Israel desahucia a vecinos de barrio disputado en Jerusalén

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Un palestino recoge fotos familiares en las ruinas de una casa demolida por las autoridades municipales de Jerusalén, en el disputado vecindario de Sheikh Jarrah, el miércoles 19 de enero de 2022. (AP Foto/Mahmoud Illean) (ASSOCIATED PRESS)

JERUSALÉN (AP) — La policía israelí desahució el miércoles a los residentes palestinos de una propiedad en disputa en un sensible vecindario de Jerusalén y demolió el edificio.

La demolición ocurrió antes del amanecer en Sheikh Jarrah, un barrio en el que los intentos de colonos judíos de desahuciar a vecinos palestinos que llevaban mucho tiempo asentados allí han provocado protestas. Esas tensiones fueron uno de los precedentes de la guerra de 11 días que libraron el año pasado Israel y milicianos en Gaza.

La demolición del miércoles era un caso separado, en el que las autoridades municipales expulsaron a una familia para dejar espacio a lo que, según dijeron, será una gran escuela para niños palestinos con necesidades especiales en la zona. Pero la operación también provocó protestas locales y críticas internacionales.

Los residentes de Sheikh Jarrah mantuvieron esta semana un tenso pulso con agentes de policía que acudieron a expulsar a los habitantes de la propiedad. Treparon al tejado de la casa y amenazaron con prender fuego a tanques de gas. La policía terminó por retirarse tras derribar un vivero de plantas cercano propiedad de la familia palestina.

La policía actuó el miércoles al abrigo de la noche, expulsó a la familia y derribó la vivienda. Dieciocho personas fueron detenidas por alteración del orden público, según la policía.

La familia Salhiya dijo haber comprado la propiedad antes de 1967, cuando Israel capturó Jerusalén oriental, mientras que el estado ha disputado las afirmaciones de la familia en los tribunales.

El municipio afirma que el terreno siempre estuvo inscrito como de uso público y confiscó oficialmente la propiedad en 2017. Las autoridades consideran que la familia Salhiya ocupaba ilegalmente el lugar y que los edificios se construyeron de forma ilegal en la década de 1990. El municipio dijo que compensaría a los propietarios legítimos del terreno y construiría la escuela para atender a la comunidad palestina local.

“Estos edificios ilegales han impedido la construcción de una escuela que puede beneficiar a los niños de toda la comunidad de Sheikh Jarrah”, indicaron la ciudad y la policía en un comunicado conjunto.

El caso lleva varios años en los tribunales y un juez de Jerusalén falló el año pasado a favor de la ciudad y autorizó el desahucio. La familia ha apelado y está esperando un veredicto, pero el juez no paralizó la orden de desahucio.

Los palestinos en Jerusalén Oriental dicen que es casi imposible obtener un permiso municipal para construir, lo que les obliga a construir viviendas sin autorización.

Hagit Ofran, investigadora del grupo antiasentamientos Peace Now, admitió que la familia no había podido demostrar que poseía el terreno. Pero señaló que estaba claro que habían vivido allí durante muchos años.

La escuela de necesidades especiales podría haberse construido en otra parcela del vecindario entregada a un internado judío ultraortodoxo, señaló. Además, la vivienda podría haber permanecido intacta porque la nueva escuela se construirá en un terreno cercano.

“Esta expropiación podría haberse hecho sin desahuciarles”, dijo. “Está en Sheikh Jarrah, es un momento muy sensible, todo el mundo está mirando y el gobierno no encontró motivos para detenerlo”.

Laura Wharton, una concejal moderada de la ciudad, acusó a la ciudad de “negligencia criminal” durante décadas hacia sus vecinos palestinos, que suponen en torno a un tercio de la población.

“Protesto, me opongo y lamento la conducta de todo el episodio y espero que el municipio y el gobierno empiecen a tratar a todos los vecinos con respeto y equidad”, afirmó.

Docenas de familias palestinas en Jerusalén Oriental están bajo amenaza de desahucio a instancias de organizaciones de colonos judíos, y miles enfrentan amenaza de demolición de sus viviendas debido a políticas discriminatorias que hacen muy difícil que los palestinos construyan nuevas casas o amplíen las actuales.

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