Para un grupo de misioneros en un Haití frágil, la caridad se convierte en caos

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Las instalaciones de Christian Aid Ministries en Titanyen, al norte de Puerto Príncipe, Haití, el 17 de octubre de 2021. (Adriana Zehbrauskas/The New York Times)
Las instalaciones de Christian Aid Ministries en Titanyen, al norte de Puerto Príncipe, Haití, el 17 de octubre de 2021. (Adriana Zehbrauskas/The New York Times)

Los trabajadores misioneros cristianos suelen trabajar en secreto, estar a cargo de clínicas médicas, construir pozos y repartir Biblias sin fanfarria… hasta que una crisis hace erupción.

Tenemos el caso de Andrew Brunson, un pastor evangélico de Carolina del Norte que fue levantado durante un intento de golpe de Estado en Turquía en 2016 y estuvo detenido dos años. También está Kent Brantly, un médico misionero que casi muere de ébola en Liberia.

El sábado, Christian Aid Ministries, una organización mundial de misioneros de Millersburg, Ohio, que fue fundada por amish y menonitas, sin quererlo se sumó a las filas de las que han llegado a los titulares de los periódicos cuando 17 miembros de su grupo fueron secuestrados.

Cinco hombres, siete mujeres y cinco niños fueron raptados, mencionó Christian Aid Ministries en un comunicado publicado en su sitio web. “Únete a nuestras oraciones para los rehenes, los secuestradores y las familias, los amigos y las iglesias de los afectados”, decía el comunicado.

El grupo fue secuestrado la tarde del domingo por una pandilla a las afueras de Puerto Príncipe, Haití. En medio de una turbulencia política y los efectos de un gran terremoto ocurrido en agosto, el crimen ha arrasado con la ciudad capital; las pandillas ahora controlan la mitad de la ciudad.

Este año, la pandilla, conocida como 400 Mawozo, también fue acusada del secuestro de cinco curas y dos monjas en Haití. Los secuestradores exigieron una recompensa de 1 millón de dólares por esas víctimas. No queda claro si se pagó la recompensa, pero con el tiempo todas fueron liberadas.

“Esa fue una señal importante de que pueden hacer lo que quieran”, opinó Timothy Schwartz, antropólogo y consultor que ha vivido en el país desde la década de 1990. “Ahora están dando el siguiente paso con los estadounidenses”.

En el sitio web de Christian Aid Ministries, organización fundada en 1981, dice que “se esfuerza por ser un canal confiable y eficaz para que los amish, los menonitas y otros grupos e individuos anabaptistas conservadores atiendan las necesidades físicas y espirituales en todo el mundo”. Las comunidades anabaptistas datan de la Reforma protestante y son conocidas por su pacifismo, su estilo de vida sencillo y la creencia en el bautismo en la adultez.

El domingo, Christian Aid Ministries no respondió a solicitudes para ofrecer comentarios. Sin embargo, un exdirector de campo del grupo en Haití, Dan Hooley, señaló que al menos algunos de los misioneros secuestrados no llevaban mucho tiempo en el país. Una familia había vivido ahí “un par de meses”, mencionó Hooley, y otro hombre había llegado el viernes para trabajar en el proyecto de ayuda relacionado con el terremoto que sacudió al país en agosto.

Hasta mediados de 2020, había unos 1700 misioneros cristianos en Haití, según el Estudio de Cristianismo Global en el Seminario Teológico Gordon-Conwell. La mayoría son católicos, pero también hay una presencia importante de Adventistas del Séptimo Día, el grupo protestante más grande del país. Hay más de 100 organizaciones misioneras cristianas que están trabajando eh Haití, según estimados del grupo.

Según cálculos de Hooley, Christian Aid Ministries tenía más de 20 empleados en el país. Junto con Christian Aid Ministries, dentro de los grupos misioneros anabaptistas en Haití hay algunos más pequeños como Mennonite Gospel Mission, Haiti Relief and Missions y Redeemed Vocational School.

Grupos más pequeños de misionarios anabaptistas han trabajado en Haití durante décadas, a menudo afiliados con las comunidades religiosas de Estados Unidos, en especial del Medio Oeste. Los grupos locales de menonitas y amish llevan a cabo subastas anuales en todo el país a fin de recaudar dinero para unos 17 grupos de misioneros anabaptistas en Haití, incluido Christian Aid Ministries, señaló Tim Miller, presidente de la subasta de Florida. Este año, las subastas recaudaron entre 4 y 5 millones de dólares, señaló Miller.

“Christian Aid Ministries es el mandamás en el mundo de las misiones”, comentó Miller. “Sabe cómo hacer llegar contenedores llenos de medicinas a Haití mientras que muchas otras misiones simplemente no lo logran”.

Más comunidades anabaptistas conservadoras se sienten cómodas trabajando con Christian Aid Ministries, mencionó Miller. La organización tiene muchos más recursos que grupos más pequeños de misioneros, lo cual les permite usar vehículos de mayor calidad, como Land Cruisers, que de los que suelen depender esas agrupaciones más pequeñas, agregó.

Algunos grupos religiosos de misioneros “se van dos semanas, realizan su trabajo, regresan a casa y ya no vuelven a ir”, comentó el reverendo y doctor Craig Morton, un pastor menonita en Boise, Idaho. En contraste, según Morton, “la mayoría de las organizaciones menonitas con las que estoy familiarizado mantienen relaciones largas”.

En 2019, Christian Aid Ministries reportó ingresos por más de 130 millones de dólares, según su última declaración de impuestos disponible. Casi todo ese dinero proviene de aportaciones. El grupo está involucrado en 126 países de todo el mundo.

Miller, quien también es parte del consejo de un grupo de ayuda más pequeño llamado Haiti Christian Union Mission, mencionó que, tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en julio, su agrupación regresó a Estados Unidos a sus dos familias de misionarios en Haití, entre ellos siete niños.

Uno de esos misionarios, Michael Martin, de 34 años, había vivido en el norte de Haití con su esposa e hijos durante los últimos tres años, trabajando en proyectos comunitarios de ahorro financiero. Unos 2000 haitianos participan en el programa, el cual les ayuda a ahorrar dinero para construir sus propios negocios pequeños, comentó Martin.

“Es peligroso, siempre lo ha sido”, mencionó Martin. “Pero Dios es grande y puede mantenernos a salvo”.

Otros estadounidenses en el país expresaron escepticismo sobre el conocimiento de Christian Aid Ministries para manejarse en la zona donde fueron secuestrados los 17 misioneros. Joel Trimble, quien ha sido un misionero cristiano independiente en Haití desde los años setenta, señaló que el área donde fueron raptados los misionarios era conocida por ser particularmente peligrosa.

En agosto, el Departamento de Estado emitió una alerta de viaje Nivel 4 para Haití, en la que les indicó a los estadounidenses que no viajaran al país debido a “los secuestros, el crimen, los disturbios civiles y la COVID-19”. La advertencia describía que era común el secuestro de ciudadanos estadounidenses y que solía involucrar negociaciones de recompensas y daños físicos a las víctimas.

© 2021 The New York Times Company

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