Anuncios

Judicializan colombiano que utilizaba migrantes para llevar cocaína a EEUU con cárteles mexicanos

BOGOTÁ (AP) — Las autoridades de Colombia informaron el martes de la judicialización de alias “Poporro”, buscado en su país natal con circular de Interpol y capturado en México, a quien señalan de presuntamente coordinar el tráfico de migrantes desde Colombia hacia Estados Unidos en sociedad con cárteles mexicanos.

Según dijo la policía colombiana a la prensa, lograron determinar que Enrique Bautista Reatiga, alias “Poporro”, vinculó y presionó a migrantes para que trasportaran ilegalmente cocaína hacia Estados Unidos en alianza con cárteles como Jalisco Nueva Generación y Tijuana.

Bautista Reatiga fue capturado el sábado cuando circulaba en un vehículo por Cancún durante una operación coordinada entre las autoridades de Colombia y México, con apoyo de fuerzas especiales del Reino Unido.

Luego fue deportado a su país natal y capturado el domingo a su llegada en el aeropuerto internacional de Bogotá.

La Fiscalía colombiana informó el martes que está siendo judicializado y fue imputado por los delitos de homicidio agravado, tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir.

Alias “Poporro” inició su vida criminal dentro de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional en 2006 y luego creó la banda “Los del Sur”, dedicada a actividades de micro tráfico, sicariato y extorsión en Santander, al noreste del país. Lo señalan de haber participado en más de una docena de homicidios.

Las autoridades mexicanas explicaron la víspera que “Poporro” emigró a México después de sufrir un atentado en su país por parte de una banda enemiga a “Los del Sur”.

De acuerdo con las autoridades de Colombia, el capturado se refugió en Cancún donde lideró una red de tráfico de migrantes que llegaban a Colombia provenientes de Venezuela, Perú, Chile, Ecuador y Panamá.

El general William René Salamanca Ramírez, director general de la Policía colombiana, detalló que trasladaba los migrantes por vía aérea hasta México, donde luego eran transportados en “en condiciones infrahumanas” hacia la frontera con Estados Unidos por un pago de 5.000 a 8.000 dólares.

Para intentar burlar el control de las autoridades en la frontera con Estados Unidos, vestían a los migrantes con uniformes camuflados similares a los que utilizan los militares para evitar llamar la atención, indicó el general colombiano.