La ley del más fuerte | Opinión

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Suhyeon Choi/Unsplash

Por todo lo que he visto estos días, pienso en la frase bíblica: se verán horrores.

Aunque eso aplica a los días finales que, de acuerdo con el Apocalipsis, estaría viviendo la humanidad.

Lo cierto es que estamos llegando a un extremo donde impera la ley del más fuerte.

¿Por qué lo digo? Aquí les cuento lo que atestigüé hace unos días.

Iba de viaje a Los Ángeles en un vuelo sobrevendido. Resulta que frente a mí estaba toda una hilera vacía de compartimentos para colocar las maletas, sitio que pertenecía a quienes se sentarían debajo. ¿Qué sucede?

Que viene una pareja de jóvenes, de no más de 20 años, y quienes al ver el lugar vacío simplemente pusieron ahí sus cosas sin que les hiciera mella que los demás les viéramos.

“Mira, aquí mismo dejo las maletas. A mi no me importa si es de otros, prefiero dejarlas aquí que irlas cargando hasta atrás”.

La chica que lo acompañaba dijo:

”Qué bueno que pensaste en eso y tienes razón. No estamos para cargar nada hasta atrás. Total, está vacío y si es de otros, cuando lleguen que se j*&^%n que los dos estamos pagando el pasaje. Estos son los tiempos del que es más fuerte”.

El muchacho soltó la carcajada y se fueron felices sin nada a cuestas. A los pocos minutos llegaron los que iban en los asientos de aquel compartimento. Era una señora mayor y su nieta. Molestas vieron como su sitio estaba ocupado y comenzaron a preguntar alrededor si la maleta aquella era de alguien para pedirle que la moviera, y por supuesto nadie respondió porque los dueños estaban dos cabinas atrás del avión. Pero hubo una buena samaritana que les informó que la maleta era de alguien que simplemente vio el lugar desocupado y sin más lo ocupó con las suyas.

La nieta de la anciana muy enojada quitó aquella maleta y finalmente pudieron poner ahí las suyas. Pero ¿Qué pasaba con la maleta que bajaron? ¡Que me la fueron a dejar al lado de mi asiento de manera que cualquier empleado de la aerolínea podría pensar que era mía!

Ahí brinqué y le dije a la joven que tan malo como quitarle a la fuerza su sitio para las maletas era dejarme a mí con la que ella había quitado de su lugar.

Al escuchar lo que yo le decía a la nieta la abuela abrió la boca.

“La señora tiene razón. Ahora mismo vas y le dices a la asistenta de vuelo lo que pasó y que necesitan poner la maleta en otro sitio. ¿Cómo piensas que es correcto que le hagas eso a la señora? Eso es tan malo como lo que nos hicieron a nosotras”.

Al escuchar aquello de inmediato me sentí mejor con la vida. Si la juventud actual es la llamada “generación de cristal” porque no se les puede decir nada y todo lo toman a mal, también el problema está en las casas donde no les enseñan a respetar el derecho de los demás.

Me quedo pensando en otro ejemplo de la ley del más fuerte: la agresividad de los hombres que buscan puestos en estacionamientos de centros comerciales, y que son aún más agresivos con las mujeres que con otros hombres.

Así que por favor, haga su tarea de madre o abuela y no deje que impere la ley del más fuerte. Es mejor corregir a los hijos en casa a que alguien de afuera les venga a enseñar lo que nos tocaba hacer a nosotros. ¿O no?

Siga a María Antonieta Collins en Twitter e Instagram: @CollinsOficial. Correo: mariaantonietacollins@yahoo.com.

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