Guardería de Homestead llega a acuerdo de $5 millones tras la muerte de bebé

Siete meses después que un bebé de Homestead fuera hallado inconsciente en una guardería y posteriormente murió, la investigación policial aún no ha concluido y el forense de Miami-Dade no ha determinado la causa de la muerte.

Pero a principios de este mes, los dueños de la Guardería Lincoln-Martí llegaron a un acuerdo de $5 millones con la familia de Tayvon Tomlin de nueve meses, según la familia y documentos judiciales. Como parte del acuerdo, la familia retiró una demanda civil presentada hace meses en el Tribunal de Circuito de Miami-Dade que argumentaba que la guardería fue negligente en el manejo del caso de Tayvon.

La madre de Tayvon, Keiara Whorely, de 25 años, dijo que espera crear una coalición que impulse una reforma de las guarderías en la Legislatura estatal y que cualquier proyecto de ley exigiría capacitaciones de resucitación cardiopulmonar para los trabajadores y más cámaras en los centros.

“Todavía me duele”, dijo esta semana Whorely, que tiene otros dos hijos pequeños. “Falta algo. Falta mi hijo”.

Los representantes de la guardería, en 510 Krome Ave., han guardado silencio desde la muerte de Tayvon en julio. No se emitió ningún comunicado de prensa sobre el acuerdo y la abogada que representa a Lincoln-Martí no devolvió las llamadas a su oficina. Pero el 3 de enero se presentó ante el Tribunal de Circuito de Miami-Dade una estipulación conjunta en la que se confirmaba que se había abandonado el caso y se había llegado a un acuerdo de conciliación, aunque no se indicaba la cantidad.

A pesar del acuerdo, el abogado de la familia Tomlin, Michael Levine, no se guardó las críticas. Criticó al negocio, diciendo que los administradores no habían cumplido un estatuto estatal que exige un trabajador de guardería por cada cuatro bebés en una instalación. Levine afirmó que ese día había un trabajador por cada siete niños.

“Incumplieron la ley y mintieron al respecto”, afirmó. “Este acuerdo los obliga a rendir cuentas”.

Levine, que tomó declaración a cuatro trabajadores de Lincoln-Martí antes de que se llegara al acuerdo de conciliación, afirmó que la directora del centro aquel día dijo lo mismo bajo juramento cuando aceptó que no había suficientes empleados y que una cámara dentro de la sala donde estaba Tayvon no funcionaba.

Durante una declaración tomada en noviembre, la directora de Lincoln-Martí, Rosa Razuri, respondió “Sí” a una pregunta formulada por Levine: si se estaba infringiendo la ley porque solo había un empleado para siete niños. En la declaración, Razuri también respondió “No” cuando se le preguntó si le había dicho a alguno de los padres que ese día faltaba personal en la guardería.

El 19 de julio, durante las rondas de un cuidador a primera hora de la tarde, Tayvon, de nueve meses, fue encontrado inmóvil, pero con un ligero pulso, durante la siesta en la guardería de Homestead. Fue trasladado de urgencia al hospital, donde los médicos no pudieron salvarlo. El abuelo del niño dijo que Tayvon parecía estar bien unas horas antes, cuando ambos estaban jugando antes de ir a la guardería.

El personal de Lincoln-Martí ofreció poca información y, tres meses después de su muerte, el abogado de la familia hizo público tres videos del interior de la guardería y presentó una demanda por homicidio culposo ante el Tribunal de Circuito de Miami-Dade.

Uno de los videos editados muestra a un empleados de la guardería sujetando al niño, que no reacciona, casi boca abajo y dándole palmaditas en la espalda durante unos 30 segundos. Tayvon lleva un pañal blanco. Otros dos videos, de menos de 20 segundos cada uno, muestran a una mujer caminando y cargando al niño sin vida y haciéndole la respiración boca a boca varias veces mientras camina.

Aún así, siete meses después de la muerte de Tayvon, su familia busca respuestas sobre qué ocurrió exactamente. La Policía de Miami-Dade no concluirá su investigación hasta que el forense emita sus conclusiones. Y el forense sigue estudiando los resultados, analizando la sangre del niño y buscando cualquier tipo de lesión en la cabeza, como el síndrome del niño sacudido, aunque hasta ahora nada indica que Tayvon muriera así.

La madre de Tayvon, Keiara Whorley, dijo que solo quiere asegurarse de que otros no sufran como ella.

“Salga lo que salga de esto, queremos influir en los padres para que no se encuentren en esta situación”, afirmó.