La agresión a un maestro para arrebatarle el cubrebocas: el extremo al que llegan los padres en EEUU

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El uso de mascarillas es nuevamente considerado, ante el rudo auge del covid-19 impulsado por la variante Delta, como una necesidad de salud pública, algo que es de especial importancia para las personas no vacunadas y, sobre todo, los niños.

Pero ante esa realidad se ha alzado una activa e incluso malhumorada oposición de personas, muchas de ellas padres de familia, que repudian de tajo que se haga obligatorio el uso de cubrebocas en las escuelas, y en muchos casos rechazan esa y otras medidas de protección contra el covid-19.

Ese rechazo en ocasiones ha tomado expresiones agresivas, que cruzan la raya del respeto básico que ha de imperar en las escuelas.

Una protesta contra el uso obligatorio de mascarillas en las escuelas en Redondo Beach, California. (Getty Images)
Una protesta contra el uso obligatorio de mascarillas en las escuelas en Redondo Beach, California. (Getty Images)

Por ejemplo, Tom Leonard, superintendente del Distrito Escolar Independiente de Eanes, en Austin, Texas, contó que el primer día del presente año escolar, irritados padres de familia agredieron a los maestros por cuestiones relacionadas con la cobertura facial.

Uno de esos padres le arrancó la mascarilla de la cara a un maestro, explicó Leonard, según reportó la televisora local KXAN, y otros padres le gritaron a otro docente para exigirle que se retirase el cubrebocas porque no entendían lo que decía. Lo que no entendían era otra cosa.

"Este tipo de comportamiento no será tolerado el en Distrito Eanes... Nuestro personal está en la primera línea de esta pandemia, dénles espacio y cortesía. Por favor les pido a todos ser amables, no pelear guerras de mascarillas en nuestras escuelas", dijo Leonard en un mensaje el martes pasado.

¿Por qué se ha llegado a este ardor anticubrebocas cuando, en realidad, la pandemia arrecia y con ella el riesgo de enfermedad grave para los niños?

El alza en los contagios entre niños

Los casos de covid-19 en niños y adolescentes están al alza de modo sustantivo en Estados Unidos en semanas recientes y también han aumentado las hospitalizaciones. Así, si bien es cierto que el índice de enfermedad grave sería menor en los menores que en los adultos, el número de casos severos de covid-19 en niños ha crecido y se han registrado también fallecimientos.

Además, aunque también se ha visto que los menores son un vector de contagio del coronavirus de menor alcance que los adultos, sí son fuente de infecciones. Tan solo en la semana pasada se registraron, según datos citados por CNN, 121,000 casos de covid-19 se dieron en menores, una cifra que es 14 veces mayor que la registrada en junio pasado.

The New York Times reporta que médicos comentan que actualmente están viendo más casos de niños gravemente enfermos de covid-19 que en ningún otro momento de la pandemia, presumiblemente por el impacto de la muy contagiosa variante Delta.

Así, la necesidad de establecer medidas preventivas del contagio en las escuelas resulta clave para proteger a los estudiantes y sus familias, pues la vacuna para los menores de 12 años podría aún tardar meses en estar disponible y, en paralelo, el índice de vacunación entre los adolescentes es menor que el de la población adulta. 

Los maestros y el personal escolar también pueden contagiarse y contagiar, por lo que de acuerdo con los expertos el uso de cubrebocas es entre ellos también necesario, máxime cuando se ha visto que las personas vacunadas también pueden portar y difundir la variante delta del coronavirus, aunque no presenten síntomas o estos sean menores.

El imperativo de salud individual y pública

Ante esas realidades, ¿por qué se han registrado tantas tensiones y conflictos con relación al uso de mascarillas en las escuelas y, en lo específico, a que eso se vuelva mandatorio?

En muchos distritos escolares (las jurisdicciones locales que en Estados Unidos gestionan la educación pública) se han dado fuertes controversias al respecto, con un sector de padres de acuerdo con el mandato de usar mascarillas y otro en contra, mayormente con el argumento de que deben ser los padres y no las autoridades quienes decidan si sus hijos han de llevar cobertura facial.

Con todo, al parecer el rechazo más fuerte a la cobertura facial en escuelas, lo que incluso ha llegado a arrebatos en algunas ocasiones, se daría entre personas no vacunadas y que se han opuesto previamente a la cobertura facial, justo quienes más se beneficiarían de la aplicación de esas medidas.

Un niño usa mascarilla al llegar al primer día de clases en su escuela primaria en Orlando, Florida. (Getty Images)
Un niño usa mascarilla al llegar al primer día de clases en su escuela primaria en Orlando, Florida. (Getty Images)

El argumento de que lo que se exige es que sean los padres quienes puedan decidir queda, en muchos de esos casos, en segundo plano, como una suerte de excusa o utilización de un principio para justificar un rechazo preexistente motivado por ignorancia, desinformación o, inclusive, cuestiones políticas e ideológicas.

¿Qué padre o madre pondría en alto riesgo a su hijo o hija si las consideraciones médico-científicas, tanto en lo individual como en el ámbito mayor de la salud pública, fueran las que primaran en su decisión? Al respecto, los lineamientos del Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) son claros: “Si usted no está completamente vacunado y tiene 2 años de edad o más, usted debe usar mascarilla en espacios públicos interiores”. Las escuelas están entre ese tipo de espacios.

Además, el CDC señala que “si usted está plenamente vacunado, para maximizar la protección contra la variante Delta y prevenir su posible difusión a otros, use una mascarilla en espacios públicos interiores si se encuentra en un área de transmisión sustancial o alta” del coronavirus.

Actualmente, el 94% de los condados estadounidenses sufren una transmisión sustancia o alta de covid-19.

Y la Asociación Estadounidense de Pediatría señala que “todos los estudiantes mayores de 2 años y todo el personal escolar debe usar mascarillas en la escuela, salvo que condiciones médicas o de desarrollo prohíban su uso”.

Así, en términos médico-científicos, el uso de mascarillas en escuelas es no solo conveniente sino una necesidad, y quien tiene claros tales principios no consideraría que un mandato a la cobertura facial, que los protege a ellos y a los demás, vulnera su derecho a decidir.

La guerra del cubrebocas

En ese contexto, el rechazo al uso de mascarillas y a los mandatos al respecto resulta ominoso, y podría traducirse en casos y hospitalizaciones prevenibles.

En contraste, un patente ejemplo de ese peligroso desdén a la ciencia y a la salud propia y de la comunidad fue el caso de los padres de un menor en Nevada que, sabiendo que ellos mismos y el menor habían dado positivo de covid-19, aun así lo enviaron por dos días a la escuela y expusieron a 80 niños al coronavirus, según reportó el IB Times.

Algunos han señalado que, en el caso de los niños, el uso de mascarillas puede implicar problemas y riesgos psicológicos y físicos. Si ese es el caso, como matiza la Asociación Estadounidense de Pediatría, quien en efecto tuviese un diagnóstico que indique que padece una condición que efectivamente le impida el uso de mascarillas podría legítimamente solicitar y recibir una excepción al mandato de cobertura facial en la escuela.

El detalle es que el rechazo al uso de mascarillas y el enarbolar el derecho de los padres a decidir se utiliza con frecuencia para validar decisiones que no tienen en consideración los datos científicos, las recomendaciones de expertos y la protección de la salud individual y pública sino otras cuestiones.

Opositores al uso de mascarillas en las escuelas se manifiestan en Olympia, Washington. (AP)
Opositores al uso de mascarillas en las escuelas se manifiestan en Olympia, Washington. (AP)

Por ejemplo, muchos señalan que los mandatos de mascarillas son actos autoritarios que vulneran las libertades de la gente, pero eso mayormente lo alegan quienes rechazan las mascarillas con base en criterios no científicos y quienes lo hacen por una posición de rechazo a la autoridad o a ciertos gobernantes.

En algunos casos, como lo sucedido en el citado distrito escolar de Austin, el repudio a las mascarillas alcanza niveles exagerados y absurdos, aunque ha de señalarse que esa oposición sería una expresión minoritaria a escala nacional.

Según una encuesta de Político/Morning Consult, el 69% de los estadounidenses apoya que las autoridades locales o estatales establezcan un mandato de uso de mascarillas en espacios públicos interiores. Pero entre los adultos republicanos y de ideología conservadora se da una oposición mayoritaria (52%) a esos mandatos, si bien en esos grupos el 48% sí los apoyan, por lo que la división en ese grupo es muy pareja. En cambio, solo el 10% de los adultos demócratas se oponen a ese mandato de uso de mascarillas.

Así, en realidad la mayoría de los estadounidenses avala que se haga obligatorio el uso de mascarillas en interiores (escuelas incluidas) y no lo considerarían una forma de autoritarismo ni una vulneración de sus derechos.

Y muchos de quienes desde 2020 se han opuesto al uso de mascarillas y luego a la vacunación se encuentran, presumiblemente, entre quienes ahora argumentan en contra del mandato de cobertura facial en las escuelas. Ese rechazo es en buena medida una expresión más de la punzante polarización política-ideológica que se vive en Estados Unidos.

Personas apoyan el uso de mascarillas en las escuelas se manifiestan en Largo, Florida. (Reuters)
Personas apoyan el uso de mascarillas en las escuelas se manifiestan en Largo, Florida. (Reuters)

Conflictos institucionales e ideológicos

Todo ello se agrava cuando son las autoridades estatales, como es el caso en Florida y Texas, quienes se oponen e incluso prohíben el establecimiento de mandatos de mascarillas en la escuela, pues ello no solo iría en contra de la preferencia mayoritaria, sino que también entra en colisión con las determinaciones de los municipios y los distritos escolares que sí han considerado la necesidad de establecer esos mandatos.

En todo caso, algunos distritos escolares han decidido establecer mandatos de uso de mascarilla y otros no, con el conflicto inherente a ello, aunque hay varias ciudades y estados que han ya reimpuesto el mandato universal de llevar cobertura facial en interiores, incluidas las escuelas.

Pero en muchos lugares donde los nuevos casos de covid-19 arrecian, y con ello las hospitalizaciones de adultos y de niños, como sucede en Florida, Texas y otros estados del sur de mayoría republicana, la oposición a los mandatos al uso de mascarillas es intenso y tiene a los propios gobernadores entre sus defensores en agudo conflicto con las autoridades locales y educativas que sí ven necesario esas medidas para frenar la pandemia.

La distorsión político-ideológica de criterios que deberían ser basados en la ciencia y en la salud individual y pública es una epidemia paralela al covid-19 que ha lacerado a los estadounidenses, una expresión punzante de las guerras culturales que lastran y flagelan a Estados Unidos.

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