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Japonés Riken Yamamoto gana el Premio Pritzker de Arquitectura

El Museo de Arte Yokosuka, diseñado por el arquitecto japonés Riken Yamamoto, en Yokosuka, Japón. Foto proveída por el Premio Pritzker. (Cortesía de Tomio Ohashi/Premio Pritzker vía AP)

El japonés Riken Yamamoto ganó el Premio Pritzker de Arquitectura por una larga trayectoria enfocada en “multiplicar las oportunidades para que la gente se encuentre espontáneamente, mediante estrategias de diseño precisas y racionales”, según los organizadores.

En su carrera de cinco décadas, Yamamoto, de 78 años, ha diseñado edificios tanto públicos como privados —desde residencias a museos y escuelas, incluyendo un transitado centro aeroportuario y una estación de bomberos con muros de vidrio— y ha demostrado aprecio hacia el espíritu comunitario en todos sus espacios.

“Mediante la calidad fuerte y consistente de sus edificios, él busca dignificar, intensificar y enriquecer las vidas de los individuos —desde los más niños hasta los más ancianos— y sus conexiones sociales”, dijo el jurado en la citación publicada el martes. “Para él, un edificio tiene una función pública, aunque sea un edificio privado”.

En una entrevista desde Yokohama, donde está basado, Yamamoto dijo que se sentía orgulloso y “maravillado” de haber recibido el premio, considerado el equivalente del Nobel en el mundo de la arquitectura, en este punto de su carrera.

“Pronto tendré 79 años”, dijo. “Este premio es un gran momento para mí. En el futuro cercano, creo, la gente me escuchará con más atención. Quizás podré expresar mis opiniones más fácilmente que antes”.

Explicó que su objetivo no es solo diseñar edificios, sino diseñarlos en el contexto de sus alrededores, y con la esperanza de afectar los alrededores también.

Un ejemplo es la estación de bomberos de Hiroshima Nishi, diseñada en 2000, con fachada, muros interiores y pisos hechos de vidrio. El edificio invita al público a observar las actividades diarias de los bomberos, algo que rara vez se ve. Ello anima a los transeúntes “a ver y conectarse con quienes protegen a la comunidad, resultando en compromiso recíproco entre los servidores civiles y los ciudadanos a quienes sirven”, dijeron los organizadores.

Normalmente, dijo Yamamoto, una estación de bomberos se hace en base de concreto. Pero él tuvo una perspectiva distinta y la presentó en una competencia con otros arquitectos.

“Propuse una idea muy radical”, dijo Yamamoto. “La idea de que la estación de bomberos debe ser el centro de la comunidad. No solo su función de apagar fuegos sino su vida cotidiana debe estar al centro, porque ellos viven en ese lugar, tienen actividades las 24 horas”. Describió cómo los bomberos se entrenan con sogas y escalerillas en un atrio central visible desde afuera.