El día que Trump elogió al magnate neoyorquino acusado de explotación sexual de menores

El arresto del multimillonario Jeffrey Epstein en New Jersey, bajo los cargos de operar una red de tráfico y prostitución de personas en las que mujeres menores de edad eran forzadas a tener relaciones sexuales con adultos, entre ellos el propio acusado, ha creado revuelo en la opinión pública estadounidense y podría, de prosperar el proceso penal en contra de Epstein, finalmente hacer justicia en un caso que se remonta décadas atrás y que, hasta ahora, el magnate había logrado sortear con relativa facilidad.

Una facilidad que, algunos afirman, se debió a las poderosas conexiones de Epstein con personalidades de la política, los negocios e incluso de la realeza. Figuras como el expresidente Bill Clinton, el príncipe Andrés de Inglaterra y el entonces magnate inmobiliario y hoy presidente de Estados Unidos, Donald Trump, eran asiduos de Epstein, y a ellos se debe añadir numerosas otras personalidades.

La Fiscalía Federal de Nueva York arrestó y acusó al multimillonario Jeffery Epstein por cargos de tráfico sexual de menores. (Keith/Getty Images)
La Fiscalía Federal de Nueva York arrestó y acusó al multimillonario Jeffery Epstein por cargos de tráfico sexual de menores. (Keith/Getty Images)

Por ejemplo, Epstein al parecer apoyó financieramente las labores de Clinton para frenar el VIH-Sida en África. “Jeffrey es un muy exitoso financiero y un comprometido filántropo, con un agudo sentido de los mercados globales y un conocimiento a fondo de la ciencia del siglo XXI... Yo aprecio especialmente su visión y generosidad durante nuestro reciente viaje a África para trabajar en la democratización, el empoderamiento de los pobres, el servicio ciudadano y el combate al VIH-Sida”, dijo Clinton años atrás, según publicó en 2002 la revista New York.

A Cllinton no se le ha vinculado con las acusaciones contra Epstein, pero no es el caso de las dos otras figuras mencionadas: el príncipe Andrew ha sido mencionado en demandas judiciales como partícipe de las actividades de explotación sexual de menores de las que se acusa a Epstein, si bien la Casa Real Británica ha negado esas versiones.

Las acusaciones contra Epstein no son nuevas y, en realidad, alegaciones, demandas y arreglos judiciales han tenido lugar durante muchos años, pues las acusaciones de personas que han dicho haber sido explotadas sexualmente cuando eran menores de edad por la red de Epstein se remontan a hechos que habrían sucedido desde finales de la década de 1999.

Por ello, los comentarios que Trump hizo en aquellas épocas resultan especialmente punzantes.

“He conocido a Jeff por 15 años. Estupenda persona... Uno se divierte mucho estando con él. Incluso se ha dicho que le gustan las mujeres hermosas tanto como a mí, y muchas de ellas están en el lado más joven. No hay duda de ello... Jeffrey disfruta de su vida social”, comentó Trump en 2002 también a la revista New York.

Jeffrey Epstein (izquierda) y Donald Trump en una foto tomada en Mar-a-Lago, Florida en 1997. (Davidoff Studios/Getty Images)
Jeffrey Epstein (izquierda) y Donald Trump en una foto tomada en Mar-a-Lago, Florida en 1997. (Davidoff Studios/Getty Images)

Epstein fue miembro del club Mar-a-Lago de Trump y se dice, de acuerdo a Bloomberg, que ellos solían cenar con frecuencia en sus respectivas casas y que Trump voló al menos en una ocasión en el avión privado de Epstein. Epstein fue luego expulsado de Mar-a-Lago por, al parecer, haber acosado a una menor de edad allí.

Durante la campaña presidencial de 2016, una mujer presentó una demanda contra Trump en la que señalaba que cuando tenía 13 años fue violada por Trump durante una fiesta en la casa de Epstein en Manhattan. Trump ha negado esas acusaciones y la acusadora, cuyo nombre no ha sido revelado, desistió de su demanda tras haber recibido, de acuerdo a su abogado, amenazas de muerte.

Con todo, dado que Epstein, de 66 años, podría enfrentar hasta 45 años en prisión si es hallado culpable de los cargos de los que se le acusa, hay quien cree que podría realizar revelaciones incriminatorias contra otras personas para tratar de reducir su castigo.

De acuerdo a CNN, los cargos que ya se han presentado contra Epstein se refieren a que entre 2002 y 2005 él operaba una red de tráfico de menores, tan jóvenes como 14 años, a las que obligaba a tener sexo con él y otros sujetos a cambio de dinero en sus casas en Nueva York y Palm Beach. Incluso pagaba a algunas de sus víctimas para que le consiguieran otras menores para su red de abuso sexual.

Epstein está detenido sin derecho a fianza y la actitud de las autoridades, a diferencia del pasado, parecen decididas a llegar al fondo del asunto y aplicar una sanción rigurosa. No fue el caso años atrás cuando, en 2007-2008, fiscales federales de la Florida llegaron a un acuerdo con Epstein para resolver fuera de la corte demandas similares interpuestas por mujeres que dijeron haber sido víctimas de la red de tráfico y abuso sexual de Epstein.

Hace unas semanas, un juez federal dictaminó que ese acuerdo, que fue coordinado por Alexander Acosta, el entonces fiscal federal y hoy secretario de Trabajo del gobierno de Trump, era inconstitucional. Las investigaciones de la reportera Julie K. Brown del periódico Miami Herald, al respecto, plantearon que Epstein logró evadir la justicia (purgó solo 13 meses de cárcel, la mayoría de ese tiempo fuera de prisión, por cargos menores) gracias al benevolente trato que al caso dio el entonces fiscal Acosta. Esos reportajes habrían tenido enorme peso en la reapertura del caso contra Epstein.

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Se ha dicho que la fiscalía entonces optó por ese acuerdo por considerar que sería muy difícil probar en corte las acusaciones contra Epstein, sobre todo porque los abogados del acusado podrían haber hecho revelaciones que habrían desacreditado a las acusadoras (por ejemplo, consumo de drogas), y que el acuerdo fue la solución en su momento.

Otros afirman que, posiblemente, las fuertes conexiones de Epstein y sus abogados con el mundo político y empresarial habrían operado a su favor para salir sin mucho problema de las acusaciones en su contra.

Todo ello ha cambiado ahora, y Epstein podría enfrentar largo tiempo en prisión tras los nuevos cargos en su contra. Lo que es evidente es que las alegaciones en contra de Epstein y algunos de sus amistades han sido frecuentes a lo largo de los años y todo era ampliamente conocido.

Por ello, las afirmaciones de Trump de que “no sabe nada” sobre el arresto de Epstein suenan poco verosímiles, tanto porque él mismo habría conocido conductas de acoso de menores por parte de Epstein (quien, cabe recordar, habría sido echado de Mar-a-Lago por una acusación al respecto, y es poco probable que un socio tan encumbrado hubiese sido expulsado sin el conocimiento de Trump) como porque numerosas acusaciones y demandas han surgido al respecto a lo largo de los años, incluso una contra el propio Trump.

George Conway, quien es curiosamente al mismo tiempo punzante crítico de Trump y esposo de Kellyanne Conway, fiel asesora del presidente, hizo burla del “desconocimiento” del presidente sobre el arresto de Epstein al señalar con ironía que “Trump no ve televisión”. Es decir, que Trump no puede clamar no saber al respecto cuando el tema estaba en todos los noticiarios del país y el presidente es, se afirma, un televidente empedernido de programas de noticias, aunque él lo niegue.

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El hecho de que Acosta sea hoy parte del gabinete de Trump, lo que en principio no tiende una conexión entre uno y otro asuntos, aumenta las suspicacias. Y qué decir en el caso de que Epstein, para tratar de no pasar lo que le reste de vida en prisión, haga revelaciones que abran una caja de pandora.

En un contexto en el que el presidente Trump está cargado de escándalos y la campaña en la que busca su reelección comienza candente y en desventaja, los cuestionamientos en torno a posibles vínculos de Trump con las actividades de explotación sexual de Epstein podrían cobrar fragor y no puede descartarse que aparezcan nuevas personas que afirmen haber sido víctimas de esa red delictiva.

Eso no significa que Trump vaya a ser implicado, pero sí que el presidente será sometido a crítica y escrutinio de parte de medios y opositores, como ya sucede con otros temas, de modo intenso en este particular. Máxime cuando Trump ha mostrado abiertamente comentarios y conductas sexistas, machistas y de denigración de la mujer y ha sido acusado en una veintena de ocasiones de acoso y abuso sexual. Él lo ha negado todo, pero tiene el vendaval sobre sí.