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Langa, en Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Una joven que sufre obesidad sentada frente a su casa en el poblado de Langa, un suburbio pobre de Ciudad del Cabo. En Sudáfrica, la obesidad afecta más a las mujeres que a los hombres: el 69,3% de las mujeres sudafricanas tienen niveles de grasa corporal poco saludables y más de 4 de cada 10 son clínicamente obesas. (Foto de Silvia Landi)

Globesidad: Documentando una epidemia

Silvia Landi, una fotógrafa que reside en Roma, ha viajado por todo el mundo para documentar la vida de las personas que luchan contra la obesidad y sus diferentes consecuencias para la salud.

Actualmente, existen más de 700 millones de personas obesas en el mundo, 108 millones de las cuales son niños, según indicó un estudio reciente publicado en la New England Journal of Medicine. La investigación también encontró que la prevalencia de la obesidad se ha duplicado en 73 países desde 1980, lo que ha contribuido a unos 4 millones de muertes prematuras.

Además, según un estudio realizado en 2016 y publicado por la revista médica Lancet, por primera vez en la historia de la humanidad hay más personas obesas que de bajo peso en el mundo.

Para comprender el alcance de la creciente “crisis global”, Landi ha intentado ilustrar sus consecuencias en tres países que se encuentran en posiciones diferentes respecto al aumento de peso: Italia, Sudáfrica y México. Italia tiene una elevada alta tasa de obesidad infantil (35%), Sudáfrica tiene una elevada tasa de obesidad entre los adultos y mujeres (42%) y México tiene una de las tasas de obesidad más altas del mundo, que alcanza casi el 30%, colocándose justo detrás de Estados Unidos, Arabia Saudita y Egipto, aunque en algunos periodos ha ocupado el primer puesto.

Muchos afirman que Estados Unidos está exportando la obesidad, debido a la creciente presencia de sus compañías de alimentos procesados ​​y gaseosas en naciones donde tradicionalmente las dietas se han basado en alimentos integrales saludables. Sin embargo, en realidad la expansión de esa epidemia a nivel mundial se ha debido a la conjunción de una serie de factores complejos.

“Al hablar con las personas que fotografié, sobre todo en Sudáfrica, comprendí que muchas veces no son conscientes de que tienen un problema”, dijo Landi.