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“Larga vida al INE y a la democracia”: Lorenzo Córdova adelanta su despedida

Cuartoscuro
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Casi al final de su discurso de despedida, al consejero Ciro Murayama se le quebró la voz, justo cuando reconoció la labor de su amigo y compañero de mil batallas, Lorenzo Córdova.

“Compañero de trabajo, amigo de la vida, camarada de causa: misión cumplida. Volvemos a nuestra casa académica”, dijo el duro Murayama, mostrando una faceta que nunca había enseñado en la llamada herradura de la democracia: la fragilidad ante las emociones acumuladas.

Eran las 9:35 de la noche y en el salón del Consejo General del INE un centenar de personas presenciaba la última sesión presidida por Córdova.

Estaban ahí la consejera que también se va, Adriana Favela, y dos que se quedan: Carla Humphrey y Claudia Zavala; los consejeros Jaime Rivera, Uuc-kib Espadas y Martín Faz, que también se mantendrán en sus cargos, además del secretario ejecutivo, Edmundo Jacobo, cuya renuncia se hará efectiva en tres días.

Vía remota, participaban en la sesión las consejeras Dania Ravel y Norma Irene de la Cruz y José Roberto Ruiz Saldaña, quien también deja el Consejo, pero prefirió irse sin despedirse.

Alrededor de la herradura, estaban los integrantes de la Junta General Ejecutiva, hombres y mujeres que, en su mayoría, presentaron ya su renuncia —efectiva desde el primer día de abril— para despejar el camino a la próxima presidenta.

Junto a ellas y ellos, había asesores, representantes de algunos partidos, amigos y las familias de quienes llegaban así al final de su encargo.

Al terminar su discurso, Murayama fue ovacionado por los presentes; se puso de pie, caminó hacia el centro de la mesa y abrazó a su amigo y camarada. 

Juntos egresaron de la UNAM, a mediados de los 90 —Murayama de la Facultad de Economía y Córdova de la de Derecho—, y juntos regresarán allí, en calidad de investigadores y profesores de licenciatura.

Hace nueve años, en 2014, llegaron juntos a esa herradura a tomar protesta como consejeros del naciente Instituto Nacional Electoral, y hace 20, acompañaron en el mismo salón a José Woldenberg, en su calidad de asesores, en los aciagos días en los que el IFE aprobaba las multas por los casos Amigos de Fox y Pemexgate.

Toda una vida en el IFE-INE, resumida en abrazos, lágrimas y un sinfín de elogios de sus colegas.

La última batalla del dúo más repudiado por la llamada 4T acababa de concluir.    

Una larga despedida

Las sesiones 499 y 500 del Consejo General del INE fueron convocadas sin anunciarse que serían las últimas de la gestión de Córdova.

La primera inició a las 10:00 de la mañana y concluyó casi a las 8:00 de la noche. En ella, se desahogó un orden del día de 22 puntos, que incluía asuntos polémicos como la multa de medio millón de pesos a la asociación Que Siga la Democracia por haber presentado firmas de personas fallecidas para promover la revocación de mandato el año pasado; las resoluciones en materia de fiscalización por el caso Odebrecht y la Operación Safiro, en las que el INE se vio imposibilitado a multar al PRI por carecer de información que nunca le entregó la Fiscalía General de la República, y el informe preliminar del Órgano Interno de Control sobre el manejo del gasto en 2022.

La segunda sesión extraordinaria, convocada en calidad de urgente, fue citada para desahogar solamente dos puntos: el análisis del cumplimiento de los partidos de las reglas de paridad en las candidaturas de Coahuila y Estado de México, y la presentación de la Memoria de Gestión del periodo 2014-2023.

Fue en los últimos puntos de la primera sesión cuando el representante de Morena ante el Consejo General, Eurípides Flores, arremetió en contra de Lorenzo Córdova, Ciro Murayama y Edmundo Jacobo.

Al hablar del informe del titular del OIC del INE, Jesús George Zamora, el morenista acusó la existencia de fideicomisos alimentados con los remanentes presupuestales del instituto. “Un ‘marranote’ con el que van a financiar sus liquidaciones”, dijo.

“Hay que recordarle al pueblo de México que de las arcas del INE van a salir los más de 10 millones de pesos de liquidación de Edmundo Jacobo, los más de 9 millones del finiquito de Lorenzo Córdova y los más de 7 millones de pesos de Ciro Murayama”, acusó.

Aun así, Flores dijo a Córdova que puede estar tranquilo, pues no habrá persecución en su contra.

“Lo que nos importa es el juicio de la gente y el veredicto del pueblo es claro: usted nos traicionó, nos decepcionó. Se despide de este instituto por la puerta trasera y ahora vemos también que con mucha cola”, añadió.

Después tocó el turno a la diputada Julieta Ramírez, representante del Poder Legislativo acreditada por Morena, quien lamentó que el INE se haya negado a instalar todas las casillas en la revocación de mandato argumentando falta de recursos, cuando en sus fideicomisos depositaron más de 5 mil millones de pesos.

La legisladora hizo un recuento del informe presentado por el contralor: mala planeación, adjudicaciones directas, organigrama inflado y una nómina con decenas de funcionarios que ganan más que el presidente de la República.

“Han sido pésimos administradores, tienen la mala costumbre de gastar a prisa en diciembre. Se detectó que nunca presupuestan desde cero, solo agarran el presupuesto del año anterior y gastan más y más”, fustigó la legisladora.

En respuesta, el consejero presidente pidió a Edmundo Jacobo leer la página 101 del informe del OIC, donde hay una advertencia sobre el carácter preliminar de dicho informe. Ahí se precisa que, a la fecha del presente informe, las auditorías se encuentran en proceso de ser solventadas, por lo que las observaciones no significan la certeza de actuaciones irregulares por parte de las unidades responsables del gasto.

Córdova dijo que le llama mucho la atención la mala práctica del contralor George Zamora, quien ha optado por dar a conocer estos informes antes de que se concluyan los procedimientos de auditoría. 

“Todo el escándalo, el barullo, las descalificaciones que se han venido haciendo en días anteriores y ahora en esta mesa, se han hecho con información preliminar. No quiero atribuir al dolo esas descalificaciones groseras. Quiero pensar que es por esa mala costumbre, lamentablemente tan difundida, de no leer completos los documentos”, comentó.

El consejero presidente defendió al INE como la institución más transparente del Estado mexicano, y dijo que ojalá el Poder Legislativo tuviera los mismos estándares de rendición de cuentas y vigilancia con los que se audita al INE.

Lentamente, Córdova leyó hasta tres veces los mismos párrafos que ya había leído Edmundo Jacobo. Lo hizo acentuando las frases, casi deletreando la palabra p-r-e-l-i-m-i-n-a-r.

La diputada y el representante se quedaron callados y, malencarados, rechazaron la invitación de Córdova a hacer una segunda intervención.

Reclamos, lágrimas y elogios

Agotado el orden del día, se dio paso de inmediato a la segunda sesión extraordinaria. 

En el segundo punto, Edmundo Jacobo presentó el informe sobre la memoria de gestión institucional 2014-2023, y aprovechó para hacer su tercera despedida en la “herradura de la democracia”, y explicar por qué, si libró una batalla jurídica para combatir la disposición del “plan B” que lo separó del cargo, decidió renunciar a su cargo con fecha del 3 abril, teniendo un nombramiento hasta 2026. 

Presente su esposa y su hijo, su equipo de asesoras y asesores, y la mayoría de los integrantes de la Junta General Ejecutiva, Jacobo describió el informe y, al llegar a los agradecimientos y reconocimientos, también se quebró, tomó aire y concluyó su intervención con un nudo en la garganta.

Eurípides Flores volvió a la carga, al darse cuenta de que esa era la despedida de Córdova y compañía.

“El informe en sí mismo revela la abstracción que hay de la realidad, donde se cree que la democracia es este Consejo General. Una suerte de corte del rey, en donde todo gira alrededor de Lorenzo Córdova”, dijo. “Este informe no consigna lo que es la democracia, ese es el error de fondo, pensar que la democracia es esta burocracia”.

Flores aseguró que el informe nada dice de los más de 11 millones de pesos que se gastaron para hacer dicha memoria; tampoco sobre las reuniones privadas de Córdova en marzo 2021 con dirigentes de la oposición en casa de Jacobo, ni mucho menos de la presencia de Murayama y Córdova en las plenarias del PAN y el PRI, justo antes de que la oposición se reunificara para el “plan A” de reforma constitucional que presentó el gobierno en materia político-electoral.

“Pero el ‘plan C’ va a triunfar, porque la sociedad no le va a dar ni un voto al bloque conservador en 2024”, cerró Flores parafraseando al presidente. “¡Arriba el pueblo y abajo los privilegios del INE!”.

Su compañera, la diputada Julieta Ramírez, también irrumpió en medio de lo que se anunciaba como una fiesta de despedida.

“Hoy la larga noche del secuestro de la democracia está por terminar. Su gestión queda marcada por su arrogancia… seré curiosa, señor consejero, ¿de qué se ríe? Y, como no le deseo mal a nadie, deseo que siga manteniendo esa sonrisa allá, en el basurero de la historia, hasta nunca”, cuestionó a Córdova, que escuchaba desde su silla sin expresión alguna. 

A los de Morena, siguieron los posicionamientos de otros partidos y de las consejeras y consejeros.

Gerardo Triana, representante del PRI; Humberto Aguilar, del PAN, y Arturo Prida, del PRD, quienes hicieron la defensa de los consejeros.

Uuc-kib Espadas, que con voz quebrada reconoció lo aprendido en estos tres años; Dania Ravel, que de plano se fue, pero se conectó minutos después desde su teléfono móvil para su mensaje de despedida; Jaime Rivera, quien dedicó palabras amistosas a cada uno de los que se despedían, y Carla Humphrey, la que con mayor elocuencia describió el futuro inmediato de los siete que se quedan.

“Como nunca en la historia, el INE vive un acecho constante y permanente, pero tengan la convicción de que quienes continuemos en el cargo seguiremos defendiendo la institución y levantando la voz contra todo ataque a la democracia, al régimen de libertades y a todo lo construido para llegar al INE que hoy tenemos”, advirtió Humphrey.

Continuaron el consejero Martín Faz, quien parafraseó a Pablo Milanés para hablar de las imperfecciones del INE; Miguel Castro, representante de MC; Silvano Garay, representante del PT; la consejera Norma Irene de la Cruz y la consejera Claudia Zavala, cuyo reconocimiento a Córdova enfadó al representante de Morena.

“A ti, querido Lorenzo, amigo desde la facultad, gracias por tu amabilidad, tu humildad, tu franqueza, por todo lo que has dado por este instituto. Te reconozco tu liderazgo. Has sido sometido a violencias, una violencia descomunal. Te acompañé a la Cámara y te reconozco como líder”, dijo Zavala y, justo en ese instante, el representante de Morena se levantó de su silla, se echó la mochila al hombro y abandonó el salón.

Después hablaron los que concluyeron su encargo.

Adriana Favela, que hizo un minucioso recuento de la evolución del INE en nueve años y cerró su discurso con una frase emotiva: “El INE está tatuado en nuestros corazones”. 

Ciro Murayama, quien se despidió defendiendo su labor, incluidos sus arrebatos frente a un gobierno y un movimiento que, dijo, presionó e incluso buscó que se adelantara su salida del INE. 

“Me voy, lo sé, con el ácido reproche del gobierno, pero con el cálido afecto de las trabajadoras y trabajadores del INE; lo contrario, quedar bien con el poder y mal con quienes hacen las elecciones con profesionalismo, hubiera sido una deshonra para mi persona”, señaló.

Encarrerado, Murayama mencionó por nombre y apellido a todas y todos los colaboradores que lo ayudaron —y aguantaron— en los nueve años, y al final tuvo que secarse las lágrimas para concluir su intervención.

Finalmente, Lorenzo Córdova tomó la palabra casi a las 10:00 de la noche. Hizo un recuento de la labor cumplida, los desafíos enfrentados, las dichas y las desdichas, y también tuvo que hacer una pausa y tomar aire al mencionar a su familia y prometerles que ha llegado el tiempo de compensar con creces su amor y cercanía.

A unos metros de distancia, entre el equipo de asesores, su esposa y su hija presenciaban la escena, orgullosas.

“Luego de más de 11 años de servicio en el IFE y en el INE, espero dejar esta institución más fuerte, sólida, experimentada y con mayor confianza ciudadana que entonces”, dijo Córdova.

El consejero presidente cerró su discurso pidiendo a quienes se quedan continuar fortaleciendo y defendiendo al INE y a la democracia, y les recordó que, en esa labor, hoy ya no están solos. 

“La sociedad, la auténtica constructora de la democracia, está y estará siempre con ustedes”, expresó.

Córdova levantó la sesión y, antes de los aplausos, pronunció el epitafio de su paso por la herradura: “¡Larga vida al INE y a la democracia!”.