Los huérfanos rohinyás, entre los más afectados por el éxodo a Bangladesh

·4  min de lectura

Cox's Bazar (Bangladesh), 31 ago (EFE).- Cientos de niños rohinyás huérfanos o no acompañados crecen con un futuro incierto en los campamentos de refugiados de Bangladesh desde hace cinco años, cuando se vieron obligados a cruzar la frontera para escapar de la represión del Ejército de Birmania (Myanmar) hacia esta minoría.

La rohinyá Ayesha Bibi, de 11 años, es una de estos menores. La madre de Bibi murió cuando la niña era pequeña y de su padre no saben nada desde que huyó del país en 2017 con su tío materno. A menudo se entristece al pensar en él, aunque su recuerdo es vago.

"La trajimos con nosotros porque no sabíamos nada de su padre", explicó a Efe el tío de Bibi, Mohammad Ibrahim, de 24 años, desde uno de los campamento de Cox's Bazar, en el sureste de Bangladesh.

Bibi está registrada como familia de Mohammad, que junto a su madre y otros dos hermanos la cuidan "como a nuestra propia hija": "Mientras estemos vivos, no permitiremos que nada le pase", sostuvo.

NIÑAS SIN SUERTE

Hishma, de ocho años, no corrió la misma suerte, y desde que llegó a los campamentos de Cox's Bazar la cuida el líder de la comunidad rohinyá Hosen Jahur, al no tener a nadie de su familia que pueda hacerse cargo de ella.

El padre de Hishma murió en una cárcel de Birmania y su madre falleció tres meses después de cruzar la frontera.

"No puedo recordar los rostros de mis padres. Tampoco sé qué les pasó", lamenta la niña mientras estudia el Corán en una escuela islámica dentro del campamento.

Antes de fallecer, la madre de Hishma le pidió a Jahur que cuidara de la pequeña.

"Estoy tratando de brindarle el mayor cuidado posible", dice, y agregó que su madre, que vive en otro lugar, también está criando a dos niños rohinyá huérfanos, Nur Bashar y Haulat Hossain.

Bibi, Hishma, Nur y Haulat se encuentran entre los cientos de niños rohinyás huérfanos o no acompañados que crecen con un futuro incierto en los campamentos de Bangladesh.

Muchos de ellos perdieron a alguno de sus padres, o incluso a ambos, tras el estallido de la represión militar en Birmania el 25 de agosto de 2017, que obligó a unos 774.000 rohinyás a huir y refugiarse en Bangladesh.

LA MITAD DE LOS REFUGIADOS SON NIÑOS

Cinco años después, y sumados a migraciones anteriores, son cerca de un millón de rohinyás los que viven en los masificados campamentos de Bangladesh, casi la mitad de ellos niños, según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

De los 483.395 niños que estiman que viven en los campos de refugiados rohinyá, casi 5.000 sufren discapacidades, y son varias las organizaciones humanitarias que trabajan sobre el terreno para identificar a aquellos que llegaron no acompañados y reunirlos con sus familias.

Entre enero y junio de 2022, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y sus socios reunieron aproximadamente 500 niños con sus cuidadores, según la portavoz de la agencia humanitaria en Cox's Bazar, Regina de la Portilla.

"Los voluntarios brindan apoyo psicosocial para los niños y sus cuidadores, y también se organizan sesiones de crianza positiva para los cuidadores, incluidos los cuidadores adoptivos", dijo a Efe.

Save the Children también señaló que había logrado reunir con sus familias a 563 niños no acompañados en 24 campamentos desde 2017, además de ofrecer cuidados alternativos para 625 niños.

Según un representante de la organización internacional, gestionaron un total de 9.926 casos para apoyar a los niños con diferentes servicios de protección infantil.

A la hora de buscar el mejor futuro posible para los niños separados, huérfanos o no acompañados, UNICEF colabora con el Departamento de Servicios Sociales de Bangladesh y ONG asociadas.

Esto incluye el desarrollo de planes de atención individual o derivarlos a servicios especializados y de seguimiento cuando sea necesario, dijo el miembro de Unicef Moyukh Mahtab.

"UNICEF aboga firmemente por la desinstitucionalización de los niños en Bangladesh y por el cuidado alternativo basado en la familia o en pequeños grupos, si es necesario", remarcó Mahtab, por lo que se convierte en todo un reto el encontrar a familias que acojan a estos niños.

Azad Majumder

(c) Agencia EFE