Halloween: disfrazados por Zoom, la tendencia que se asienta en la cuarentena

María Ayzaguer
·3  min de lectura

"Mamá: quiero hacer muffins de Halloween". "¡Pero si no podemos juntarnos con nadie!". El diálogo real entre una madre y su hija de siete años muestra apenas un evento más que este año se vio modificado por la pandemia del nuevo coronavirus.

Halloween. Qué es Octubrillante, el antifestejo que impulsan las iglesias evangélicas

En la Argentina, Halloween comenzó a celebrarse en hace décadas en los colegios privados bilingües. Luego se trasladó a los barrios cerrados -donde ya es habitual que los chicos se disfracen y pidan golosinas casa por casa- y, en el último tiempo, se impuso en el festejo nocturno de los adolescentes y en casi cualquier rubro comercial.

Hoy habrá disfraces con barbijos y alcohol en gel, luego de tocar puertas y de sanitizar golosinas. Porque, pese a las limitaciones del aislamiento obligatorio, sigue siendo una buena alternativa para entretener a los más chicos.

"Aquí nos inventamos cualquier excusa para festejar. Si algo parece media fiesta, la hacemos ultra grande", dice Lulu Arrieta, dueña de un emprendimiento de decoración y actividades para chicos de tres años y medio, en Montserrat, y de uno y medio, en Pilar. Salvadoreña de nacimiento, confiesa que su alma de maestra jardinera le es útil a la hora de planificar actividades para sus hijas, que sin asistir al jardín de infantes se aburren fácilmente. "Más allá de divertirse, con las actividades sensoriales practicamos la motricidad fina, el vocabulario y un montón de habilidades", explica. Este Halloween los fantasmas coparon su hogar: envolvieron chupetines, decoraron ventanas y hasta dieron pie a unas piñatas. "Las niñas están como si fuera Navidad", aprueba la madre.

Para Milagros Escalera, madre de tres chicos de nueve, siete y cuatro años, la cuarentena resignificó actividades a las que antes no les prestaba tanta atención. "Hasta salir a pisar charcos cuando llueve, hago todo lo posible para entretener a los chicos. Y Halloween entró en esa lógica", cuenta. En el country CUBA, en Villa de Mayo, en el que viven es habitual que los chicos salgan a pedir golosinas casa por casa para Halloween. Con las precauciones del caso, este año sus hijos se unirán disfrazados a la caravana.

En el colegio Norbridge de Pilar, desde marzo todas las clases pasaron a ser virtuales. Y lo mismo se hizo con los festejos. "En pandemia pasamos a la virtualidad muchas cosas que motivaban a los chicos en la presencialidad, como Halloween, el Día del Niño, o el 25 de Mayo. Ahora mismo están los chicos en clase por Zoom, todos disfrazados, incluida la maestra", cuenta Constanza Polloni, directora de primaria de la sede de Pilar. Otras consignas de la fecha fueron juegos interactivos temáticos, cuentos de terror y canciones. Para Polloni, se critica mucho la motivación de los chicos por la conectividad escolar, pero los colegios deben hacerse cargo de generar contenido para que los alumnos quieran conectarse.

En el Colegio Limerick del barrio de Flores también se alteró el tradicional festejo de Halloween. La propuesta virtual de este año durará una semana: incluirá un cuestionario para toda la familia sobre el género de terror, un espacio para postear fotos disfrazados o de pastelería o menús alusivos y un noticiero del terror.