Florencio Randazzo evalúa ser candidato a diputado, con la idea de reflotar la tercera vía

Mariano Pérez de Eulate
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El exministro del Interior kirchnerista se reunió con el gobernador de Tucumán
El exministro del Interior kirchnerista se reunió con el gobernador de Tucumán

¿Está el peronismo no kirchnerista en condiciones de armar algo electoralmente potable en la provincia de Buenos Aires? Esa pregunta parece subyacer detrás de la aparición virtual de Florencio Randazzo hace pocos días, en la que destrozó al gobierno nacional y se animó a sugerir que hay espacio para una alternativa por afuera de la polarización macrismo-cristinismo.

Una tercera vía que, hasta ahora no le ha dado muy buenos resultados a Sergio Massa, que terminó integrando el frente oficialista, ni a Roberto Lavagna, cuya fuerza tiene un par de diputados pero tiende a no consolidarse, ni al propio exministro del Interior, cuya última experiencia electoral, en 2017, lo dejó ubicado en un papel casi testimonial.

Después de aquella incursión de hace casi cuatro años, Randazzo quedó muy enojado. Con sus compañeros peronistas, con algunos dirigentes que lo acompañaron y terminaron integrando el gobierno de Alberto Fernández (empezando por el propio Presidente, que fue su jefe de campaña) y hasta con la política misma, según explica una fuente que lo trata mucho. Ahora, el sabor amargo parece haber quedado atrás para él.

Un grupo de hombres del peronismo de la Provincia lo fue a buscar, convencidos de que hay espacio para una opción justicialista aunque no lleve ese nombre. Es el incipiente partido Sumar, en proceso de conseguir afiliaciones.

Alberto Fernández y Randazzo pararon en un café de San Antonio de Areco como parte de la recorrida
Alberto Fernández y Randazzo pararon en un café de San Antonio de Areco como parte de la recorrida


Otros tiempos: Alberto Fernández y Randazzo, durante la campaña de 2019

El análisis que se escucha allí dice que el Gobierno llegará muy desgastado a las elecciones de medio término de este año y que, al menos en Buenos Aires, el macrismo no sería un grato recuerdo para buena parte del electorado dada la cercanía temporal con el fin de la gestión de Cambiemos, en especial en sectores del conurbano. “Todavía hay gente enojada con Macri, dicen allí”. No se conoce ninguna encuesta que maneje este grupo que respalde con cierto rigor científico esta tesis.

Es importante recalcar que las aspiraciones de Sumar son estrictamente bonaerenses, sin ambiciones nacionales. Al menos por este año, que se realizarán elecciones distritales para reformular la integración del Congreso nacional. En ese marco, Buenos Aires elegirá diputados. Lo que le faltaba a este grupo de dirigentes, muchos de ellos ex funcionarios de gobiernos peronistas anteriores, era un “front man”, una cara conocida para liderar la propuesta y con volumen político. Pareció que iba a ser Chiche Duhalde, que estuvo en un par de reuniones, pero se terminó bajando de lo electoral.

El primer Zoom

El zoom en el que Randazzo habló de “un presidente sin poder político” no fue el primero. Existió otro anterior, más reservado y sin indiscretos que lo filtraran. Randazzo incluso tuvo reuniones políticas presenciales. Pero lo que resultó crucial para que el exministro empiece evaluar si le convendría o no involucrarse con una candidatura fue una cena reservada en Puerto Madero, servida el martes 23 de febrero.

Randazzo y Massa, cuando eran compañeros de Gabinete
Randazzo y Massa, cuando eran compañeros de Gabinete


Randazzo y Massa, cuando eran compañeros de Gabinete

Randazzo se vio allí con Alfredo Meckievi, Haroldo Lebed y Carlos Martínez, veteranos dirigentes del peronismo provincial, de mucho peso en la época del duhaldismo. En realidad, todo Sumar reúne a aquella tropa que representa un peronismo, si se quiere, doctrinario y tradicional. Meckievi, de la Quinta Sección electoral, es un hombre de Dolores que fue ministro, legislador e intendente; Lebed, de Carmen de Patagones (Sexta Sección), ocupó cargos similares; Martínez, platense, fue senador provincial cuando en la capital bonaerense (Octava Sección) mandaba Julio Alak.

En esa mesa se habló de que la figura de “El Flaco” encarna perfectamente un perfil opositor al kirchnerismo, dada su historias de desencuentros con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner: desde las presiones para Randazzo no fuera precandidato presidencial en 2015, a la pelea porque no aceptó ser postulante a la gobernación ese año, como le sugería la Casa Rosada, hasta el mencionado enfrentamiento electoral de 2017, cuando ella perdió con Esteban Bullrich y lo sindicó a él como responsable por haber jugado por afuera de Unidad Ciudadana con el sello del PJ.

Según las fuentes al tanto de las conversaciones, Randazzo está evaluando si acepta o no el convite de volver a condidatearse, esta vez para diputado nacional. Piensa, dicen cerca suyo, no solo en un espacio de perfil peronista sino abierto a otros dirigentes con los que los une el rechazo a Cristina y Alberto. Un aversión dice que habló con Lavagna en busca de un apoyo público del exministro de Economía.

El tema es que en la provincia de Buenos Aires hay una suerte de competencia para juntar peronistas que están enojados con el kirchnerismo. Desde Juntos por el Cambio, una troika integrada por el auditor general Miguel Pichetto, el exministro vidalista Joaquín de la Torre y la legisladora Claudia Rucci, acaba de lanzar una convocaoria para reclutar justicialistas y armar una “pata PJ” en el macrismo provincial.

La invitación es para sumarse a la que, en los hechos, es la mayor fuerza opositora al gobernador Axel Kicillof.