Guerra Rusia-Ucrania. La crisis energética agravada por la guerra, ¿una oportunidad para la transición a las energías limpias?

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La refinería de petróleo mineral más grande de Eslovaquia, Slovnaft, en Bratislava. (Photo by JOE KLAMAR / AFP)
JOE KLAMAR

Los expertos aseguran que las secuelas de la invasión rusa a Ucrania están impulsando la mayor crisis energética global desde 1973. Una consecuencia directa de las sanciones aplicadas a Rusia por la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, el precio del gas natural dio un salto hasta sus niveles más altos desde 2008 y los precios del petróleo se elevaron por arriba del 30% en el primer trimestre del 2022. Mientras los gobiernos europeos impulsan la carrera meteórica por sustituir su dependencia a los combustibles fósiles, se abre una ventana de oportunidad en medio del caos: la transición a las renovables.

“La invasión rusa de Ucrania ha dado sin duda un nuevo impulso a la transición energética verde en Europa”, señaló a LA NACION el editor político del medio especializado en cambio climático Carbon Brief, el doctor en bioquímica Simon Evans. “Las formas más rápidas de reducir la dependencia de la energía rusa suelen complementar la acción climática, ya sea tomando medidas para reducir la demanda a muy corto plazo o para limitar la necesidad de combustibles fósiles en los próximos 12 meses a cinco años”.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció el miércoles que el bloque renunciará “progresivamente a las entregas rusas de petróleo en un período de seis meses y a las de productos derivados del crudo de aquí a fines de año”, una medida que se suma a la suspensión de importaciones de gas ruso.

Rusia es un actor clave en el mercado energético global: datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) muestran que es el mayor exportador de petróleo y gas del mundo. En 2021, la UE importó de Rusia más del 40% de su consumo total de gas, el 27% de las importaciones de petróleo y el 46% de las de carbón. En este sentido, la UE busca poner fin a una era de dependencia a los combustibles fósiles de Rusia, un negocio que aporta 850 millones de dólares diarios a las finanzas del Kremlin.

El plan conjunto europeo REPowerEU diseña la hoja de ruta para que los 27 miembros del bloque puedan reducir dos tercios de la demanda del gas ruso para fin de este año y cortar totalmente con estas importaciones para antes del 2030. Las medidas buscan responder también al aumento de los precios de la energía en Europa, asegurar las reservas de gas para el próximo invierno y atenerse a los compromisos asumidos para encarar la crisis climática.

En junio del año pasado, la UE adoptó la Ley Europea del Clima que establece el objetivo de alcanzar las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) para el 2050, con el compromiso intermedio de llegar a reducirlos en un 55% para el 2030.

Impulsar la transición energética “es importante no solamente en términos de reducción de gases contaminantes, que es algo urgente y fundamental y la prioridad en política energética ambiental desde antes del 24 de febrero [cuando empezó la invasión], sino que en reducción de costos y seguridad energética”, indicó a LA NACION Diego Rivera Rivota, investigador en el Centro Global de Política Energética de la Universidad de Columbia.

Rivera Rivota analizó que esto no es solamente una oportunidad para potenciar las energías renovables como solar o eólica, “incluso para resucitar una energía limpia en términos de no producción de carbono como es la energía nuclear” y para “potenciar la construcción de nuevas tecnologías como el hidrógeno verde y el biogás”.

Los paneles solares de la mayor planta fotovoltaica flotante de Alemania producen energía bajo un cielo azul en un lago de Haltern, Alemania, el martes 3 de mayo de 2022.
Martin Meissner


Los paneles solares de la mayor planta fotovoltaica flotante de Alemania producen energía bajo un cielo azul en un lago de Haltern, Alemania, el martes 3 de mayo de 2022. (Martin Meissner/)

Los gobiernos ya pusieron en marcha sus estrategias. Países Bajos aumentará considerablemente la construcción de parques eólicos marinos en los próximos años para duplicar su capacidad prevista para el 2030 con el fin de cumplir con sus objetivos climáticos; Francia pondrá fin a los subsidios para la instalación de nuevas calefacciones a gas e impulsará la calefacción con energías renovables; Italia aprobó seis nuevas granjas eólicas y se comprometió a acelerar su legislación para avanzar rápidamente hacia las renovables, por mencionar algunos casos.

Los Estados miembros que representan más del 70% de la demanda de gas de la UE han introducido de una forma u otra medidas para acelerar la transición energética verde desde fines de febrero”, señaló a este medio la especialista en recursos de energía de la Unión Europea, Lisa Fischer, miembro del think tank para el cambio climático E3G.

Doble vía

Fischer agregó, no obstante, que la UE está llevando adelante un enfoque de doble vía: “Estamos viendo al mismo tiempo una pista en torno a tratar de obtener gas y petróleo alternativos mientras tanto, solo porque la transición verde llevaría un par de años para que las medidas tuvieran un impacto”.

Para el corto plazo, la UE prevé diversificar significativamente sus suministros y contratos de gas hacia otras fuentes, potenciando fuentes de energía como el gas natural licuado (GNL). Este es, por ejemplo, el caso de Alemania, uno de los mayores países dependientes del gas ruso, que planea construir la primera terminal de GNL “a la velocidad de un tesla” en dos años, dijo el ministro de energía Robert Habeck.

“Si el objetivo es abandonar el gas ruso lo antes posible, la UE tendrá que considerar todas las alternativas. Esto podría incluir otras fuentes de gas, como el aumento de las importaciones de GNL, pero también podría significar -solo a corto plazo, dados los planes de retirada progresiva y los objetivos climáticos- un mayor uso del carbón”, aseguró Evans.

Una vista de los gasoductos en la planta de regasificación de Enagás, la planta de GNL más grande de Europa, en Barcelona, España, el martes 29 de marzo de 2022.
Una vista de los gasoductos en la planta de regasificación de Enagás, la planta de GNL más grande de Europa, en Barcelona, España, el martes 29 de marzo de 2022.


Una vista de los gasoductos en la planta de regasificación de Enagás, la planta de GNL más grande de Europa, en Barcelona, España, el martes 29 de marzo de 2022.

El año pasado, en la Conferencia de las Partes (COP26) más de 40 países -entre ellos países miembro de la UE- se comprometieron a abandonar el uso del carbón, el mayor contribuyente al cambio climático ya que es el responsable del 46% de las emisiones de dióxido de carbono en todo el mundo y representa el 72% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector eléctrico, según la AIE.

De acuerdo a datos recogidos por Bloomberg, en las primeras semanas de la guerra el continente europeo quemó un 51% más de roca sedimentaria que en el mismo período el año anterior, un grave problema si se busca cumplir con el compromiso del Acuerdo de Paris de evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2ºC respecto a los niveles preindustriales.

Incertidumbre

Cómo afecte la invasión rusa a Ucrania a la transición energética de América Latina es aún algo incierto. Aunque los precios de las energías renovables se dispararon en las últimas semanas, siguen siendo más baratos que los combustibles fósiles, y el aumento de los precios de los combustibles incentivan la inversión.

Sin embargo, un panel de expertos del Centro Global de Política Energética de la Universidad de Columbia sostuvo que los precios de los combustibles podrían retrasar la transición energética ya que los gobiernos latinoamericanos tienden a responder con subsidios o reducciones de impuestos a los combustibles fósiles para suavizar el golpe a los bolsillos de la gente. Aunque estén destinados a enfrentar la crisis, podrían ser permanentes, incentivando el uso de estas fuentes contaminantes.

“Si los gobiernos [latinoamericanos] utilizan recursos públicos para subvencionar los elevados precios de la energía, los responsables políticos deberían tener claro cuánto cuestan los subsidios, a quién benefician y cuánto tiempo estarán en vigor”, opinó durante la discusión el Dr. Mauricio Cárdenas, exministro de Finanzas de Colombia.

Los presidentes Xi Jinping, de China, derecha, y Vladimir Putin, de Rusia, conversan durante su encuentro en Beijing, 4 de febrero de 2022.
Los presidentes Xi Jinping, de China, derecha, y Vladimir Putin, de Rusia, conversan durante su encuentro en Beijing, 4 de febrero de 2022.


Los presidentes Xi Jinping, de China, derecha, y Vladimir Putin, de Rusia, conversan durante su encuentro en Beijing, 4 de febrero de 2022.

Los esfuerzos globales por enfrentar al cambio climático podrían tener otro frente. Ahora Rusia podría compensar la pérdida del mercado europeo aumentando su oferta a la India y China, dos de los grandes responsables de las emisiones de dióxido de carbono totales. De hecho, India parece no tenerle miedo a las advertencias de sanciones estadounidense, ya que sus importaciones de crudo ruso se dispararon desde el inicio del conflicto, pasando del 1% antes de la invasión al 17% en las últimas semanas, informó The New York Times.

“Desde antes de la invasión, China y Rusia tenían el plan de un gasoducto enorme llamado El poder de Siberia que conecta desde Siberia hasta Shanghái. Cuando acaben de construirlo esto permitirá transportar enormes cantidades de gas. Eso no los tiene preocupados en absoluto”, profundizó Rivera Rivota. “Lo que sí podría afectarles tarde o temprano son los precios”.

En definitiva, concluye el experto, “la mayor crisis energética en 30 años presenta una oportunidad para potenciar la transición energética, pero eso no quiere decir que no esté llena de retos y que actúe diferente en cada región del mundo”.

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