No hice nada destructivo a la sociedad. ¿Tenemos que trabajar doce horas al día en un taller de miseria y eso es justicia?”.

Luo nació en el condado rural de Jiande, en la provincia oriental de Zhejiang. En 2007, abandonó un bachillerato vocacional y comenzó a trabajar en fábricas. Un trabajo que involucraba turnos de doce horas en una fábrica de neumáticos. Para el fin de la jornada, sus pies estaban llenos de ampollas, dijo.

En 2014, encontró trabajo como inspector de producto en una fábrica, pero no le gustó. Renunció después de dos años y tomó trabajos de actuación ocasionales para poder pagar las cuentas (como en 2018, cuando interpretó a un cadáver en una película china al, por supuesto, estar acostado).

En la actualidad, vive con su familia y pasa sus días leyendo filosofía y noticias, así como haciendo su rutina de ejercicio. Dijo que era un estilo de vida ideal, que le permite vivir con lo esencial así como “pensar y expresarse con libertad”. Alienta a sus seguidores, quienes lo llaman el Maestro de Estar Acostado, a que hagan lo mismo.

© 2021 The New York Times Company

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