Lucha contra el cáncer de mama y enfrentó una inesperada situación cuando fue a renovar la licencia de conducir: “Me sentí estigmatizada”

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María Florencia Andrade con su licencia de conducir
María Florencia Andrade con su licencia de conducir, ya sin la leyenda "cáncer de mama" - Créditos: @Twitter

María Florencia Andrade lucha contra el cáncer de mama hace nueve meses y, aunque no tiene el alta definitiva, su tratamiento oncológico se redujo a tomar una sola pastilla por día para prevenir una recurrencia del tumor. Esta victoria se amargó cuando fue a renovar la licencia de conducir y en el centro de emisión debió enfrentar una inesperada y desagradable situación: en el nuevo carnet le escribieron que todavía cursaba esa enfermedad. “Me sentí estigmatizada”, dijo a LA NACION la joven cordobesa y agregó: “Me dijeron que había sido un error del sistema, pero me preguntaron por qué tenía así de corto el pelo, como si eso importara”.

Hace unos días, Florencia, abogada, de 34 años, relató a través de un hilo de Twitter la tristeza que la invadió al ver impresa en la nueva credencial la leyenda “CA de MAMA”, en alusión al cáncer de mama que tuvo y por el que le practicaron una mastectomía del seno izquierdo. “No entendía qué tenía que ver para poder manejar”, dijo en diálogo con este medio desde su lugar de trabajo.

Desde que ella fue diagnosticada con esa patología nunca dejó de conducir, incluso cuando tuvo que someterse a una docena de sesiones de quimioterapia. Por eso el desconcierto cuando leyó su nueva licencia. Sin embargo, la joven recordó que optaba por no manejar los días de tratamiento porque le daba sueño o le dolía mucho la panza. “Como cualquier enfermedad, si me siento mal no conduzco”, comentó.

Un relato conmovedor

“Vine a renovar el carnet de conducir, pero me voy con estrés, secándome las lágrimas y con la etiqueta de ‘incapacitada’ en la frente. Me lo dieron solo por dos años pidiéndome un apto médico para conducir y en el carnet me ponen la enfermedad. ¿Qué necesidad?”, así comenzó Florencia el relato sobre su experiencia en el centro de emisión de licencias de Córdoba capital. “Me vieron con el pelo corto y me dicen: ‘¿Qué paso con el pelo?’. Y les conté que por la quimio se me cayó. Y ahí me preguntaron cuando fue la última”, prosiguió la joven en su hilo que derivó en un ola de comentarios de apoyo.

En diálogo con LA NACION, Florencia explicó el motivo que la impulsó a contar en las redes sociales la tormentosa situación que vivió al momento de renovar el carnet de conducir. “Mi fin de contar lo que me pasó fue descargarme porque me sentí como estigmatizada”, dice. Después de que Florencia hiciera viral su relato en Twitter, tanto la ministra de Salud nacional, Carla Vizzotti, como el director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), Pablo Martínez Carignano, se comunicaron darle un giro a la historia.

La joven letrada ganó otro partido. En la tarde del día después de la viralización de su infortunada renovación de la licencia obtuvo un nuevo carnet con los datos que corresponden y sin ninguna referencia al cáncer de mama.

“Para que quede claro: la leyenda ‘cáncer de mama’ salió en el plástico porque el operador de Córdoba la agregó en el campo observaciones. Ese campo no se usa para eso, sino para ‘usa lentes’, ‘maneja auto adaptado’, etc.”, explicó Martínez Carignano.

Con el problema resuelto de la licencia de conducir, ahora Florencia ya no se siente marcada y puede enfocar toda su energía a hacer las activiadades que más le gustan: encontrarse con amigos y amigas y jugar al fútbol, deporte que ama. “Cada tanto, se arman campeonatos de chicas o a veces salen partidos mixtos”, cuenta Florencia. Le gusta ser defensora central. Dice que no es de esas jugadoras que sacan la número 5 del área como sea. “Soy de las que salen manejando la pelota”, asegura.

También se hará tiempo para continuar con sus clases de canto. La mujer cuenta que las retomó hace poco porque en la última muestra de la escuela sintió mucha vergüenza al exponerse y “me temblaba la voz”. La música es parte importante en su vida. Antes de la pandemia del coronavirus, Florencia bailaba jazz, y en plena cuarentena aprendió, solo con videos que había en Youtube, cómo tocar su ukelele.

Su experiencia, una ayuda para otras personas

Para esta fervorosa hincha de Talleres de Córdoba hay un campeonato muy importante que comenzó en noviembre del año pasado. Fue entonces cuando Andrade se hizo los controles ginecológicos rutinarios y la ecografía mamaria dio su veredicto: la mujer tenía cáncer en la mama izquierda.

“El 29 de diciembre me operaron para hacerme una mastectomía radical de ese lado”, relata Florencia. Esa intervención extirpa el seno por completo. “Por suerte, no hice metástasis porque lo agarramos a tiempo y no me tomó los ganglios”, respira aliviada esta vecina de Córdoba capital, recientemente en pareja con Emiliano.

La lucha contra la enfermedad continúa, de todas maneras. Entre mediados de marzo y principios de junio la joven se sometió a 12 sesiones semanales de quimioterapia. Describe que “eran leves y solo me daban un poco de dolor de panza”. Para volver más ameno el momento, Florencia utilizaba sus auriculares para refugiarse en la música. Como gran parte de los cordobeses, le gusta escuchar cuarteto, pero el cantante Abel Pintos fue quien más acompañó ese tratamiento.

Cuando estaba en buenas condiciones de salud, la joven contaba en sus redes sociales cómo se sentía tras la quimio. Aunque podía haber algún malestar, no perdía el sentido del humor. “Quería transmitir el proceso y que le sirviera a la gente”, dice, convencida de que lo logró por los comentarios que recibió. ”El cáncer no es sinónimo de muerte, si lo controlás, ¡te salvas!”, afirma. Finalmente, el 3 de junio llegó el día tan esperado: se terminó la quimioterapia.

Ahora, durante al menos cinco años, Andrade debe tomar a diario una pastilla de forma preventiva para el tratamiento oncológico: “Esto es porque tuve dos tipos de tumores distintos, entonces hay que atacar y así prevenir que vuelvan a salir”. Por si le llegan a picar las ganas de ser madre en algún momento, la cordobesa hizo el tratamiento de preservación de óvulos en tanto se enfrenta contra el cáncer.

“Hay que hacerse controles anuales. ¡A mí eso me salvó! Si la dejaba pasar, se agrandaban unos nódulos y ahí iba a ser otro el tratamiento, más fuerte seguro”, dice la joven, alentando con mucho énfasis para que las mujeres y también los hombres lleven adelante sus cuidados.

Ahora, el próximo paso esencial para Florencia y su vida es en noviembre próximo. Será intervenida quirúrgicamente porque le colocarán una prótesis mamaria definitiva en su lado izquierdo.