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Héctor Bonilla… Apasionado hasta la muerte

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CIUDAD DE MÉXICO, noviembre 25 (EL UNIVERSAL).- "Me volvería loco sin hacer nada, mi vida la he dedicado a mi familia y a mi trabajo", decía Héctor Bonilla a EL UNIVERSAL en abril de este año.

Para el actor, la pasión por estos dos pilares era tal que, incluso enfrentándose a un cáncer, se mantenía activo como desde la década de los 60, cuando apenas se empezaba a forjar un nombre. Solamente una caída lo alejó del teatro a finales de 2021, cuando tuvo que parar funciones.

El actor falleció este viernes a los 83 años, noticia que su familia compartió sin olvidar el sentido del humor del actor: "Se acabó la función, no estén chingando", escribieron en un comunicado recordando la canción "Testamento", que hace más de 10 años interpretó a manera de epitafio en vida.

Bonilla se fue "en paz, sin dolor y rodeado de su círculo más íntimo", luego de cuatro años de batalla contra el cáncer de riñón, explicó su familia: "Estamos tranquilos de despedir a un hombre que se fue sin deberle nada a nadie".

Enamorado de la actuación, hacía ver fácil pararse en un set y se montaba al hombro todo proyecto a fin de que el elenco y equipo de producción, experimentado o novato, sintiera su compromiso.

"Era como un niño travieso jugando, verlo actuar era eso, le apasionaba tanto que parecía que no trabajaba", comenta Jimena Argüelles, quien fue productora en línea de la comedia "Una última y nos vamos", que contaba la aventura de un grupo de mariachis en un concurso.

"Se trataba de la primera película para varios y automáticamente tomó la batuta de maestro, fue el líder que nos enseñaba a todos humildad", agrega.

Héctor tenía 15 años y cursaba la educación secundaria cuando una maestra montó "La tierra de jauja", de Lope de Rueda, en la que obtuvo un personaje a pesar de su timidez.

Sus padres querían que todos sus hijos fueran médicos, pero Héctor se rebeló y optó por estudiar Derecho en la UNAM, en donde también pudo combinar la práctica del futbol americano y clases en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA).

"Iba a los Estudios Churubusco a ver qué salía. Íbamos a las oficinas de don Alfredo, el papá de Arturo Ripstein, y nos ponían contra la pared a todos y pasaban y nos veían, ‘nomás’ faltaba que nos vieran como caballos para ver a quién levantaban para qué papel", recordó divertido el actor en una entrevista a la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC).

Con una filmografía de más de un centenar de producciones cinematográficas, más igual número de puestas en escena (en la mitad de estas también fungió como director), la presión no le ganaba. O al menos eso recuerda Juan Osorio, con quien trabajó en telenovelas como "La casa al final de la calle".

"Nunca lo vi enojarse y si se enojaba nunca te enterabas, siempre lo vi positivo, centrado, equilibrado", detalla Osorio.

"Cuando trabajaba con alguien siempre tenía esa convicción de lealtad", agrega.

Luego del estreno de "Y tu mamá también", cinta que catapultó a Gael García Bernal y Diego Luna internacionalmente, Bonilla gustaba contar de "Narda o el verano", filme que hizo en 1968 y que guarda similitudes con el dirigido por Alfonso Cuarón.

La cinta trata sobre dos amigos que terminan relacionándose con una misteriosa mujer que les cambia la vida. Pero lo importante no fue eso, comentó Bonilla a EL UNIVERSAL durante la conmemoración del 2 de octubre de 1968: "Yo por esa película estaba en Acapulco filmando, sino, seguramente habría ido al mitin".

A fines de los 80, junto con Jorge Fons, levantó el proyecto "Rojo amanecer", que retrataba lo ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.

Al rodaje llegaba sin tener aprendido bien el guión, pues estaba más preocupado en conseguir los recursos. Y fue cuando entró Valentín Trujillo para el empuje final.

Susana Alexander, su amiga desde hace más de seis décadas, indica que Héctor era alguien sumamente respetuoso con el trabajo, al que ponía por encima de todas las cosas.

"No estoy triste, estoy muy contenta de que finalmente esté descansando en paz, se lo merece, se lo ha ganado", dice.

Vida en el escenario

Su carrera actoral comenzó en los años 60 y continuó hasta este año.

1978: Se consagró como galán con telenovelas como Viviana, junto a Lucía Méndez.

1989: Rojo amanecer, sobre el movimiento de 1968, se convirtió en un clásico del cine.

2013: Tuvo una larga trayectoria en teatro, dirigió y actuó en obras como El vestidor.

2016: Con sus hijos Sergio (en la imagen) y Fernando hizo la obra Almacenados.

2019: Inicia la batalla contra el cáncer de riñón. Con el apoyo de su familia sigue trabajando.