Mexicanas viven día histórico en proclamación de Carlos III

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Inder Bugarin, enviado

LONDRES, Gran Bretaña, septiembre 11 (EL UNIVERSAL).- En medio de un reforzado operativo de seguridad y como parte de un ritual real que por vez primera se transmitió por televisión, Carlos Felipe Arturo Jorge fue presentado oficialmente ante los británicos y el mundo como el nuevo rey de Inglaterra.

La proclamación formal del rey Carlos III tuvo lugar en el palacio de Saint James de Londres, durante una ceremonia solemne a la que asistió la crema del establishment británico, incluida la nueva primera ministra Liz Truss y cinco de sus predecesores.

Ahí emitió su segundo mensaje desde el fallecimiento de su madre Isabel II el jueves pasado. Escoltado por su esposa, la reina consorte Camilla, y el próximo en la línea del trono, su hijo heredero Guillermo, aseguró que seguirá "el ejemplo inspirador de Su Majestad", al tiempo que agradeció el "afecto sobrecogedor" mostrado hacia la familia real.

La proclamación estuvo estrictamente apegada a los protocolos y la tradición. Si bien fue rey en automático a partir del último aliento de su madre, la formalización requería de la asignación solemne por parte del Consejo de Ascensión, institución que sólo es convocada cuando hay un nuevo monarca y que no se reunía desde 1952, cuando fue proclamada Isabel II. El Consejo de Ascensión también certificó el fallecimiento de Isabel II. Después de la ceremonia al interior del palacio, se dio paso a la primera proclamación pública desde el balcón del Friary Court del Palacio de St. James a través de un funcionario conocido como el Rey de Armas Principal de la Jarretera.

El espectáculo centenario fue presenciado por EL UNIVERSAL y unas 800 personas, las primeras en escuchar la proclamación en público anunciando a Carlos como rey. Fue leída al público desde un balcón del palacio, bajo el son de los trompeteros reales.

En primera fila de una explanada ocupada por la Guardia del Rey, estuvieron las mexicanas Gloria Martínez y Bertha Mancilla, quienes durante más de tres horas hicieron fila para ocupar el lugar más estelar. Ambas con lentes oscuros y atuendo en negro, no daban crédito de ser testigos de un acontecimiento de acceso restringido y que era transmitido al resto del mundo. Orgullo, emoción, fue lo que sintieron al estar en el lugar. "Sentimos mucho orgullo, porque es la única reina que habíamos conocido y es ahora la primera proclamación de un rey", dijo Bertha, directora general de una compañía farmacéutica en México.

"Es un día histórico para el mundo y un orgullo como mexicanos poder estar aquí en primera fila", aseguró Gloria, originaria de Poza Rica, Veracruz, madre de tres hijos y residente de Southampton, de donde salió el transatlántico británico Titanic.

Particular emoción les causó escuchar el himno británico con las palabras "Dios salve al rey" por primera vez desde 1952.

También entre los primeros testigos estaba Graciela Di Cianni, nacida en el sur de Buenos Aires. "Es una situación muy conmovedora para mí, en el sentido de que veo cómo la gente rinde respeto por una parte a la reina y ahora por poder haber asistido a este evento en el que Carlos es proclamado rey. Es una emoción muy grande", sostuvo la profesora de inglés, quien se despertó desde temprano y siguió a detalle la información en los medios de comunicación para estar en la hora y el lugar indicado.

El solemne evento transcurrió bajo un discreto dispositivo de seguridad en el que los agentes especiales se caracterizaban por llevar el dedo en el gatillo de sus armas de alto poder.

Hubo personas de todas las edades y estratos sociales. Si bien se aplicó el principio del primero en tiempo, primero en derecho (first come, First served), hubo quien llegó a inconformarse con la prensa que llevaba cámaras de video porque supuestamente les obstaculizaba la visibilidad.

Más tarde, el Palacio de Bu- ckingham divulgó el plan que estipula cómo será la despedida de los restos mortales de la reina Isabel II, que culminará con el funeral de Estado en la abadía de Westminster el 19 de septiembre. Esa fecha será una jornada festiva en todo el Reino Unido.

Mientras, los príncipes Guillermo y Enrique, distanciados desde hace más de un año, salieron juntos con sus respectivas esposas, Kate y Meghan, al exterior del castillo de Windsor, a las afueras de Londres, para saludar a la gente ahí congregada. A las puertas del Palacio de Buckingham, residencia de la realeza, han llegado tantas flores y ofrendas que ya no quedó más espacio. Por eso, los arreglos están siendo trasladados a Hyde Park y Green Park, donde se está montando una gran ofrenda floral.

Los teatros se mantienen abiertos, pero las luces bajarán de tono, habrá dos minutos de silencio y entonarán el himno nacional. Los comercios igualmente operan con horarios habituales, pero asegurando que la música y el ambiente es consistente con el estado de ánimo nacional.

El rey siguió cumpliendo con la Operación Puente de Londres. Luego de la proclamación, celebró su segunda audiencia con la primera ministra Liz Truss y con su gabinete. Durante los próximos días, viajará a Escocia, Gales e Irlanda del Norte con motivos de servicios protocolarios y de reflexión. El rey ya expresó su deseo de que el periodo de luto se extienda por siete días después del funeral de la reina para los miembros de la monarquía, el personal de la Casa Real y las tropas asignadas a funciones ceremoniales.