La modelo Bridget Malcolm denuncia haberse sentido humillada en una sesión de fotos

La modelo de Victoria’s Secret Bridget Malcolm ha denunciado en su blog personal la vergonzosa humillación que sufrió en una sesión de fotos, en la que el equipo del set juzgaró su cuerpo y ni siquiera le hablaron: “Mientras disparaba, una de las mujeres se negó a mirarme a los ojos y prefirió abordar mi estómago con una mueca de desprecio”, escribió Bridget sobre el incidente.

La australiana de 26 años comparte así una de sus peores experiencias como modelo. “Me dirigí a la mujer, le sonreí, y ella ni siquiera apartó la vista de mi estómago, y mucho menos me respondió más allá de mono sílabas”, asegura. Además relata cómo le pedían contantemente que ocultase lo que consideraban que era un estómago gordo. “Otra fotógrafo me pidió que por favor hiciera que mis costillas se vieran más mientras disparaba, que metiera tripa y me atara un pareo alrededor de las caderas para ocultarlas”, explica.

La modelo australiana de 26 años se mostró indignada ante la petición de una de las mujeres del set fotográfico, que le pidió que marcara sus costillas/ Foto: Getty Images

Bridget cuenta que ese día decidió no comer, mientras que veía al resto del equipo disfrutar de un gran catering e incluso tarta. Durante esa sesión de fotos tuvo de compañera a una niña de 16 años, que todavía no tenía el cuerpo redondeado y a la que todos alababan por su buen aspecto. Ella sí que comió pastel.

Estas confesiones se han producido después de que Bridget publicase otra entrada en su blog en la que habló sobre la manera en la que ha conseguido aceptar su cuerpo. “En agosto de este año me hice una promesa. Era hora de hacer las paces con mi cuerpo “, escribió la modelo, al mismo tiempo que criticaba a la industria de la moda por sus estándares increíblemente altos, donde una mujer talla 4 debía sentirse “gorda”.

Bridget ha querido compartir con sus seguidores una feroz crítica al mundo de la moda, en la que las mujeres reales no se sienten representadas por culpa de unos estándares de belleza inalcanzables: “Hasta que una mujer pueda abrir una revista y ver representada la forma de su cuerpo, ¿cómo pueden dejar de compararse con un estándar imposible?”, escribía en su blog.

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