López Obrador, un presidente muy popular pese a los malos resultados

Rafael Mathus Ruiz

WASHINGTON.- Andrés Manuel López Obrador llevó a la izquierda al poder con un fuerte mandato popular para llevar adelante una transformación radical en la segunda economía de América latina. Casi un año después de haber asumido, la revolución aún no se ha concretado, y la economía y la seguridad han empeorado, pero AMLO sigue siendo un político muy popular y, para la mayoría de los mexicanos, honesto y confiable.

Dos datos marcan el primer año de AMLO en el Palacio Nacional. La economía mexicana se frenó, está estancada y este año no ha crecido, y en el tercer trimestre, de hecho, registró una leve caída respecto del mismo período de 2018. Y 2019 se encamina a ser el año más sangriento en la historia del país desde que se tenga registro: hasta septiembre, ya se reportaron más de 25.000 homicidios, o 95 por día.

"La transformación de AMLO está lejos de ser un éxito rotundo, pero sigue siendo muy popular entre los mexicanos", resumió Duncan Wood, director del Instituto de México del Centro Woodrow Wilson de Washington.

La última encuesta de El Financiero, un periódico de la agencia Bloomberg, le otorgó a AMLO una aprobación del 68%, apenas nueve puntos por debajo del 77 por ciento que tenía cuando asumió. Las dos principales cualidades que le reconoce la gente son su honestidad (63%) y la credibilidad (59%), aun cuando menos de la mitad (48%) le atribuye capacidad para brindar resultados.

AMLO ha forjado mucho poder y un vínculo personal con la mayoría de los mexicanos, indicó Duncan, quien comparó su austeridad -puso en venta el avión presidencial Boeing 787 que había comprado su antecesor, Enrique Peña Nieto- y su estilo con el del expresidente de Uruguay, Pepe Mujica. Como Alberto Fernández, López Obrador llegó al poder como un enigma, sin dar detalles sobre sus planes o sus ideas.

Daniel Kerner, jefe para América latina de Eurasia Group, dijo el mayor cambio y problema es el "mal funcionamiento del gobierno": AMLO centraliza las decisiones, le falta equipo, y mucha gente capacitada dejó el gobierno por los recortes en el gasto. Por eso, Kerner espera que los problemas sean "más marcados".

"AMLO no es un líder de izquierda latinoamericano tradicional. Ha sido muy conservador en lo fiscal, y en algunas ocasiones en lo social. No tiene ningún interés en temas internacionales. Su idea es que México no se meta en los asuntos de otros países, y no quiere que la política exterior sea una distracción. La única excepción es Estados Unidos, pero solo por la importancia de la relación, y la necesidad de contener a Donald Trump", señaló.

Su encuentro con el presidente electo de Argentina

AMLO aceptó las demandas de Trump, quien logró torcerle el brazo a su gobierno y a los de otros países de América Central para que hicieran el trabajo sucio e impidieran que los migrantes que huyen de la violencia y la pobreza y avanzan desde Honduras, El Salvador y Guatemala en caravanas hacia Estados Unidos lleguen a la frontera de México con la primera potencia global.

"Esto básicamente lo ha hecho aceptando todo lo que le han pedido de Washington, aun cuando esto ha implicado, como en el tema migratorio, ir contras las expectativas de su base. En este sentido para Alberto Fernández me parece que no va a encontrar en AMLO alguien interesado en temas externos", apuntó Kerner.

Wood coincidió en este punto. Dijo que el encuentro con Alberto Fernández es "simbólico", pero puso en duda que vaya a cambiar la realidad de cada país. "Ciertamente, siente una afinidad por parte de un gobierno de izquierda, pero lo que pueden ofrecerse es muy limitado", afirmó.

“Silencio desolador”

José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW), dijo que sería una "pésima idea" que Fernández piense en López Obrador como un modelo de gobierno para la Argentina. Vivanco dijo que el mandatario mexicano se presenta como "un líder humanista de izquierda, pero sus políticas carecen de los más mínimos principios".

"En el ámbito interno ha consagrado como ningún presidente antes de él la militarización de la seguridad pública, que ya había tenido resultados catastróficos para la vigencia de los derechos humanos en el país", afirmó. "En el ámbito internacional, AMLO ha recurrido con frecuencia a una versión retrógrada de la soberanía y la ´libre determinación de los pueblos´ para abandonar la histórica política exterior de México que desde el gobierno de Fox se había centrado en la denuncia irrestricta a violaciones de derechos humanos en el continente", completó.

"Por ello, AMLO ha mantenido un silencio desolador sobre los aberrantes abusos cometidos por las dictaduras de Venezuela y Nicaragua. Al mismo tiempo, ha estado dispuesto a ceder ante las abusivas exigencias de Trump en materia migratoria, llegando a la locura de desplegar la Guardia Nacional, una fuerza esencialmente militar, no solo contra organizaciones delictivas, sino ya contra familias y niños pobres que huyen de la persecución de grupos violentos en América Central", cerró.