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A Francis Ngannou lo tumbé y me dijo que era muy fuerte. El Starboy cubano toca las puertas de la UFC

Una llamada. Eso es lo único que separa a Ernesto Rodríguez de la UFC.

Después de impresionar a los matchmakers de la empresa con un nocaut impresionante en el evento Tuff-N-Uff 135, al cubano le dijeron que se mantuviera listo porque en cualquier momento sonaba el teléfono para debutar en las grandes ligas de las artes marciales mixtas.

Miembro del equipo nacional de lucha, este habanero de 26 años no perdió tiempo y desde que llegó a Estados Unidos se dedicó por entero a las MMA con tanto talento que pudo integrarse a uno de los mejores gimnasios del mundo asentado en Las Vegas: Extreme Couture.

Allí, junto a figuras de la talla de Francis Ngannou y Sean Strickland, Rodríguez (8-1) ha venido puliendo sus armas y ganando pelea tras pelea en espera de ese gran momento del debut. Su meta es convertirse en campeón mundial -del peso ligero o welter, tal vez de los dos- y ser el heredero del legendario Yoel Romero.

“Starboy’’, como le llaman, lo tiene todo para llegar. Solo falta una llamada.

Me cuentan de que en cualquier momento te llaman de la UFC.

“Sí, en mi última pelea gané el evento principal por nocaut en el segundo round. Eso era lo que necesitaba para entrar a la UFC. Ahora lo que me toca es mantenerme listo por si se abre algún espacio en corto aviso en mi división. A estar listo, como siempre estamos’’.

¿Cómo vives, entonces, esta espera?

“Es algo impredecible, que puede suceder en cualquier momento. Siempre estoy listo, me mantengo cerca de mi peso, entreno todos los días dos y tres veces. Sé que cuando la llamada llegue yo voy a estar listo. Dios sabe cuándo va a llegar. Lo he estado esperando hace mucho tiempo. Solo queda eso: la famosa llamada’’.

Ernesto Rodríguez quiere ser el heredero del legendario Yoel Romero.
Ernesto Rodríguez quiere ser el heredero del legendario Yoel Romero.

En Cuba practicabas lucha a un alto nivel, ¿cómo llegas a las MMA?

“Sabía mucho de UFC. Desde chiquito mi papá me sentaba a ver los casetes de la UFC y desde esos tiempos me gustaba mucho, pero como sabes en Cuba no hay MMA y practiqué lucha desde los seis años. Crecí luchando desde La Habana, en campeonatos nacionales hasta que llegué al [centro de alto rendimiento] Cerro Pelado’’.

Pero luego vienes a este país.

“Mi mamá decide irse del país y yo muy de acuerdo con eso porque no veía mucho futuro. Tomamos la decisión y cuando llegué a los Estados Unidos me dije que iba a hacer lo que siempre había hecho desde niño y comencé a practicar las artes marciales mixtas’’.

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Pero te acogieron en un gran gimnasio como Extreme Couture.

“Al principio fue difícil por la barrera del idioma. Cuando llegué empecé desde cero. Tuve que aprender jiu-jitsu, boxeo, aprender a patear. Empecé con el equipo amateur, pero tras cuatro peleas pasé a ser profesional. Allí hay muchos nombres. Desde los amateurs vieron mi potencial y me dejaban entrenar con los profesionales. Eso me ayudó mucho’’.

Hay están Francis Ngannou, Sean Strickland, Daniel Zellhuber.

“Al verlos entrenar día, tarde y noche me motivaba mucho. A Francis Ngannou una vez lo tumbé. Estaba acabado de llegar al gimnasio y no tenía mucha lucha y me dijo: ‘eres fuerte’. La gente ve un poco loco a Strickland, pero es muy buena persona en el gimnasio. He hecho sparrings con Zellhuber, quien me ha dado buenos consejos. Quedó impresionado con mi lucha, pero creía que mis manos eran muy buenas’’.

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¿Te costó trabajo integrar otras disciplinas a la lucha?

“Al principio fue algo complicado. En mi vida había hecho boxeo, pero me dije a mí mismo: ‘soy cubano y todos los cubanos sabemos boxear. Lo tengo en la sangre’. Eso me lo fui fijando en mi mente y desde que lo hice, el boxeo comenzó fluir mejor’’’.

Siempre estamos detrás del próximo Yoel Romero, ¿lo puedes ser tú?

“Creo que sí, Yoel Romero me ha motivado mucho. Desde chiquito lo veía en la sala Kid Chocolate [en La Habana]. Lo veía luchar. Uno de mis entrenadores, Arturo, también fue su entrenador. De una forma u otra, la vida me ha llevado a seguir su camino, a seguir su ejemplo’’.

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En la UFC no hay descanso, es duro mantenerse.

“No hay descanso, es el nivel más alto del deporte. He tenido ofertas de Bellator, de PFL, pero mi enfoque ha sido la UFC y quiero pelear con los mejores. Tengo los nombres de futuros oponentes apuntados en una libreta. Quiero empezar como los que están fuera del Top 15 y luego ir acercándome al Top 10. El récord es importante para pelear por un título’’.

Si cierras los ojos, ¿dónde te ves en dos años?

“Peleando por el cinturón de la UFC’’.