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Indígenas de sur de México reviven ofrenda ancestral por la fertilidad

Chiapa de Corzo (México), 13 ene (EFE).- Descendientes mexicanos de indígenas chiapa realizaron este viernes ofrendas a la fertilidad en honor al santo patrón Esquipulas, una práctica ancestral que con el sincretismo se ha vuelto una doctrina en Chiapas, estado del sur del país.

“Este es un ejercicio que se manifiesta en las celebraciones de la fertilidad, por ello es que se ponen frutas, todas las enramas llevan frutas porque son ofrendas a la fertilidad", explicó a EFE el historiador Mario Nandayapa, del municipio de Chiapa de Corzo, donde ocurre el ritual.

"En este proceso del sincretismo ya se fueron fusionando con ciertos santos, entonces esto lo vamos a tener presente con ciertos santorales”, añadió.

Desde muy temprano hombres y mujeres se reúnen bajo la sombra de una ceiba para armar la enrama, una escalera de bambú endémico de la región, adornada con hojas de tempisque (un árbol endémico) y frutas de la temporada como piña, melón, sandía, plátano, manzana, naranja, coco y roscas de trigo.

Esta práctica refuerza los lazos familiares y de amistad, pues en cada barrio se reúnen los fieles devotos y cada uno aporta en especie para la construcción de la enrama.

Al llamado de los cohetes y de la música de tambor comienza la fiesta.

Las enramas se cargan desde las ermitas de sus comunidades o barrios, donde los fieles caminan kilómetros para entregarlos a los templos en los que están las imágenes veneradas por los chiapa.

Durante la procesión, la imagen del santo patrón Esquipulas va en brazos, seguido de los parachicos, personajes danzantes que bailan para los santos.

Al lado caminan las mujeres vestidas con amplias faldas bordadas de flores y los hombres con su distintivo pañuelo rojo en el cuello.

Mientras la enrama se eleva a la altura del techo de la iglesia donde posa la imagen del cristo de Esquipulas, los danzantes bailan y emiten sus vivas y agradecimiento para el santo.

Hasta este siglo XXI, aún los descendientes de los chiapa conservan esta cultura, pues se transmite de generación en generación, según expresó José Francisco Barrientos, habitante de Chiapa de Corzo.

“Es una ofrenda muy especial para el señor de Esquipulas que con gusto se la hacemos, lo veneramos, y más que todo los que hemos tenido la oportunidad de que nos brindó algún milagrito", dijo Barrientos a EFE mientras ensartaba las manzanas para el adorno de la enrama.

Pese a la antigüedad de la tradición, la juventud participa activamente, afirmó Martha Penagos, descendiente chiapa.

“Aquí en Chiapa de Corzo es una tradición lo de la enramada, como una ofrenda al santísimo de Esquipulas, como una ofrenda de fertilidad”, resaltó la mujer indígena.

(c) Agencia EFE