Florida pide a juez que no envíe a Haití a un bebé nacido en EEUU. El juez quiere escuchar a la abuela

Odelyn Joseph/AP

Un niño nacido en Estados Unidos que está en el centro de una disputa internacional por el derecho de custodia infantil, pudiera obtener una prórroga del requisito de reubicación forzosa en Haití, la nación inmersa en el conflicto donde nació su madre.

Los administradores de Bienestar Infantil de la Florida, que ayudarán a determinar el destino del niño, dieron un giro de 180 grados y ahora le piden a un juez que permita al niño, que se llama Ector, quedarse en Estados Unidos, donde está siendo atendido por padres de acogida que quieren adoptarlo.

Anteriormente, los administradores del Departamento de Niños y Familias (DCF) del estado habían solicitado que Ector, de 11 meses, quien nació en el Condado Broward y es ciudadano estadounidense, fuera enviado a vivir con su abuela materna en un pueblo rural de montaña en Haití. La agencia ahora planea tratar que lo adopten, dijo una abogada.

“La posición del departamento en este momento es que el niño debe permanecer en el sur de la Florida”, dijo Gina Leiser, abogada del DCF.

Durante una audiencia el jueves, Leiser dijo que “han pasado muchas cosas” desde la decisión del juez de circuito de Broward José A. Izquierdo en julio de modificar la colocación de Ector basándose en la petición de su madre biológica. Dijo que el departamento tiene la intención de presentar una moción pidiéndole al tribunal que cambie el objetivo de la reunificación familiar a la adopción.

“En vista de la salud del niño, el niño necesita tratamiento de seguimiento tanto para su padecimiento cardíaco como para su padecimiento auditivo, y sus médicos están aquí en el sur de la Florida, creemos que sería apropiado que el objetivo fuera la adopción”, dijo, “lo que provocaría que el departamento tuviera que presentar una petición de terminación de los derechos de los padres y comenzar ese proceso”.

El caso, que fue reportado por primera vez por el Miami Herald, suscitó la preocupación de porqué los empleados de bienestar infantil estaban presionando para enviar a Haití a un niño nacido en Estados Unidos, donde las continuas crisis humanitarias, de seguridad, económicas y políticas tienen al país al borde del colapso. También planteó preguntas sobre por qué Ector, que nació en Broward, no recibía el mismo trato que otros tres hermanos a quienes se permitió ser adoptados después de cancelarse los derechos de su madre.

ChildNet, la agencia de bienestar infantil de Broward contratada por el DCF que está supervisando el caso de Ector mientras está en el programa de acogida, había solicitado que fuera enviado a vivir con su abuela materna.

ChildNet hizo terminar los derechos parentales de la madre después que ella dijo que no podía cuidar a Ector por problemas mentales y se vieron obligados a ponerlo al cuidado de Tamara y Gerald Simmons cuando tenía menos de una semana de edad.

Los Simmons le dijeron anteriormente al Herald que inicialmente apoyaban la reunificación familiar de Ector. Pero cambiaron de opinión después que el juez decidió que debía ser enviado a Haití y se le diagnosticaran varios problemas médicos, como un posible soplo cardíaco.

El jueves, los representantes de bienestar infantil y el abogado de los Simmons reconocieron que Ector sufre infecciones de oído recurrentes y tiene un agujero de 12 milímetros en el corazón. Ambos padecimientos pueden requerir eventualmente una operación, dijo el abogado de los Simmons, Alan Mishael.

Leiser, la abogada del DCF, también señaló que los testimonios presentados a lo largo del caso demostraban que el padre legal del niño no ha tenido ningún contacto y no ha proporcionado ningún apoyo, por lo que sus derechos deben ser cancelados. Esto dejaría a los Simmons en libertad de adoptar a Ector, o por cualquiera de los padres adoptivos de sus otros hermanos o incluso por su abuela en Haití.

“Hay muchos testimonios y pruebas a lo largo de este caso de que la reunificación con un padre que no ha hecho ningún esfuerzo para ser un padre para este niño no beneficia al niño”, dijo Leiser.

A pesar de la posición de Leiser, hubo tensión en la sala por parte de los representantes de ChildNet, que trataron de restarle importancia al padecimiento médico de Ector. La abogada Jeanette Andrews-Thompson cuestionó agresivamente a la tutora ad litem de Ector, preguntándole si había tenido contacto con los médicos en Haití que habían proporcionado “cartas” sobre la atención médica en Haití y si tenía algún conocimiento personal sobre la atención médica en Haití.

La tutora, Patricia Klein, que se había referido a las cartas como declaraciones juradas, dijo que no había tenido ningún contacto personal, y que la información había sido compartida con ella por los padres sustitutos. Sobre la base de las “numerosas declaraciones juradas de los médicos en Haití diciendo que básicamente no hay atención médica, que las cosas son demasiado volátiles para que la gente haga la cirugía”, dijo Klein, fue su posición que Ector no debe ser enviado a Haití y debe permitirse que sea adoptado.

“Me preocupa un poco que vaya a un lugar donde no se le puede garantizar atención médica”, dijo.

Varias docenas de miembros de la comunidad haitiana siguieron la audiencia el jueves. El caso también atrajo la atención de la representante federal Frederica Wilson y de la representante estatal Dotie Joseph.

“No estoy tratando de disminuir el valor del contacto con la familia. Creo que es importante que el niño pueda mantener relaciones familiares. Dicho esto, a la luz de los padecimientos médicos actuales del niño, esto es algo que el tribunal debe considerar... ya sea una ubicación temporal o permanente”, dijo Joseph.

Joseph, que es abogada, se puso en contacto con el DCF tras leer el caso en el Herald. Pidió que se diera un “análisis adicional a la recomendación de ChildNet” en vista de la información de que Ector tenía un padecimiento cardíaco que requería un tratamiento que no podría obtener en Haití.

El juez Izquierdo dijo que dada la situación en Haití le preocupa la seguridad de Ector. Su decisión inicial en julio, indicó que,se basó en la solicitud de ChildNet y en un estudio del hogar proporcionado por un trabajador social de ChildNet que había viajado a Haití.

Según el estudio del hogar, la abuela vive en una casa de dos habitaciones en Montagne Noire, una comunidad en las colinas de Puerto Príncipe, y gana $2,300 al mes, dijo el juez. La abuela también tenía una estructura de apoyo para criar a Ector y ya estaba criando a otro medio hermano suyo.

“No había nada en el reporte de la abuela que indicara que había... problemas”, dijo Izquierdo, quien solicitó un nuevo estudio del hogar.

Desde su decisión inicial, Izquierdo señaló que el Departamento de Estado de Estados Unidos emitió un cambio en el estatus de Haití, y que le “preocupa que la situación sociopolítica en Haití haya cambiado hasta el punto de que exista un problema de seguridad”.

Pero antes de tomar su decisión, quiere escuchar a la abuela materna y al tío de Ector, dijo. Ambos no pudieron conectarse a la audiencia por un enlace de Zoom. La trabajadora social de ChildNet, Marie Joseph, le dijo a la sala que el tío estaba siguiendo los procedimientos por teléfono, y que tenía algo que quería decir. A continuación, procedió a leer un mensaje que, según ella, era de él.

“Estamos muy disgustados y siento que ustedes saben, que el departamento no está tratando de enviarnos a nuestros niños... y que no conocen a nuestra familia”, citó Joseph lo que dijo el tío. Y añadió: “Sabemos que somos pobres y que vivimos en un país que, según la diáspora haitiana, está en guerra civil. Pero recuerden que esta es nuestra sangre. Esta es nuestra familia”.

Izquierdo reconoció las dificultades del caso.

“Esta no es una situación tan clara y simple como algunos podrían pensar”, dijo. “Hay problemas de seguridad que tenemos que resolver y vamos a resolver esos problemas de seguridad. Pero no creo que podamos ignorar simplemente la existencia de la abuela”.

Izquierdo dijo que lo que tiene enfrente es a “una abuela que quiere a su nieto... [que] se ha presentado y desea que se le entregue al menor... Es su derecho. Y a una madre adoptiva que tiene amor por este niño, sin duda, ha criado al niño desde diciembre, [y] desea tener al niño con ella”.

La editora adjunta de investigaciones de Miami Herald Carol Marbin Miller contribuyó a este artículo.