La medida sindical que golpea al turismo en Londres: “Hoy vamos a caminar 25 kilómetros”

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Una pasajera mira la información de salidas en una pantalla en la estación de Euston, en el primer día de una huelga de trenes
Una pasajera mira la información de salidas en una pantalla en la estación de Euston, en el primer día de una huelga de trenes

En Londres, sin trenes. Los trabajadores de los ferrocarriles británicos iniciaron este martes una huelga de tres días, que impacta de lleno no solo en los vecinos de la capital británica, sino en miles de turistas. Se trata de la mayor medida sindical en 30 años, una iniciativa que -según justificaron los agremiados- busca defender empleo y salarios ante una inflación galopante en el Reino Unido.

Hoy, la mitad de las líneas ferroviarias permaneció cerrada y en las otras solo circulaba un tren de cada cinco. Se espera que la protesta convocada por el sindicato del transporte RMT continúe el próximo jueves y sábado, una medida que divide a la opinión pública. Según un sondeo publicado por YouGov, un 37% de británicos se manifiesta a favor y un 45% en contra.

Si bien los locales no se vieron tan afectados por la medida por la implementación masiva del trabajo remoto, la iniciativa golpeó a miles de turistas. “Hoy vamos a caminar 25 kilómetros, estamos un poco cansadas”, señaló una estudiante de una escuela secundaria de Alicante, España, en diálogo con el medio británico The Guardian. El grupo de alumnos visitaba la tienda de los Beatles en Londres, después de haber cruzado toda la ciudad a pie desde Russel Square.

Los testimonios recogidos por The Guardian son muchos y variados. “Íbamos a ver el cambio de guardia en el Palacio de Buckingham, pero en realidad es demasiado lejos para caminar”, confió un turista estadounidense, Chris Hwa.

El experto en viajes Lee Abbamonte utilizó las redes para resaltar los efectos de la situación del transporte en Londres. “¡Caminé más de un maratón hoy en Londres por la huelga del metro!”, exclamó,

Desconcertados, los viajeros fueron sorprendidos por la medida gremial. “Ahora compramos tickets para los buses de hop-on, hope-off en lugar de tomar el subte, pero van muy cargados”, advirtió otro viajero. En las paradas de colectivos, las colas son largas. Los planes de muchos se vieron afectados por la protesta.

En lugar de la multitud habitual en hora pico, solo unos pocos viajeros deambulaban el martes por el hall principal de la gran estación londinense de King’s Cross, quienes observaban los carteles de anuncios en busca de los pocos trenes disponibles. “Tengo que viajar por todo el país por mi trabajo. Así que hoy tengo que ir a Leeds (norte). No hay tantos trenes como de costumbre, pero me las arreglé para llegar”, dijo Jim Stevens, un fotógrafo comercial de 40 años.

La medida

Network Rail, que gestiona la red ferroviaria británica, anunció que una reunión con los sindicatos está prevista para mañana a las 10 (hora local). Sin embargo, advirtió que sus miembros “proseguirán” con el paro, y aseguraron: “Están liderando el camino de todos los trabajadores de este país que están hartos de ver sus salarios y condiciones recortadas”.

Por su parte, el primer ministro Boris Johnson consideró la huelga “errónea e innecesaria”. En el marco de una reunión del consejo de ministros, el premier pidió a los “barones sindicales” que se sienten a la mesa de negociaciones y que el sector acepte modernizarse para evitar la quiebra.

Johnson también recordó que el gobierno británico había apoyado al sector durante la pandemia con 16.000 millones de libras (casi 20.000 millones de dólares). -

El sindicato RMT advirtió a principios de junio que más de 50.000 trabajadores ferroviarios harían huelga “en el mayor conflicto sectorial desde 1989″, momento de las grandes privatizaciones de los ferrocarriles británicos, exigiendo aumentos salariales acordes con la creciente inflación.

Además de los salarios, RMT denuncia el deterioro de las condiciones de trabajo y los “miles de despidos” previstos por la miríada de empresas privadas que ahora componen el sector ferroviario británico.

El gobierno afirmó que en el futuro estudiará como “proteger” a los usuarios del transporte público, con la idea de imponer un “servicio mínimo” o la sustitución de los huelguistas por trabajadores temporales.

Para los británicos, esto se sumará al caos de las últimas semanas en los aeropuertos, marcado por las largas colas y los cientos de cancelaciones de vuelos, dado que el sector aéreo no logra contratar suficiente personal ante el aumento de la demanda tras el levantamiento de las restricciones sanitarias de la pandemia del coronavirus.

La huelga también amenaza con perturbar grandes eventos deportivos y culturales, como el festival de música de Glastonbury, en el suroeste de Inglaterra, un concierto de los Rolling Stones en Londres el sábado y los exámenes finales de algunos estudiantes de secundaria.

Pero en un contexto de inflación histórica, del 11% previsto en octubre, la huelga amenaza con extenderse a otros sectores, como la educación, la sanidad y los correos. Los abogados penalistas ya votaron a favor de una huelga a partir de la próxima semana.

Con información de la agencia AFP

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