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Inmolarse para costear un tratamiento, el drama del "corralito" en el Líbano

Beirut, 24 feb (EFE).- Con todos sus ahorros presos en el banco a causa del "corralito" en el Líbano y crecientes deudas para poder pagar los gastos médicos de su mujer enferma de cáncer, el padre de Ahmad Al Hajjar acudió a una sucursal dispuesto a inmolarse para poder acceder a su propio dinero.

Su historia es similar a la de muchos otros libaneses que desde el estallido de una grave crisis económica en el país a finales de 2019 solo pueden retirar cantidades limitadas de efectivo en dólares o su equivalente en libras libanesas a un tipo de cambio más de cinco veces inferior al del mercado negro.

Para los que habían ahorrado en la moneda local, su dinero es hoy virtualmente inservible, pues en apenas tres años la libra libanesa ha pasado de valer 1.507 unidades por un dólar a superar las 80.000 en el mercado paralelo, disparando el número de actos desesperados por parte de los ahorradores.

DOS VIDAS PERDIDAS

Al Hajjar aseguró a EFE que, en su caso, primero agotaron "todas" las vías legales, pero el banco seguía sin darles acceso a los ahorros de toda una vida mientras la salud de su madre continuaba deteriorándose, por lo que su padre decidió tomar una medida drástica.

"Fue al banco por la fuerza para que le diesen su dinero, se iba a prender fuego a si mismo solo para tomar su propio dinero", relató el joven entre sollozos.

Todos sus ahorros estaban en el banco, incluidos los beneficios obtenidos tras vender dos parcelas y tres comercios: unos 80.000 dólares y, por otro lado, 750 millones de libras libanesas que habían convertido a la divisa local convencidos por el banco apenas dos meses antes del estallido de la crisis.

Sin acceso a más que alguna migaja de ese dinero cada mes, cuando su madre se puso enferma tuvieron que pedir prestado para poder pagar las constantes visitas a los hospitales, donde se dejaron miles de dólares antes de recibir la noticia de que la mujer sufría un cáncer.

"Mi padre iba (al banco) y pedía lo que es su derecho, pero no se lo daban. Eventualmente, teníamos deudas con la gente y ¿cómo íbamos a saldarlas?", explicó Al Hajjar, cuya madre necesitaba también medicinas y tratamientos médicos.

El progenitor del joven logró que la sucursal le entregase 25.000 dólares solo cuando optó por utilizar la "fuerza", una medida que le costó varios días de arresto y que provocó un ataque al corazón a su abuelo, quien "murió instantáneamente" tras saber que el hijo había sido detenido.

"Este año perdimos a dos mártires por culpa de los bancos, el banco mató a dos de los nuestros. Mi madre y mi abuelo murieron", lamentó Al Hajjar.

SU MADRE COMO ARMA

Mientras que en los últimos tres años varios afectados por el "corralito" han optado por acudir a sus bancos con armas de fuego o bidones de gasolina, a Hussain Hassan Saado se le encendió la bombilla cuando una anciana realizó una incursión exitosa en una sucursal cercana a su oficina en Beirut.

Sabía que para rescatar su propio dinero tendría que emplear la violencia y no estaba interesado en acabar esposado, pero pensó que su madre, de 90 años y con muchas medicinas que costearse, sí tenía alguna posibilidad de acceder al suyo sin tener que recurrir a pistolas o cuchillos.

Según relató a EFE, fue al banco de su madre y les explicó que la mujer es muy mayor y vive en un séptimo piso, por lo que solo podría traerla para retirar una pequeña cantidad en libras libanesas cuando la luz pública hiciese una de sus escasas apariciones y pudiesen utilizar el ascensor.

En el marco de la crisis, el suministro eléctrico estatal llega un par de horas diarias en el mejor de los casos y en horarios totalmente aleatorios.

Al día siguiente, Saado llevó a su madre hasta la sucursal con la ayuda de varias personas y los guardias de seguridad les permitieron la entrada gracias al director, quien seguía pensando que la anciana pretendía retirar un poco de efectivo.

"Cuando le dijimos que queríamos nuestro dinero, abrió la cuenta, vio que era en dólares y se quedó estupefacto. Aquí es donde comenzó la operación (...) Seguía repitiendo que no nos lo podía dar y le dije que no nos iríamos de allí", afirmó el hombre, riéndose al recordar la situación.

Saado era consciente de que la cosa iría para largo, por lo que había llevado consigo medicinas y comida para su madre.

Durante las negociaciones, fueron llegando el director regional de la entidad, las fuerzas de seguridad, la inteligencia y la prensa, mientras que ellos por su parte llamaron a la Asociación de Depositantes.

Ante la creciente presión y el cansancio de la anciana, el banco acabó accediendo a entregar 10.800 de los 21.000 dólares que contenía la cuenta, y les permitieron irse una vez los medios de comunicación abandonaron la zona, pasadas 9 horas del inicio de la "operación".

"Puesto que no atacamos a nadie y no hubo ningún tipo de violencia, no hubo armas, hablaron con el fiscal y no hubo cargos. Nos fuimos con todo el respeto", sentenció Saado.

Ana María Guzelian y Noemí Jabois

(c) Agencia EFE