Michelle Knight revela cómo es su nueva vida tras liberarse del ‘monstruo de Cleveland’ que la secuestró, violó y torturó durante 11 años

En mayo de 2013, tres mujeres fueron rescatadas en Cleveland, Ohio, luego de que un sujeto las mantuvo secuestradas y recluidas en una casa por cerca de una década.

Las tres jóvenes, Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesus, tenían 21, 17 y 14 años cuando fueron plagiadas y Berry incluso tuvo una hija en cautiverio. El padre era su secuestrador, Ariel Castro, quien cometió durante años constantes abusos contra ellas. La propia Knight sufrió cinco abortos de cinco embarazos provocados pro Castro mientras estaba prisionera.

Berry logró escapar de la casa en 2013 y eso propició que todo fuera descubierto, que Knight y DeJesus fueran liberadas y que Castro fuera procesado y sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad bajo palabra. Al poco de condenado Castro se suicidó en la cárcel y las tres mujeres que fueron sus víctimas comenzaron a rehacer sus vidas, un proceso difícil tras las traumáticas circunstancias que vivieron.

Michelle Knight, sobreviviente de los secuestros de Cleveland, en la entrevista que le concedió al Dr. Phil y que se televisa el 24 de abril. (Yahoo/Dr. Phil)

Una de ellas, Michelle Knight, ahora de 36 años, ha logrado una transformación importante en los cinco años desde que fue liberada, tras 11 años de secuestro.

Una vida recuperada tras la oscuridad

En 2014, cerca de un año después de su rescate, Knight contó su historia en el libro Finding Me: A Decade of Darkness, a Life Reclaimed: A Memoir of the Cleveland Kidnappings (Encontrándome: Una década de oscuridad, una vida recuperada: memorias de los secuestros de Cleveland) y el próximo 1ro de mayo lanzará su segunda memoria, titulada Life After Darkness: Finding Healing and Happiness After the Cleveland Kidnappings (Vida tras la oscuridad: En busca de sanación y felicidad tras los secuestros de Cleveland).

En ese segundo libro, como relata la revista People, Knight narra lo que ha vivido tras su liberación y las severas dificultades y singulares logros que ha tenido en ese proceso.

Al parecer, ha tenido que encarar adicciones y optado por mantener distancia con Barry y DeJesus.

Como también reveló People hace algunos años, Knight optó por cambiarse su nombre a Lily Rose Lee –en relación a sus flores favoritas– y comentó que aunque se ha distanciado de quienes fueron sus compañeras de cautiverio por años, no hay reproche o mala actitud hacia ellas. “Yo las amo y ellas me aman. Espero que nosotras podamos estar juntas otra vez”, comentó. Con todo, ella misma ha reconocido que su relación con Barry nunca fue buena, aunque la aspiración de reencontrarse persiste.

Gina DeJesus y Amanda Berry, las compañeras de secuestro de Michelle Knight por cerca de una década. Hoy ambas se encuentran distanciadas de ella. (AP)

Esa esperanza fue formulada hace ya cerca de cuatro años, pero por lo que se comentó en InTouch, Barry y DeJesus no han tenido contactos con Knight, aunque sí habrían tenido comunicación entre ellas e incluso han publicado un libro de memorias conjunto.

Pero ha sido Knight quien ha tenido una vida más visible a escala pública, con apariciones frecuentes en medios de comunicación. Por ejemplo, en una entrevista con el conocido Dr. Phil, y que será emitida el próximo 24 de abril, Knight reveló que logró una de las metas que se propuso tras su liberación: casarse.

Su esposo se llama Miguel y la boda tuvo lugar en mayo de 2016, pero ella optó por mantenerla en el ámbito privado hasta ahora. Como esa, Knight ha concedido a lo largo de los años otras entrevistas a revistas y televisiones.

La misma apariencia y actividad de Knight se ha ido transformando. Cuando fue liberada se encontraba en un estado físico muy deteriorado, pero ha logrado levantarse.

Se ha hecho varios tatuajes, tomó clases de cocina y recibió terapia con caballos, ofrece conferencias motivacionales, desarrolla actividades artísticas y es voluntaria en el cuidado de animales desamparados. Varios perros rescatados viven con ella. Y ha recuperado, cuenta, la voz que Castro le mantuvo silenciada por 11 años.

Cuando fue secuestrada, Knight litigaba la custodia de su hijo, entonces de muy corta edad, pero tras su desaparición la familia que acogió al menor lo adoptó. Y aunque ella desea reunirse con él, ha preferido mantener la distancia para no alterar la vida de su hijo. Decidió esperar hasta que él sea mayor de edad para revelarle su historia. Es un capítulo crítico que aún tiene pendiente.

El horror que Knight y sus dos compañeras tuvieron que enfrentar, con todo, les ha dejado heridas profundas que quizá nunca sanen del todo. Pero Knight ha seguido adelante, se ha reincorporado a la sociedad de la que fue arrebatada por 11 años y pese al dolor sufrido ha mostrado fuerza y esperanza.

Sus tatuajes, que según medios de prensa evocan a los bebés que perdió en abortos durante su cautiverio, son un recuerdo permanente de ese terrible periodo pero también la huella de un afán de trascendencia.

Y tiene la vida por delante.

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