Se intentó registrar la frase 'elecciones amañadas' como una marca y otras revelaciones de las transcripciones del 6 de enero

Una pantalla muestra una fotografía del expresidente Donald Trump durante la última reunión pública del comité de la Cámara de Representantes a cargo de investigar el ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el lunes 19 de diciembre de 2022. (Haiyun Jiang/The New York Times)
Una pantalla muestra una fotografía del expresidente Donald Trump durante la última reunión pública del comité de la Cámara de Representantes a cargo de investigar el ataque del 6 de enero al Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el lunes 19 de diciembre de 2022. (Haiyun Jiang/The New York Times)

WASHINGTON — El más alto mando militar de la nación consideró el ataque del 6 de enero como algo similar al “momento Reichstag” que condujo a la dictadura nazi. Asistentes del expresidente Donald Trump vieron esfumarse sus futuras oportunidades de trabajo y predijeron que estarían “desempleados por siempre”. El propio Trump vio la iniciativa de anular las elecciones de 2020 como una oportunidad financiera y tomó medidas para convertir la frase “elecciones amañadas” en una marca registrada.

Estas fueron algunas de las revelaciones más recientes del comité de la Cámara de Representantes a cargo de investigar la insurrección del 6 enero, que publicó un torbellino de documentos en sus últimos días antes de concluir sus labores el lunes, 2 de enero. Desde el viernes en la noche, el panel ha dado a conocer varias minas de evidencia, incluidas unas 120 transcripciones nunca antes vistas junto con correos electrónicos y mensajes de texto obtenidos durante su investigación de 18 meses, las cuales en conjunto suman decenas de miles de páginas.

Las pruebas abordan casi todos los aspectos del intento de Trump por anular las elecciones de 2020. Proporcionaron nuevos detalles sobre cómo algunos de sus aliados más importantes cabildearon a favor de planes agresivos para mantenerlo en el poder, mientras que otros lamentaban cómo el sombrío 6 de enero de 2021 había afectado de manera negativa sus posibilidades laborales.

El panel declaró que entregó una “enorme cantidad de material” al Departamento de Justicia ahora que Jack Smith, el fiscal especial, realiza una pesquisa paralela sobre los eventos del 6 de enero.

“La rendición de cuentas ahora es crucial para impedir cualquier otro plan futuro de revertir los resultados electorales”, declararon en un comunicado los líderes del comité, el representante demócrata de Misisipi, Bennie Thompson y la representante republicana de Wyoming, Liz Cheney.

Al final, el comité publicó unas 280 transcripciones de entrevistas. Aunque el panel entrevistó a más de 1000 testigos, solo unos cuantos cientos de sesiones se estructuraron como declaraciones formales o entrevistas transcritas. Los congresistas comentaron que retuvieron ciertas transcripciones que contenían información delicada.

A continuación, algunas conclusiones derivadas de la evidencia que acaba de revelarse:

Un asesor militar superior dijo que Trump parecía haber reconocido su derrota.

En una transcripción de 302 páginas de su entrevista con el comité, el general Mark A. Milley, el volátil presidente del Estado Mayor Conjunto, le contó al panel sobre una reunión en el Despacho Oval unas semanas después del día de las elecciones, en la que Trump pareció haber reconocido que no prestaría juramento como presidente de nuevo.

Milley describió que Trump dijo “algo como: ‘Sí, perdimos, ese problema se lo tendremos que dejar al tipo que sigue’, refiriéndose al presidente Joe Biden”.

Esa declaración contribuyó a las otras pruebas que el comité dedicó bastante tiempo a documentar, es decir, que Trump estaba consciente de que había perdido, pero seguía afirmando lo contrario sin ningún fundamento. En algún momento, Milley insinuó que quizá fue otro asesor quien dijo esto, pero luego afirmó que había sido Trump cuando se le preguntó de nuevo.

Milley también recordó haber visto los símbolos nazis entre la muchedumbre del 6 de enero y haberles dicho a sus agentes: “Para mí, estos tipos se ven como las camisas pardas. Esto es como un momento Reichstag”.

Sus asesoras contemplaron cómo sus futuros se verían afectados.

Algunos de los intercambios más sorprendentes en los mensajes de texto del comité fueron entre Hope Hicks, la asesora desde hace tiempo de Trump, y Julie Radford, la jefa de gabinete de la hija mayor de Trump, Ivanka.

En los mensajes, ambas lamentaron que Donald Trump hubiese causado un daño irreparable a su propio personal mientras escalaba la violencia.

“En un solo día acabó con todas las oportunidades futuras que no sean intervenciones en conferencias de la delegación local de los Proud Boys”, escribió Hicks enfurecida. “Todos los que no teníamos otro trabajo asegurado estaremos desempleados por siempre”.

Surgieron más pruebas de que Trump planeaba unirse a la turba en el Capitolio.

Varios asesores de Trump dejaron claro que el exmandatario tuvo la intención durante varios días de unirse a la multitud de simpatizantes mientras marchaban hacia el Capitolio.

“La expectativa del presidente es celebrar una reunión íntima en el parque de la Elipse y luego convocar a todos a marchar hacia el Capitolio”, escribió Katrina Pierson, portavoz de Trump, en un correo electrónico del 2 de enero de 2021.

Kayleigh McEnany, la secretaria de prensa de Trump, también escribió en una nota del 6 de enero que Trump quería caminar junto a la multitud en su llegada al Capitolio: “El presidente quería caminar al Capitolio. Caminar físicamente. Dijo: ‘Vamos a montar a la bestia’”.

Los abogados de Trump investigaron las acusaciones de fraude y no pudieron comprobarlas.

Joshua Findlay, un abogado de campaña de Trump, le dijo al panel que se le encomendó investigar las alegaciones de fraude en Georgia, pero no encontró nada que las validara.

“Las grandes quejas que se suelen mencionar, como los cambios masivos de votos y cosas por el estilo, nunca las encontramos —al menos en Georgia— ninguna prueba al respecto”, testificó.

No obstante, Rudy Giuliani, el abogado personal de Trump, unió fuerzas con otro abogado llamado Kenneth Chesebro, quien ideó maneras de disputar los resultados electorales de 2020 por medio de grupos alternativos de electores.

Findlay mencionó que Chesebro y Giuliani colaboraron para “promover estas teorías y empezaron a divulgarlas con mucha agresividad”, recordó Findlay.

“Rudy Giuliani estaba tomando muchas de las decisiones sobre la estrategia de litigio”, declaró en su testimonio. “Se tomó muy en serio la teoría de Ken”.

Kash Patel fue una figura recurrente.

Smith, el fiscal especial, también está investigando el manejo que Trump dio a documentos sensibles.

Una figura que apareció tanto en las investigaciones sobre los documentos como en la inspección del comité fue Kash Patel, que ahora es uno de los representantes de Trump ante los Archivos Nacionales y Administración de Documentos. Varios testigos mencionaron en sus testimonios una iniciativa para instalar a Patel, un fiel partidario de Trump, en un cargo de alto rango en la CIA, algo que la directora de la agencia, Gina Haspel, junto con el vicepresidente Mike Pence y el consejero de la Casa Blanca, Pat Cipollone, buscaron impedir. Pero no todos se oponían a Patel.

Robert C. O’Brien, el último asesor de seguridad nacional de Trump, se refirió a Patel como un “buen tipo” en su testimonio.

Milley no opinaba lo mismo, pues describió el encumbramiento de Patel como preocupante.

Recordó haber confrontado a Patel y a Mark Meadows, el jefe de gabinete de la Casa Blanca, mientras veían el clásico Army-Navy en un palco VIP.

“A Kash Patel le dije: ‘Entonces Kash, ¿cuál te van a dar, la CIA o el FBI?’. Y ya sabes, Patel agachó la mirada, luego la levantó y me dijo: ‘Presidente, presidente’. Yo miré al jefe de gabinete de la Casa Blanca, Meadows, y pregunté: ‘¿Qué están tratando de hacer?’”.

Trump quería registrar como marca la frase ‘elecciones amañadas’.

Durante el tumultuoso periodo posterior a las elecciones, Trump y su equipo trabajaron intensamente para recaudar dinero, —y recolectaron cientos de millones de dólares— mientras intentaban hacer registros de marca sobre el combate a los resultados electorales, según muestran las transcripciones.

En una transcripción reciente, el comité reveló un correo electrónico de Dan Scavino Jr., jefe de gabinete adjunto de la Casa Blanca, para Jared Kushner, el yerno y asesor del presidente, titulado: “Peticiones del presidente”.

“¡Hola, Jared! El presidente quiere registrar la marca/tener los derechos de lo siguiente, no sé a quién recurrir, o preguntarle… No sé quién podría ayudarme con esto”, dice el correo electrónico, antes de definir dos términos marcados en negritas: “Save America PAC!” (¡Comité de Acción Política Salvemos a Estados Unidos!), con signos de exclamación y “Rigged Election!” (¡Elecciones amañadas!).

“Chicos, ¿podemos hacer esto lo antes posible, por favor?”, escribió luego Kushner en un correo reenviado con la petición.

Trump estuvo involucrado directamente en el ardid de los electores falsos.

Trump participó de manera personal en el ardid de los electores falsos, según Ronna McDaniel, presidenta del Comité Nacional Republicano. McDaniel relató una llamada tras la elección en la que Trump le presentó a John Eastman, el abogado que escribió un memorando ahora infame que esbozaba una ruta para que el expresidente siguiera en el poder.

McDaniel narró que Eastman procedió a explicar que creía que era importante que el comité ayudara a la campaña de Trump a “reunir a este contingente electores”, contó.

© 2023 The New York Times Company