Miedo por hombres que ofrecen “comprar” niños migrantes para cruzar juntos a EEUU

La desesperación que existe entre los migrantes que esperan en México la posibilidad de cruzar a Estados Unidos para solicitar asilo es severa, y algunos reportes sugieren que estaría dando lugar a proposiciones perturbadoras.

De acuerdo al relato del periódico San Diego Union Tribune, en Tijuana, ciudad mexicana fronteriza con California en la que grandes cantidades de migrantes centroamericanos esperan la posibilidad de cruzar a Estados Unidos o, luego de haberlo hecho y ser devueltos a México, aguardan el resultado de sus solicitudes de asilo, algunos individuos, al parecer varones migrantes, habrían sugerido a mujeres migrantes, sobre todo a madres solteras, la compra de sus hijos para, con ello, mejorar sus posibilidades de ser admitidos en Estados Unidos.

Mujeres migrantes y un bebé, de origen centroamericano, empacan sus pertenencias en un albergue en Tijuana, México, ciudad fronteriza con Estados Unidos país al que esperan cruzar para pedir asilo.(AP Photo/Rebecca Blackwell)

Esos hombres, que serían al parecer migrantes de origen haitiano o centroamericano, buscarían presentarse en el puerto fronterizo de entrada en compañía de un menor, para con ello mejorar sus posibilidades de admisión y asilo, pues es frecuente que los adultos que migran con menores sufren menores tiempos de detención y son liberados dentro de Estados Unidos con más frecuencia que los adultos que ingresan al país solos y que usualmente pasan meses en detención migratoria.

Ciertamente no es ninguna garantía, pero la posibilidad de mejorar sus prospectos, gracias a la norma estadounidense que reduce el tiempo en que un menor puede ser retenido (conocida como el Acuerdo Flores) sería la motivación para esas supuestas propuestas de compra de menores.

Con todo, de acuerdo a activistas y defensores de los migrantes en Tijuana, tales intentos de compra no se habrían concretado en Tijuana, al menos en el albergue en el que se reportó la aparición de esos hombres.

De acuerdo a un reporte de la televisora mexicana ImagenTV, en la Iglesia Embajadores de Jesús en Tijuana, en donde el pastor Gustavo Banda creó un refugio para migrantes, y en el que residen muchos originarios de Haití, se presentaron en días recientes unos sujetos con la oferta de pagar a madres para que les entregaran a sus hijos y llevarlos consigo cuando se presentasen en la frontera.

Testimonios de mujeres haitianas han señalado que no dejan más acercarse a varones de ese país a esa Iglesia, por el temor de que las propuestas de “compra” se conviertan en abierto secuestro de niños, algo que se afirma no ha sucedido en ese albergue de Tijuana pero sí en Tapachula, al otro extremo de México, en su frontera sur con Guatemala, donde según un testimonio recogido por la citada televisora sí se habrían dado secuestros de niños migrantes.

Antonia Portillo, una hondureña migrante que espera en Tijuana, confirmó al Union Tribune ese temor: “No puedo ir a trabajar porque no puedo dejar de mirar a mis niños”, comentó Portillo, y añadió que vio como sujetos se acercaron a su albergue y ofrecieron 7,000 pesos (unos 350 dólares) a cambio de un mejor con el cual cruzar a Estados Unidos.

Incluso hay hombres, de Haití o Centroamérica de acuerdo a Banda, que ofrecen dinero para que madre e hijo vayan con ellos y se hagan pasar como un núcleo familiar y con ellos mejorar las posibilidades del migrante varón.

Las autoridades mexicanas han confirmado esos reportes e investigan. En tanto, el pastor Banda afirmó que esa amenaza –las presiones para la “venta” de los niños o el peligro de su secuestro– los ha obligado a que en su albergue, ante el miedo, los niños estén encerrados en el interior todo el tiempo.

Banda indica que ninguna madre habría accedido a esa ominosa propuesta, pero la desesperación que existe entre los migrantes es muy severa y eso es un factor de grave peligro.

Otra modalidad reportada por el Union Tribune sería la de hombres migrantes que ofrecen dinero a menores migrantes no acompañados, que viajan sin adultos, para que se hagan pasar por familiares y juntos presentarse ante las autoridades fronterizas estadounidenses.

El pastor Albert Rivera, del refugio Misión Agape, dijo incluso que los sujetos que buscan a esos menores solos serían criminales. Una situación que se agrava porque, de acuerdo a Rivera, “el gobierno del estado de Baja California [donde se ubica Tijuana] no tiene un sistema para monitorear a esos menores no acompañados, por lo que no tienen idea de cuántos hay aquí ni de si algunos han desaparecido”.

Y ciertamente las autoridades estadounidenses han utilizado los casos, no generalizados pero tampoco inexistentes, de personas que se hacen pasar por núcleos familiares al cruzar la frontera e incluso establecieron un programa piloto de pruebas de ADN para verificar el parentesco entre los grupos que piden asilo. Los casos de documentos falsos para intentar probar esos vínculos familiares también han sido numerosos.

De acuerdo a la radio pública NPR, en el periodo de un año se detectaron 3,100 casos de documentos falsos de esa índole, una cifra que ante los cientos de miles de migrantes que han llegado a la frontera de Estados Unidos luce pequeña, pero que es un dato que allí está.

Aunque se han reportado algunos casos de migrantes que afirman falsamente ser familiares al cruzar a Estados Unidos, la gran mayoría de ellos, como el salvadoreño Juan Carlos Perla y su hijo Joshua, son familias legítimas que huyen de la violencia y la pobreza en sus países de origen y buscan una vida mejor en EEUU. (AP Photo/Gregory Bull)

E incluso es usado para estigmatizar a los migrantes, como Donald Trump y su entorno realizan con frecuencia, al usar esos casos para generalizar y afirmar que las familias migrantes en realidad son montajes de traficantes de personas y otros sujetos y no grupos familiares genuinos.

Por ejemplo, en junio pasado el senador republicano Chuck Grassley dijo, según CNN, que “personas en Centroamérica y México están rentando bebés para cruzar la frontera y luego los envían de vuelta para rentarlos de nuevo y volverlos a enviar a la frontera”, una afirmación que implica que existiría un perturbador mercado de venta y abuso de menores a escala mayúscula.

Con todo, Grassley no aportó prueba alguna de sus dichos más allá de que los oyó de autoridades de Seguridad Nacional. Y, de acuerdo a CNN, datos de la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) señalan que si bien en meses recientes se han identificado 206 casos de migrantes que mienten al decir que son familiares y que es posible que un menor migrante viaje con un adulto para entrar a Estados Unidos, sea devuelto a México y luego intente cruzar de nuevo acompañado de otro adulto, se trata de casos poco comunes. Y se trataría de adolescentes y no de bebés

Pero dos casos de ese tipo sí han sido documentados. Hace unos meses fue aprendido en Laredo, Texas, el hondureño Amílcar Guiza-Reyes tras cruzar el Río Bravo con un bebé de seis meses. Al ser interrogado aceptó que el menor no era suyo, indicó CNN.

Y hace unas semanas otro hondureño fue acusado de tráfico humano por tratar de hacer entrar al país a un niño de 3 años. El acusado dijo que el menor era su hijo y presentó un acta de nacimiento falsa. Son casos verídicos pero aislados que, por lo que se sabe, no prueban la existencia de redes de venta o renta de bebés como afirmó Grassley.

En todo caso, las alegaciones de intentos de comprar niños a madres migrantes en Tijuana están allí y aunque eso no se habría concretado, al menos de acuerdo a la información disponible, sí ha sido un factor adicional de miedo y desasosiego entre esos migrantes, que esperan en grave incertidumbre y penuria la oportunidad de recibir asilo en Estados Unidos tras huir de la violencia y la pobreza en sus lugares de origen. Un ángulo más de la grave crisis humanitaria que se registra en la frontera.