Cómo funciona el ‘balón nuclear’ de Putin

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Joe Biden viaja a todas partes con un maletín muy peculiar. Aunque de aspecto inofensivo, la maleta negra del presidente de Estados Unidos guarda en su interior el poder para destruir toda la civilización. Por esa razón, la valija de cuero es mejor conocida como el “balón nuclear”. Y, como cabe esperar, el ruso Vladimir Putin tiene su propia versión del maletín.

Siempre a cargo de alguno de los seis asistentes rotatorios, el balón nuclear estadounidense —que lleva el nombre oficial de “cartera presidencial para emergencias”— es una suerte de centro móvil para la defensa estratégica del país, al que el mandatario puede recurrir en la eventualidad de que necesite autorizar un ataque nuclear mientras se ausenta de los centros de comando de la Casa Blanca.

Se dice que el apelativo “balón nuclear” deriva del plan “Operation Dropkick” (Operación patada), estrategia de defensa concebida en la era del presidente Dwight D. Eisenhower. Desde entonces, todos los mandatarios han tenido que cargar con la maleta.

Pese a la creencia popular, el maletín no tiene un botón para lanzar armas nucleares. Según el libro Breaking Cover (1980), de Bill Gulley, exdirector de la Oficina Militar de la Casa Blanca, el balón nuclear contiene códigos de autenticación, un listado de búnkeres seguros para el presidente, así como instrucciones para utilizar el Sistema de Transmisión de Emergencia.

Desde fines de febrero, cuando el presidente ruso ordenó la intervención militar de Ucrania, los expertos han advertido sobre la posibilidad de que Putin recurra a las armas nucleares. Y esta inquietud crece cada vez que la campaña militar rusa tropieza con obstáculos.

Esa situación plantea interrogantes sobre los procedimientos nucleares de Moscú, incluida la versión del balón nuclear de Putin.

EL TEMIBLE MALETÍN CHEGET

El centro nuclear portátil de Rusia también se encuentra albergado dentro de un maletín conocido como “Cheget”, nombre de una montaña del Cáucaso ruso. Más allá de eso, poco se sabe de la valija rusa, excepto que Putin siempre la tiene a mano y que comenzó a utilizarse en 1983 (según un artículo de Radio Free Europe/Radio Liberty).

El Informe de las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOFREP, sitio web especializado en información y análisis militar) afirma que, si bien el Cheget tampoco cuenta con un botón para lanzamientos nucleares, el maletín tiene la capacidad para transmitir órdenes de lanzamiento al comando militar central del Estado Mayor ruso.

A su vez, dichos oficiales disponen de un sistema de respaldo —conocido como “perímetro” o “mano muerta”—, el cual les permite pasar por alto los puestos de comando y activar el lanzamiento de misiles terrestres.

Se dice que “perímetro” fue creado para la eventualidad de que el presidente ruso y sus suplentes perezcan en un ataque inicial.

Aunque nunca se ha dado el caso de que un presidente estadounidense recurra al balón nuclear, se sabe de, al menos, una ocasión en que los rusos utilizaron el Cheget. El incidente ocurrió en 1995, cuando Noruega lanzó un misil durante un estudio científico de la aurora boreal y los radares rusos lo detectaron.

El problema fue que Moscú recibió el mensaje erróneo de que el misil se había originado en un submarino estadounidense. Y, así, por primera vez en la historia, el entonces presidente Boris Yeltsin echó mano del Cheget.

“AYER PRESIONÉ EL BOTÓN…”

En su libro de 1999, titulado War Scare, Peter Vincent Pry —exanalista militar de la CIA— escribió que el propio Yeltsin comentó: “Ayer, por primera vez, presioné el botón de la maletita negra que siempre llevo conmigo. Me comuniqué de inmediato con el Ministerio de Defensa y con todos los comandantes militares necesarios, y seguimos el trayecto del misil de principio a fin”.

El mandatario agregó que él y los líderes militares determinaron que la trayectoria del proyectil noruego lo alejaba de Moscú, por lo que decidieron no derribarlo (algunos funcionarios rusos discuten el relato y aseguran que la aseveración de Yeltsin de haber utilizado el Cheget en 1995 era una exageración, pues el misil nunca representó el menor peligro).

Stephen Schwartz, miembro sénior del Boletín de Científicos Atómicos, compartió imágenes vía Twitter de presuntos Cheget obtenidas a lo largo de los años.

Poco después del sobresalto de 1995, Noruega demostró que, si bien notificó debidamente a los rusos antes del lanzamiento, los responsables no enviaron dicha información a las estaciones de radar para detección temprana.

Tal vez contemplando la posibilidad de otro error de comunicación como ese, el Kremlin comenzó a desconfiar de cualquiera que tuviera la autoridad para lanzar armas nucleares.

Y, así, en 2020 Putin firmó una orden ejecutiva que establece los reglamentos para el uso de armas nucleares en Rusia (según información de SOFREP).

¿QUÉ DICE LA ORDEN?

Una instrucción de dicha orden ejecutiva precisa que Rusia podrá recurrir a las armas nucleares cuando la “información confiable” verifique “un lanzamiento de misiles balísticos hacia el territorio de la Federación Rusa o sus aliados”.

Lo mismo habrá de suceder cuando haya evidencias de que un país utiliza armas nucleares o de destrucción masiva contra Rusia o sus aliados. Cuando el agresor ataque “instalaciones gubernamentales o militares críticas”. O bien, cuando la “existencia misma” de Rusia se encuentre “en peligro”.

En cuanto a lo que Putin puede activar con su Cheget, sabemos que, en 2022, la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS) demostró que Rusia tiene un arsenal de 5,977 ojivas nucleares. No obstante, SOFREP considera que la red nuclear rusa podría estar pasando por serios aprietos.

Según el análisis de SOFREP, el sistema de radar para alerta temprana de los rusos ya no se encuentra en las condiciones que tuvo durante el periodo soviético. Es posible que solo 50 por ciento de las estaciones sigan operando, lo que significa que difícilmente detectarán el ataque inicial de otro país. Y mucho menos podrá responder a la agresión de manera oportuna.

ARMAS ANTIGUAS Y OBSOLETAS

A lo anterior se suma el hecho de que casi todas las armas del arsenal ruso podrían tener más de 30 años de antigüedad. Para funcionar, el armamento nuclear requiere de atención y mantenimiento constantes.

En ese sentido, SOFREP señala que los misiles almacenados en silos tienen que estar protegidos contra condiciones extremas de temperatura y humedad, e incluso contra los roedores que entran a roer el cableado.

Pero dadas las condiciones generales del ejército ruso, SOFREP considera dudoso que el armamento haya recibido los cuidados necesarios.

No hay duda de que ese país dispone de una cantidad enorme de armas nucleares. Sin embargo, se ha establecido que nadie en Rusia tiene la autoridad para ordenar un ataque nuclear por su cuenta.

De allí que sea poco probable que el balón nuclear de Putin desempeñe un papel importante en algún juego de guerra potencial. N

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Editor ejecutivo de SOFREP, Sean Spoonts fue operador de guerra antisubmarina en la armada estadounidense. Hoy forma parte de un equipo de búsqueda y rescate aéreo. Publicado en cooperación con Newsweek. Published in cooperation with Newsweek.

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