La absurda moda de las cápsulas Omega 3: no ayuda a tu corazón y perjudica el medioambiente

Cápsulas de omega 3, una moda que no tiene efectos beneficiosos según los estudios más recientes | imagen Wikicommons

En los últimos días se ha vuelto viral la contestación del científico Jose M. López Nicolás durante una mesa debate en la que, respondiendo a la pregunta de un industrial, afirmaba que “ningún alimento funcional sirve para nada”. Según el bioquímico murciano, basándose en datos de la EFSA (Agencia Europea de seguridad alimentaria) tan solo el 0,05% de los productos funcionales cumple realmente con alguna de las promesas de salud que anuncian. “En una sola sardina encontramos el mismo fósforo que en tres cajas enteras de complementos alimenticios basados en el triptófano. En un plátano tienes el triple de vitamina B6 que en los botecitos lácteos que se venden en los supermercados ”, explica López-Nicolás en su conferencia.

Durante las últimas décadas hemos asistido a una verdadera avalancha de productos funcionales y alimentos enriquecidos, que han invadido las estanterías de nuestros comercios, con reclamos de salud y anuncios televisivos que prometen reducir el colesterol, mejorar la actividad cardiovascular, ayudar al sistema inmunitario, incrementar nuestra salud mental… promesas que en la mayoría de los casos tan solo responden a una táctica publicitaria más que a resultados reales en estudios científicos.

Bajo nombres llamativos como “lactobacilus cassei”, bífidus activos, vitaminados, etc, encontramos cientos, posiblemente miles, de productos funcionales que en la mayoría de los casos no sirven para nada, o incluso son un timo. Y por supuesto, uno de los complementos alimenticios más populares en los últimos años son los productos o suplementos “enriquecidos” con ácidos grasos omega 3… una moda que, según los estudios más recientes, apunta a ser una pérdida de tiempo y dinero.

Los complementos de Omega 3 han demostrado tener “poco o ningún” efecto sobre la salud cardiovascular de los consumidores | imagen wikicommons

Los ácidos grasos omega 3 son importantes en nuestra dieta y están presentes en cantidades suficientes en muchos tipos de pescados, mariscos, semillas o frutos secos. Sin embargo, una potente campaña de promoción consiguió convencernos de que necesitábamos más, mucho más. Y así empezaron a proliferar las cápsulas, aceites, pastillas y complementos que, si nos dejáramos llevar por sus reclamos publicitarios, serían una especie de productos milagrosos que reducen el colesterol, ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares, mejoran la actividad cerebral… un bálsamo de fierabrás, capaz de mejorar casi cualquier aspecto de tu organismo.

Sin embargo, una gran revisión sistemática Cochrane, publicada hace unos días, tira por tierra todas las pretensiones y promesas de estos complementos basados en Omega 3.  Se trata de un amplio metaanálisis que reúne 79 estudios completos con más de 100.000 participantes en total. Los resultados son contundentes: “los complementos de omega 3 han demostrado tener poco o ningún efecto en relación con la salud cardiovascular de los participantes”.

Nos encontramos ante la evaluación sistemática más extensa realizada hasta el momento sobre los efectos de las grasas omega 3 sobre la salud cardiovascular. Las conclusiones indican que el consumo de estos complementos y cápsulas tiene “poco o ningún efecto” sobre la mortalidad o la salud cardiovascular, evidencia obtenida de docenas de ensayos que administraron estos suplementos entre miles de personas.

Pero esta poca o nula utilidad, o el hecho de que estás tirando el dinero al adquirirlos, ni siquiera son el principal problema. En otro artículo publicado esta semana en The Slate se afirma además que las cápsulas de omega 3 no solo son inútiles para ti, sino que son perjudiciales para el medio ambiente. Todos estos productos se extraen de los pescados que forman la base más importante de la cadena trófica en los océanos. Sardinas, anchoas, krill… según Paul Greenberg esquilmar la población de estos peces más pequeños puede tener efectos importantes en las cadenas alimenticias: “elimina estos eslabones y tendrás un ecosistema mucho más pobre y débil”.

Referencias científicas y más información:

Asmaa S Abdelhamid, Tracey J Brown, Julii S Brainard, Priti Biswas, Lee Hooper et al. “Omega‐3 fatty acids for the primary and secondary prevention of cardiovascular disease” (Cochrane Systematic Review)

Irineo Cabreros “Fishy Fish Pills, why omega-3 supplements may be useless for you and terrible for the environment” The Slate