La nueva ley de bienestar animal no debería proteger a los gatos callejeros

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Un gato callejero caza un lagarto endémico (gallotia galloti) en la isla de Tenerife | fotografía Dailos Hernández-Brito, Estación biológica Doñana (CSIC)
Un gato callejero caza un lagarto endémico (gallotia galloti) en la isla de Tenerife | fotografía Dailos Hernández-Brito, Estación biológica Doñana (CSIC)

El pasado mes de febrero el Consejo de Ministros aprobó el “Anteproyecto de Ley de protección, derechos y bienestar de los animales”, una norma diseñada para luchar contra las “tres principales lacras sociales” en este campo: el maltrato, el abandono y el sacrificio de los animales. Las últimas décadas han experimentado un notable crecimiento de la conciencia y protección del medio ambiente y es justo que la legislación avance y se adapte a las nuevas exigencias de una sociedad cada vez más respetuosa con los seres vivos que nos rodean.

Esta nueva ley trae buenas noticias en este sentido, incluyendo penas más duras frente al maltrato animal, un mayor control y vigilancia de las ilegalidades o un listado específico de especies permitidas como mascotas que busca evitar el tráfico de especies exóticas y silvestres. En general, el nuevo Anteproyecto de Ley ha sido recibido de manera positiva, a excepción de un punto que ha levantado una contundente respuesta de la comunidad científica. Este punto conflictivo atañe a un animal muy concreto: los gatos callejeros.

Un amplio equipo de investigadores procedentes de diferentes Universidades españolas e instituciones científicas, incluyendo varios centros del CSIC como la Estación Biológica de Doñana, han publicado una carta en la que señalan deficiencias importantes del Anteproyecto del gobierno ya que entran en claro conflicto con varias leyes y estrategias europeas para la conservación de la biodiversidad. Según los autores, la nueva norma presta una especial (e indebida) atención a las colonias de gatos, es decir grupos de gatos sin dueño que se mantienen gracias al aporte de comida y otros cuidados humanos, y garantiza la protección y el apoyo de estas colonias, prohibiendo su eliminación y reemplazando el sacrificio (que se había mostrado eficaz hasta ahora) por la esterilización y reintroducción de nuevo al medio.

Junto a la nota de prensa, los investigadores también han publicado un artículo en el journal Conservation Science and Practice en el que instan a las autoridades a que “las nuevas leyes emergentes no protejan a los gatos callejeros” y, por consiguiente, mantengan sus impactos sobre otras especies. En este estudio recuerdan que los gatos provocan enormes impacto sobre los ecosistemas y que “son considerados los depredadores no nativos más dañinos para la biodiversidad. Numerosos estudios indican que estuvieron implicados en la extinción de más de una cuarta parte de las extinciones de aves, mamíferos y reptiles en los últimos siglos. La depredación realizada por gatos es la principal causa de la mortalidad de pequeños mamíferos y aves, por encima de atropellos, envenenamientos o la caza”.

Los investigadores indican que, a pesar de la creencia popular, estas colonias de gatos amenazan un gran abanico de especies salvajes, muchas de ellas en peligro de extinción. Su habilidad como cazadores es especialmente preocupante en las islas, y esta nueva ley “dificultará la conservación de faunas endémicas de Canarias y Baleares”. Además de la depredación, los científicos añaden que los gatos también actúan como vectores y reservorios de numerosas enfermedades que pueden poner en peligro la vida silvestre y dañar la salud pública.

El impacto de los gatos en el medio ambiente es enorme e incluye problemas en aumento como la depredación y extinción de otras especies, o la zoonosis de enfermedades al ser humano | Miguel Clavero Pineda et al.
El impacto de los gatos en el medio ambiente es enorme e incluye problemas en aumento como la depredación y extinción de otras especies, o la zoonosis de enfermedades al ser humano | Miguel Clavero Pineda et al.

En el ámbito científico existen determinadas especies, conocidas como “especies bandera” que por su popularidad, por su familiaridad o simplemente por resultar simpáticas y atractivas gozan de una mayor protección en comparación con otras especies más olvidadas o menos encantadoras. El oso panda, la ballena azul, el lince ibérico… son especies emblemáticas y queridas que gozan de un respeto mayor que el resto. Frecuentemente, la protección otorgada a estas especies bandera beneficia también a otras especies que comparten su entorno, sin embargo, existen excepciones (como la que nos ocupa) en la que proteger a una especie en concreto va en claro detrimento de otras tantas menos conocidas o agradables.

La nueva legislación identifica dos tipos de gatos sin dueño: los ferales (asilvestrados) y los de las colonias felinas (lugares con una densidad anormalmente alta de gatos debido al cuido y aporte continuado de comida por parte de personas). En este caso, el anteproyecto introduce un especial cuidado y protección de estas colonias de gatos callejeros y su redacción incluye asegurar su alimentación y atención veterinaria (que estará a cargo de los Ayuntamientos), las protege de cualquier molestia (prohibiendo la retirada de colonias o sus integrantes) y otorga un estatus oficial a sus cuidadores voluntarios. Según los autores todas estas medidas aumentarán el “ya elevado número de gatos asilvestrados, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, potenciando así sus devastadores impactos sobre la biodiversidad. Estos impactos se ignoran completamente en el texto, a pesar de que la evidencia científica sobre ellos es abrumadora”.

En resumen, y al igual que otras especies con un alto impacto en el medio ambiente como las cotorras que han invadido nuestras ciudades, los investigadores recuerdan que estos gatos son silvestres y, por tanto, “su gestión debería quedar fuera del ámbito de aplicación de esta ley, y debería mantenerse su regulación por el Catálogo de Especies Invasoras”.

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Referencias científicas y más información:

Carrete, Martina, et al. «Emerging Laws Must Not Protect Stray Cats and Their Impacts». Conservation Science and Practice, mayo 2022 DOI: 10.1111/csp2.12706

Estación biológica Doñana “Las leyes de bienestar animal no deben proteger a los gatos callejeros por comprometer la biodiversidad

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