De Juan Martínez a Juanito de los Marlins, la cara amable del club en Miami vale un Roberto Clemente

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Juanito Martínez nunca imaginó que aquel 5 de abril de 1993 habría de acompañarle por el resto de su vida.

Después de varias súplicas al profesor de turno en la última clase del día en la secundaria Columbus, pudo observar como poco después del mediodía Charles Oliver Hough lanzaba la primera bola de los novedosos Marlins, inaugurando el capitulo de las Grandes Ligas en el sur de la Florida.

El recién inaugurado equipo de la Liga Nacional vencería en aquel juego histórico 6-3 sobre los Dodgers, pero la organización tampoco sabía que había ganado a uno de los mejores empleados que jamás haya pasado por sus filas, al hombre que este jueves recibió el premio Roberto Clemente por su contribución a la comunidad.

“Esto es muy importante para mí porque no llegué a verlo jugar, pero recuerdo como Felo Ramírez me hablaba de la grandeza de Roberto Clemente’’, comenta Martínez, director de experiencias y promociones del club.

“Conocí a su viuda Vera Clemente, a sus hijos. No solo sé su importancia para el deporte, sino lo que hacía para ayudar a la comunidad. Este es un premio increíble dentro y fuera del terreno’’.

Uno de los grandes galardones que entrega el béisbol en cada organización durante el Mes de la Herencia Hispana, el premio Roberto Clemente no encarna a líderes de bateo o premios Cy Young, sino a aquellos que recorren la milla extra para ofrecer su tiempo y su talento al desarrollo de los mejores valores del hombre allí donde viven.

Decir que Martínez lo merece no hace justicia a la decisión, porque si algo ha sido constante dentro de la inconsistencia de los peces en su devenir desde aquel 5 de abril de 1993, con sus dos Series Mundiales y sus mayoritarias temporadas perdedoras, ha sido “Juanito’’, un rostro que se mantiene entre la entrada y salida de peloteros y ejecutivos.

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Posiblemente si se menciona a Juan Martínez nadie fuera de las fronteras del loandDepot park levante una ceja, pero si se habla de “Juanito, el de los Marlins’’, mucha gente dentro y fuera de Miami podrá identificar a este hombre sencillo y afable que se ha convertido en el puente perfecto entre el equipo y su base de fanáticos, sea esta cual sea.

O como dijo alguien durante uno de sus habituales encuentros con los fanáticos en la ya desaparecida emisora ESPN Radio Miami, “Juanito es el muro de los lamentos’’, porque los aficionados se quejaban constantemente de la actuación del club, pero él siempre daba la cara por buenos o malos que fueran los tiempos, sin perder la esperanza en un futuro mejor.

“Para mí es un honor y como les digo a mis colegas que no llevan tanto tiempo como yo, siempre he sido fiel al logo en el pecho y no al nombre en la parte trasera del uniforme’’, explica el ejecutivo de 46 años.

Juanito Martínez siempre ha sido una constante positiva para los Miami Marlins y ahora acaba de ganar el premio Roberto Clemente.
Juanito Martínez siempre ha sido una constante positiva para los Miami Marlins y ahora acaba de ganar el premio Roberto Clemente.

“Soy una persona que ama el béisbol, que me crié aquí jugando pelota en la Academia de Patato Pascual. Mi abuelo me inculcó eso. Cuando terminó mi carrera de pelotero fui árbitro en el Tamiami. Poder hacer carrera en el béisbol y en mi casa, representando a mi comunidad y a mi cultura es un honor’’.

Nacido en el seno de una familia cubana y casado con una boricua, Martínez supo lo que quería hacer en la vida y por eso estudió la parte de los negocios en el mundo deportivo en la Universidad Barry, desde donde conoció cómo funcionaban en lo interno las franquicias profesionales de la ciudad.

Una profesora de esa casa de estudios le ayudó a conseguir un trabajo en la taquilla del entonces Pro Player Stadium vendiendo entradas.

Como era el único bilingue en ese puesto de trabajo, nadie recibía más solicitudes y desde ese momento ya comenzaban a identificarlo.

Luego, cuando abre la tienda de los Marlins en la Calle 8 y la 37 Avenida lo enviaron a ese punto vital de Miami.

Ahí comenzó realmente su carrera con el equipo en febrero de 1999 hasta que unos años después fue promovido a la oficina ejecutiva.

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Desde ese momento a la fecha, Martínez ha dejado una huella que no se puede apreciar en un cuadrangular o un juego sin hit ni carrera, porque sus batazos se producen a un nivel más humano y no por gusto se le considera el impulsor de algunas de las mejores iniciativas como las noches de la herencia cubana, dominicana, venezolana o nicaragüense.

Por otra parte, cuando las Grandes Ligas propusieron el uniforme de City Connect para establecer un puente más estrecho con la afición, Martínez formó parte del grupo que gestó el homenaje a los Cuban Sugar Kings, como antes había propulsado que las calles aledañas al parque llevaran los nombres de la voz inolvidable de los Marlins, Felo Ramírez, y de esa figura cumbre del béisbol latinoamericano y cubano que fue Bobby Maduro.

Pero no todo ha sido color de rosa porque Martínez ha debido desarrollar su labor las más de las veces con el telón de fondo de un equipo que, por diversas razones, suele quedar muy por debajo en la tabla de posiciones, sin que por eso desfallezca en sus deseos de acercar el béisbol a Miami y de imaginar mejores contiendas.

“Nuestro trabajo es promover la experiencia entre familia, lo que es el béisbol’’, comenta Martínez.

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“Vendrán buenas o malas temporadas. No puedo controlar el bateador en la caja o al pitcher en la lomita, pero sí la experiencia de las familias cuando vienen aquí. La pelota para los latinos es una pasión. Se trata de celebrar esa pasión. Somos de los mejores en las celebraciones culturales. Por eso somos la sede del Clásico Mundial’’.

Por encima de todo, Martínez celebra la seguridad del béisbol en el sur de la Florida por mucho tiempo y se considera un guardián de su continuidad para la próxima generación, para que algún día pueda venir al parque con sus nietos como él lo hacía con su abuelo y su padre.

Quizá ahora este premio Roberto Clemente -ganado por Pablo López entre los jugadores- eleve su perfil como nunca antes, pero algún día habrá que agradecerle lo que hizo por la pelota y su afición este hombre que dejó de ser Juan Martínez para convertirse en Juanito el de los Marlins.