Las historias de los cubanos en Orlando son diversas, pero todas sufren la falta de libertad víctimas de una dictatura

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Betty Amador recuerda vivamente el momento en que se montó en una embarcación hecha en el patio de una casa y construida con los materiales que encontraron a la mano.

Cuando cierra los ojos recuerda el el vaivén del mar y el olor a agua salada mientras navegó durante cinco días y cuatro noches para llegar, como ella le llama, a “Tierra de Libertad”.

Tenía 18 años cuando junto a más de 45 personas, incluidos familiares, se convirtió parte del exódo de los llamados balseros cubanos quienes abandonaron su tierra en busca de libertad, la misma libertad que miles de cubanos reclaman ahora.

“Estuve entre la vida y la muerte”, recordó Amador quien dice todavía puede ver en su mente “embarcaciones vacías, pues asumimos que eran personas que habían perdido su vida. Llegué acá a este país con sueños, con anhelos, con metas y encontré un país totalmente desconocido para mí”.

“Estamos hablando que yo nunca había visto y no sabía qué cosa era una hamburguesa, no sabía qué cosa era un pomo de refresco, porque nunca lo había vivido, nunca lo había tenido en mi país. Sin hablar obviamente de las tiendas. Yo entraba a las tiendas y yo veía tanta ropa, tantos zapatos y yo viví en necesidad y en escasez en mi país”, añadió.

Ahora se solidariza con sus compatriotas asistiendo a los diversos eventos que se han llevado a cabo en Florida Central en apoyo a los cubanos y los cuales ha descrito como “históricos”.

Ella reconoce que sí se habían hechos reclamos anteriormente, pero “una manifestación así tan global, hablando de Cuba completa, todas las provincias, salir al unísono a reclamar sus derechos nunca había sucedido, por lo menos con la experiencia que yo tengo en los 46 años que tengo”, mencionó.

“Yo espero que Dios me dé la oportunidad de ver a mi país libre, de yo poder regresar a Cuba, de yo poder caminar por las calles de Cuba con libertad, sabiendo que mis hermanos no se están muriendo de hambre, no los están reprimiendo, no los están abusando, que tengan sus medicamentos, que tengan una vida como cualquier ser humano, que se lo merecen”, dijo Amador.

Recordó que en Cuba escuchaba la canción “Ya vienen llegando” de Willy Chirino a escondidas, con el volumen del radio bajito para que nadie se diera cuenta de que estaba sintonizando una emisora de Estados Unidos de la que vagamente llegaban las ondas radiales.

Esa misma canción la escuchó en la manifestación en Orlando donde pudo cantar y gritarla a los cuatro vientos. “Tuvo un nuevo significado en mi vida porque ya no es solamente la libertad de Betty Amador sino es Betty Amador reclamando la libertad de sus hermanos cubanos en Tierra de Libertad, y de que sí se puede, de que yo escuchaba esa canción escondida a expensas de que me escucharan y me buscara problemas y hoy la puedo cantar a toda voz porque estoy en un país libre, porque soy un canal de bendición para mis hermanos cubanos”.

Lotería a la libertad

Diddenia Ramos salió de Cuba junto a su madre cuando apenas tenía cinco años de edad. La joven de 24 años lleva 19 de estos viviendo en Estados Unidos y, a pesar de que ha pasado la mayor parte de su vida en la nación norteamericana, aspira a poder volver “a una Cuba que esté libre”.

Su familia continúa en la isla caribeña y ella añora el poder ayudar más, pero las condiciones no lo permiten.

“No podemos mandar cajas, no podemos mandar nada, no hay comida, aunque tengas dinero en el bolsillo, aunque usted tenga familia aquí [en Estados Unidos], como mi familia, que me tienen a mí, a mi mamá, que los ayudamos mandando dinero, no encuentran comida”, aseguró Ramos.

Ramos y su mamá ganaron una lotería que a le dio la oportunidad de tramitar sus papeles y viajar legalmente fuera del país. Ella partió de Cuba junto a su madre con el consentimiento de su papá, que permanecería en la isla.

A su hija, que nació en Estados Unidos, no le ha podido presentar a la mayor parte de su familia. “Yo no puedo ahora mismo, es imposible yo poder llevarla a Cuba. No se consigue comida. Aunque yo tenga todo el dinero que tenga y lo lleve para allá, no vamos a conseguir pan, leche, jabón, cosas simples. Lo que voy a Cuba es a pasar necesidad. No voy a ver mi familia tranquila, que se pueda hacer una cena, no se puede porque falta esto, no hay esto, no hay lo otro”, aseguró.

Yalinet Masdiez también conoce este sufrimiento de cerca. Al igual que Ramos, logró salir fuera de Cuba por la vía legal.

En el caso de Masdiez tuvo que esperar hasta los 19 años para poder pisar otro país que no fuera Cuba. Salió con residencia hasta Uruguay en donde aguardó un tiempo hasta obtener la visa que sería su pase a EE.UU..

Al igual que Ramos ha participado de todas las manifestaciones que ha podido, y planifica continuar haciéndolo. A la primera que asistió fue el domingo pasado. Se enteró de que un grupo de cubanos se manifestaban frente a un Sedano’s Supermarket mientras disfrutaba de un día en la playa, pero acortó su pasadía y prefirió ir a solidarizarse con sus compatriotas. Desde entonces va todos los días, ahora acompañada de un cartel que lleva los nombres de las personas desaparecidas, arrestadas y torturadas en Cuba por “simplemente salir a la calle y manifestarse”.

Con su apoyo desde la distancia espera que los cubanos “logren la libertad”. “Los cubanos que están acá en Estados Unidos y en Europa, que han logrado salir, siempre le dicen a los cubanos en la isla ‘no tengan miedo, salgan adelante’, y claro nosotros lo decimos porque ya nosotros sabemos lo que es la libertad, pero ellos todavía no la conocen. Todavía están engañados”, expresó Masdiez.

Esa pasión por Cuba y por ver a su patria libre es lo que lleva a Cecilia Calvo, una cubana de 33 años a salir a la calle. Nacida en Miami, pero residente en Orlando hace un año, dice que le da entusiasmo ver a su comunidad aquí unida por Cuba. “Extraño Miami que definitivamente tiene una comunidad cubana mucho más grande. Allá en todas las esquinas hay una manifestación, pero aquí, ver toda esta gente venir día tras día, es bien emotivo”, dijo.

“Creciendo tu escuchas como tu familia tuvo que irse de Cuba. El sueño de todo cubano siempre ha sido una Cuba libre. Ellos perdieron todo, lo dejaron todo atrás y llegaron sin nada. Aquí han hecho una vida buena, imagina lo que podrían hacer libres y con más recursos”, dijo emocionada.

Calvo dice que muchas personas le preguntan “‘¿por qué protestar en Orlando?’, la respuesta es sencilla; para darle una voz a quienes se la están quitando. Su abuelo murió hace poco con 100 años. De esos, décadas en el exilio añorando la libertad de sus compatriotas. “Vio la muerte de Fidel, ahora no podrá ver el fin del comunismo, pero nosotros lucharemos hasta el fin”, dijo Calvo.

Su madre, Lily Utrilla dijo sentirse orgullosa de los jóvenes que han salido a la calle. “Es otra generación. Ellos nunca conocieron el Cuba “bueno entre comillas” que dejó el socialismo y el comunismo. Ellos han vivido en miseria y dijeron ‘basta ya’”, dijo emocionada.

Esperanza en el amor

Las anécdotas de los cubanos en el exterior bien diversas y similares a la vez. Algunos huyeron de su país, otros salieron legalmente y otros tantos nacieron ya en suelo norteamericano.

Ese es el caso de Antonio Sosa quien a sus 44 años recuerda las anécdotas de sus abuelos viviendo en la “cuna del tabaco”, tierra que ha podido visitar en varias ocasiones. “La última vez que fui fue en diciembre y ya la situación estaba insostenible. Las cosas que vi, nadie debería tener que verlas. Desde el coronavirus, la gente está muriendo mucho más, hay largas filas para poder conseguir comida, si es que la consiguen, y viven en temor constante”, sostuvo.

Sosa tiene familia en Cuba, su tía murió luego de que toda la familia se infectada con el mortal virus de la COVID-19. “Ella murió de un aneurismo provocado por los sintomas que tuvo por el virus. Otros miembros de la familia tambien fallecieron. Esto es horrible. Alguien tiene que hacer algo”, reclamó.

El cubano-americano dice que esperaba que bajo la admnistración de Joe Biden las cosas mejoraran. “Pensaba que la embajada iba a volver a funcionar, que se iban a hacer negociaciones sostenibles para ambos. Nada de eso ha pasado. Yo tengo a mi prometida allá y llevamos años tratando de tramitar los papeles y ahora todo está estancado”, dijo.

“Hacer nada no es una opción”, afirmó Sosa quien acepta que el cambio no va a pasar de la noche a la mañana, pero que Estados Unidos tiene que poder intervenir. “Alguien tiene que hacer algo, mientras, nosotros hacemos lo que podemos, queremos que nuestra voz se escuche, hacemos eco del sufrimiento de nuestra gente en Cuba”.

Sobre la situación precaria que viven los cubanos en la isla, recuerda cómo su prometida no tuvo acceso a pastillas prenatales cuando estuvo embarazada. “Perdió el bebé y le hicieron un aborto a sangre fría”, dijo desesperado. El acceso a recursos se ha vuelto mucho más limitado con el cambio monetario que enfrenta la isla.

El gobierno cubano terminó formalmente su sistema de doble moneda al evaluar su peso por primera vez desde la revolución de 1959 que llevó al poder al difunto Fidel Castro.

El gobierno fijó el cambio en 24 pesos cubanos por cada dólar, y el peso cubano convertible, conocido como CUC, se eliminará por completo en junio, dejando a la isla con una moneda por primera vez en más de 20 años.

Los cubanos tenían hasta junio de 2021 para canjear CUC por pesos cubanos, según un decreto publicado en el boletín oficial del gobierno cubano el 10 de diciembre.

Ha sido una transición dolorosa. Desde entonces los cubanos han visto ver subir el precio de los bienes cotidianos en un momento en que ya están lidiando con la escasez.

“No puedo ni enviarle dinero. Y aunque le mande dinero, no importa cuantos dólares tienes, no hay qué comprar”, dijo frustrado. “Siento que estoy estancado, la desesperación es inmensa y no puedo ni moverme con mi vida. No puedo comprar una casa porque no sé si necesito ese dinero para ella, no puedo disfrutar porque me siento mal mientras ellos sufren. Estamos acá en la tierra de la libertad pero tenemos el alma presa. Nuestro corazón está en Cuba”.

*Jennifer A. Marcial Ocasio es reportera y editora de El Sentinel Orlando. La pueden contactar a jmarcial@orlandosentinel.com

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