¿Gobiernos frágiles? Los líderes europeos hacen equilibrio en tiempos turbulentos

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Legisladores debaten en el Senado, en Roma, el jueves 14 de julio de 2022, antes de someter a votación un proyecto de ley que abarca varias medidas económicas. (AP Foto/Gregorio Borgia)
Legisladores debaten en el Senado, en Roma, el jueves 14 de julio de 2022, antes de someter a votación un proyecto de ley que abarca varias medidas económicas. (AP Foto/Gregorio Borgia)

PARÍS.- Renuncia rechazada de Mario Draghi en Italia, mayoría parlamentaria relativa para Emmanuel Macron en Francia, conflictiva coalición para Pedro Sánchez en España, popularidad que no consigue despegar para Olaf Scholtz en Alemania, sin hablar de la dimisión obligada de Boris Johnson en Gran Bretaña… Para los observadores exteriores, los gobiernos europeos son víctimas de una creciente fragilidad. Pero las impresiones a veces son engañosas.

“En el seno de la Unión Europea (UE), 19 de los 27 países están tradicionalmente gobernados por alianzas de partidos. Coaliciones a veces mayoritarias, a veces minoritarias y casi siempre difíciles de constituir y de controlar. Vistas desde el otro lado del Atlántico, donde el poder es ejercido por una presidencia generalmente fuerte… aunque no siempre, si juzgamos por la experiencia de Estados Unidos en los últimos años, las democracias parlamentarias parecen siempre al borde del abismo. Sin embargo hace décadas que sobreviven gracias al buen funcionamiento de las instituciones”, señala el politólogo Roland Cayrol.

Italia

En Italia, hace poco más de un año se formó una extrañísima coalición en torno a Mario Draghi, exdirector del Banco Central Europeo (BCE) y uno de los hombres más respetados del continente. Se trataba de constituir una coalición lo suficientemente amplia y sólida como para superar la urgencia pandémica y la crisis económica. El jueves, debilitado por la defección de uno de los partidos de la coalición, Draghi presentó su renuncia, inmediatamente rechazada por el presidente Sergio Mattarella, dejando otra vez la impresión de un país al borde de la implosión.

El premier italiano Mario Draghi
El premier italiano Mario Draghi

“Pensar así es no conocer Italia. Es como mirar el árbol sin ver el bosque”, afirma Jean-Dominique Giuliani, presidente de la Fundación Robert Schuman.

“Desde la proclamación de la República italiana en 1946, Italia tuvo 64 gobiernos, cuya duración promedio fue de 361 días. Y, sin embargo, Italia es la tercera economía de Europa y, aunque muchos la llamen ‘el hombre enfermo del bloque’, hace décadas que su dinamismo sigue siendo ejemplar”, insiste.

Francia

Único país que no respetaba hasta ahora la tradición de las alianzas gubernamentales, las recientes elecciones legislativas dejaron en Francia a un presidente recién reelecto, Macron, con una mayoría relativa en la Asamblea Nacional que, a juicio de muchos, convertirán este nuevo quinquenio en una pesadilla. Atenazado entre una izquierda vociferante y una extrema derecha con casi 90 diputados en el hemiciclo, el presidente se verá obligado a negociar con unos y otros cada texto de ley que quiera hacer aprobar, en particular la reforma de la jubilación, que pretende hacer pasar de los 63 años a los 65.

El presidente francés Emmanuel Macron repasa las tropas durante el desfile militar anual por el Día de la Bastilla, en París, el jueves 14 de julio de 2022. (Sarah Meyssonnier, pool vía AP)
El presidente francés Emmanuel Macron repasa las tropas durante el desfile militar anual por el Día de la Bastilla, en París, el jueves 14 de julio de 2022. (Sarah Meyssonnier, pool vía AP)

Será difícil. No obstante, la constitución de la Quinta República pone en manos del presidente cantidad de recursos para poder gobernar: decretos -en número limitado, es verdad-, referendum, consultas a nivel nacional e incluso, en caso extremo, disolución y elecciones anticipadas. Macron no cree, sin embargo, que será necesario llegar a ese extremo.

“Parto de la base de que todo diputado nacional se encuentra en la Asamblea por el bien de la nación. Negociaremos cada texto de ley y llegaremos seguramente a un acuerdo”, dijo durante la entrevista concedida a la televisión el 14 de julio, día de la fiesta nacional.

España

País marcado por el bipartidismo, la emergencia de nuevas fuerzas políticas en España obligó a los grandes partidos tradicionales a aliarse. Tras dos años de ejercicio del poder con un gobierno minoritario, el primer ministro socialista, Pedro Sánchez, concluyó un acuerdo en septiembre de 2019 con el partido de izquierda radical Podemos y los federalistas catalanes. Esa alianza solo dispone de una mayoría relativa bastante frágil en el Parlamento, que obliga al gobierno a negociar con otras fuerzas políticas para la adopción de leyes.

“Esa coalición es frágil, es verdad. Pero dura desde hace tres años, durante los cuales el país hizo frente al Covid y ahora a la actual crisis energética y la guerra en Ucrania”, advierte Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas.

Alemania

A pesar de los scores históricamente bajos de los últimos años, la social-democracia (SPD) del actual canciller alemán Olaf Scholz, obtuvo la mayoría relativa en las últimas elecciones legislativas de septiembre de 2021. Con un cuarto de los diputados del Bundestag (parlamento) el nuevo jefe del gobierno compuso un gabinete federal de unión llamado “semáforo” (en referencia a los colores de los tres partidos: rojo, amarillo y verde) con los Verdes y los Liberales. Gracias a ello, Scholz cuenta con una mayoría absoluta de la cámara.

El canciller alemán Olaf Scholz
El canciller alemán Olaf Scholz

Ese acuerdo de coalición, basado en un programa pre-acordado, correrá hasta 2025. Y a pesar de que Scholz no consigue despertar en sus conciudadanos el entusiasmo de su antecesora, Angela Merkel, la cultura del compromiso político, profundamente anclada en el país, le permitirá llegar a esa fecha sin demasiados sobresaltos.

“La última vez que un partido gobernó solo en Alemania fue durante el Tercer Reich. En cuanto al fervor de los alemanes por Merkel, se puede decir sin temor al error que, en la Europa contemporánea, es eso lo que constituye una excepción y no el desamor de la opinión pública por su primer ministro”, analiza Boniface.

Otros países

En Bélgica, los acuerdos de gobierno mayoritarios nacen generalmente en medio de terribles psicodramas. Fue solo 16 meses después de las elecciones legislativas de mayo de 2019, marcadas por el nombramiento de un gobierno minoritario para las cuestiones corrientes y otro con poderes especiales durante la crisis sanitaria, que una coalición logró un acuerdo sobre la composición de un equipo gubernamental. El actual primer ministro, Alexander De Croo, lidera una alianza de siete partidos que casi estalló, incluso antes de formarse.

La primera ministra de Finlandia Sanna Marin
La primera ministra de Finlandia Sanna Marin

En Finlandia, la primera ministra Sanna Marin gobierna desde hace dos años con una coalición de cinco partidos de izquierda y de centro. Una situación que, sin embargo no es infrecuente, y tampoco en los países vecinos, donde las alianzas para formar gobierno son la norma. Y la situación es aun más sorprendente en Dinamarca, donde la primera ministra Mette Frederiksen formó un gobierno ampliamente minoritario, apoyado por otras dos formaciones que permanecieron fuera del ejecutivo.

La reciente dimisión de Johnson como líder del Partido Conservador en Gran Bretaña podría ser considerado un caso aparte por los escándalos que acompañaron ese interminable sainete. Pero la crisis política y económica en ese antiguo imperio de más de 67 millones de habitantes, otrora dueño del 22% del planeta, no comenzó con el extravagante primer ministro que se apresta a partir.

En 12 años de gobierno conservador, los británicos conocieron tres primeros ministros, todos obligados a renunciar, sin contar con el terremoto del Brexit y sus repercusiones políticas de toda índole, cuyas consecuencias seguirán afectando tanto a ese país como al resto de Europa durante años”.

Complicado, difícil, sobresaltado… el ejercicio del poder democrático en un mundo agitado por crisis a repetición se vuelve cada vez más difícil. Sin embargo, para Roland Cayrol y para muchos de sus homólogos, lo que sucede actualmente en Europa no es más que “la esencia de una democracia moderna: una tendencia cada vez mayor de los ciudadanos a no depositar todo el poder en las manos de una sola persona o de un solo partido, obligándolos así a escuchar y negociar”.

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