Lo detienen en el aeropuerto de Nueva York a causa de su nombre

Hassan Aden, ex jefe de la policía de Greenville, Carolina del Norte, viaja al extranjero con frecuencia y está acostumbrado a los engorrosos trámites de aeropuerto, pero también al cálido saludo al regresar a Estados Unidos: “Bienvenido a casa, señor”.

Pero cuando aterrizó en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York el 13 de marzo, después de celebrar el 80 cumpleaños de su madre en París, el recibimiento fue diferente.

Un oficial le preguntó por qué viajaba solo y luego lo conminó “vamos a caminar”.

Hassan Aden, ex jefe de la policía de Greenville, Carolina del Norte. Foto de Facebook.

“Me llevaron a una oficina que parecía ser una instalación de almacenamiento con tres escritorios y letreros que decían ‘Permanezcan sentados en todo momento’ y ‘Uso de teléfonos estrictamente prohibido’ -mi primera señal de que esto no era una situación voluntaria sino de hecho, una detención”, denunció en un largo post en su página de Facebook, que se ha vuelto viral.

“Yo estaba en una habitación sin acceso a mi teléfono móvil para comunicarme con mi esposa y mi familia sobre lo que estaba sucediendo”- describió. “Mis movimientos estaban restringidos a una silla y tenían mi pasaporte”.

¿La explicación? Su nombre aparecía como un alias usado por alguien en la lista de vigilancia de las autoridades estadounidenses.

Antes de dirigir el departamento de policía en Greenville, Aden pasó 25 años con el Departamento de Policía de Alejandría en Virginia. Se jubiló hace dos años, y ha seguido trabajando como consultor con el Departamento de Justicia y con los tribunales federales.

Puesto que conoce al dedillo las leyes y sus derechos como ciudadano, insistió en ser liberado desde el primer momento.

“Pregunté: ¿Cuánto tiempo de detención considera usted razonable?’, La respuesta que me dio el oficial de la CBP (Customs Border Protection, Protección de Aduanas y Fronteras) Chow fue que yo no estaba detenido. Entonces respondí: “Pero si no soy libre de irme, ¿cómo no es una detención?”

Afortunadamente, una joven oficial se interesó en su caso y gestionó su liberación -una hora y media después.

Aden asegura que apoya el trabajo de CBP y las detenciones razonables, pero la suya no lo era. Se sintió que era víctima de discriminación por su nombre árabe y el color de su piel en el país donde ha vivido durante 42 años.

Sobre todo, se pregunta si no volverá a pasar por el mismo calvario cuando viaje al extranjero nuevamente.

“Este país ahora se siente frío, poco acogedor, y en la etapa inicial de un país que se está aislando del resto del mundo -y de su propio pueblo- de una manera sin precedentes. Los altos niveles de odio e injusticia que se han sentido en las comunidades vulnerables durante décadas – ahora está golpeando el resto de América”, advirtió.