El huracán Fiona dejó un muerto en Puerto Rico, según el gobernador, mientras continúan las fuertes lluvias e inundaciones

·5  min de lectura

El huracán Fiona dejó al menos un muerto y millones de personas sin electricidad en Puerto Rico, dijo el lunes por la tarde el gobernador Pedro Pierluisi, quien advirtió que la tormenta, que derramó más de 30 pulgadas de lluvia en algunas zonas, seguirá empapando la isla el resto del día.

“Las fuertes lluvias han causado los mayores estragos en nuestros pueblos. En algunos la concentración de agua fue mayor que la del huracán María”, dijo Pierluisi en una conferencia de prensa el lunes, en referencia al mortal huracán de categoría 4 que devastó la isla en 2017.

“Los daños a la infraestructura, a los centros urbanos y a las residencias han sido catastróficos”, dijo, agregando que el país seguía experimentando fuertes lluvias y sufriendo condiciones de tormenta tropical, incluso después de que la parte principal de la tormenta se alejara hacia la República Dominicana.

Varios puentes resultaron gravemente dañados y algunos fueron arrastrados por la crecida de los ríos, mientras que varias carreteras rurales también resultaron gravemente dañadas por las fuertes lluvias, dijo.

Lee-ann Inglés-Serrano, meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional en San Juan, dijo al Miami Herald que casi toda la isla está bajo una advertencia de inundación repentina a partir del lunes por la mañana, y que se esperan lluvias significativas el lunes por la mañana y por la tarde, empeorando las inundaciones en las partes más afectadas de la isla en el sur.

Esa zona puede esperar ver otras cuatro a seis pulgadas de lluvia, dijo.

“Vamos a tener un problema de inundación más grave en las zonas que se inundan. Y las áreas que no están inundadas pudieran inundarse”, dijo.

Entre el sábado por la tarde y el lunes, el sureste de la isla había recibido entre 15 y 25 pulgadas de lluvia. El resto de la isla recibió entre 5 y 12 pulgadas.

Varios ríos también se desbordaron, inundando las comunidades que los rodean.

Casi todos los municipios del sureste, el sur y el interior de la isla están informando de inundaciones. Inglés-Serrano dijo que el pueblo montañoso de Cayey y los pueblos costeros de Guayama y Salinas estaban entre los más afectados.

La isla pudiera ver ráfagas de 35 millas por hora el lunes, que son menores que los vientos huracanados que pasaron por la isla el fin de semana. Pero pudieran provocar desprendimientos debido a lo saturado y vulnerable del terreno.

Rolando Ortiz, alcalde de Cayey, salió en la televisión nacional pidiendo ayuda para salvar a una familia con una hija pequeña.

“No hay forma de llegar a ellos”, dijo.

Hasta el domingo por la noche, los habitantes de la localidad costera de Salinas llenaron las redes sociales con peticiones de rescate. Una mujer identificada como Génesis Lian pidió ser rescatada en su página de Facebook.

“Necesitamos ayuda, necesitamos salir de nuestras casas en Playa de Salinas urgentemente. Ya llamé a la dirección de emergencias y nada, te juro que estoy nadando y tengo mucho, mucho frío. Necesito que nos saquen de aquí, literalmente la playa está en la casa”, escribió, añadiendo que en su grupo había un menor, un discapacitado y un anciano con diabetes.

El domingo por la noche, la dependencia estatal de gestión de emergencias de la isla coordinó con la Guardia Nacional el envío de 10 camiones para evacuar varias comunidades de Salinas. La alcaldesa Karilyn Bonilla dijo en la televisora local WAPA que la situación en Salinas era peor que lo ocurrido durante el huracán María en 2017.

El gobernador Pedro Pierluisi dijo que había reportes de daños en toda la isla, incluyendo árboles y líneas eléctricas caídas, así como carreteras obstruidas y deslizamientos de tierra. Las inundaciones se llevaron un puente en Utuado que había sido reemplazado tras el huracán María en 2017. Calificó los daños de la tormenta de “catastróficos”.

Fiona también causó la suspensión de los frágiles servicios públicos de la isla. El lunes por la mañana, el jefe de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados de Puerto Rico dijo a los medios locales que 750,000 clientes no tienen agua corriente.

La tormenta también inutilizó la ya frágil red eléctrica. Hugo Sorrentini, un funcionario de la empresa de electricidad de la isla, LUMA, dijo al Miami Herald el lunes por la mañana que el operador privado de servicios públicos estaba haciendo evaluaciones iniciales para valorar los daños de la red.

La empresa había logrado restablecer el suministro eléctrico a 100,000 clientes, pero dijo que esa cifra fluctuaría a medida que la situación cambiara y se hicieran las reparaciones. La empresa también tenía cinco patrullas para vigilar las líneas de transmisión en zonas de difícil acceso.

“Ahora mismo, el mayor reto es que sigue lloviendo”, dijo.

Pedro Labayen, un operador radioaficionado que supervisa la respuesta de radio de emergencia liderada por la comunidad del pueblo montañoso de Utuado, dijo al Herald que el pueblo, particularmente sus áreas rurales, había sido “duramente golpeado”.

Una familia que vive cerca de Dos Bocas tuvo que ser rescatada después que el agua rodeó completamente su casa.

El hospital local, la policía municipal y estatal y los bomberos estaban conectados a la red de radio, dijo Labayen. Y fue a través del programa que los funcionarios de gestión de emergencias de la ciudad se enteraron del ascenso de las aguas que colapsó uno de los puentes de la ciudad, permitiendo la evacuación de las residencias cercanas.

“Muchos desprendimientos, muchas familias que quedaron atrapadas y tuvieron que ser rescatadas en el campo”, dijo Labayen. “La gestión de las emergencias está desbordada”.