Huawei ayudó en secreto a Corea del Norte, según documentos filtrados

La hostilidad del gobierno de Estados Unidos hacia la empresa china de tecnología Huawei –uno de las mayores fabricantes a nivel global de redes y sistemas de telefonía celular y telecomunicaciones– parece haber llegado a un momento de especial tensión luego de que se filtró que esa empresa ayudó en secreto a la creación y mantenimiento de la red de telefonía celular de Corea del Norte, según reportó The Washington Post.

Huawei es una empresa con una fuerte posición en los mercados internacionales de telefonía móvil y telecomunicaciones, pero en Estados Unidos su operación está fuertemente limitada: el gobierno estadounidense considera que la tecnología de Huawei podría ser utilizada para realizar acciones de espionaje y e intrusiones cibernéticas en beneficio del régimen chino, y por ello se ha prohibido por ley a entidades del gobierno estadounidense el uso de equipos de esa firma.

Unas personas pasan enfrente de una tienda de Huawei en Beijing, el domingo 30 de junio del 2019. (AP Foto/Andy Wong)

Además, Washington ha acusado a Huawei de haber vendido a Irán tecnología prohibida por las sanciones impuestas por el gobierno estadounidense a ese país, y ha restringido los negocios que empresas estadounidenses pueden realizar con la empresa china sin autorización oficial.

A todo ello cabe añadir las tensiones comerciales y la guerra arancelaria que el gobierno de Trump mantiene con China, y la creciente rivalidad geoestratégica entre Pekín y Washington.

Con todo, tras recientes reuniones entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, circularon versiones de que podrían aminorarse las restricciones y la hostilidad de Washington hacia Huawei, pero las revelaciones sobre la participación de esa empresa, junto a la empresa estatal china Panda International Information Technology, en la construcción de la red de telefonía móvil de Corea del Norte podría descarrilar una posible distensión, dado que ello implicaría que Huawei habría violado restricciones a la entrega de tecnología a Norcorea, sobre todo porque parte de los sistemas de Huawei tienen su origen en componentes de fabricantes estadounidenses.

En paralelo, algunos de esos fabricantes –entre ellos Google, Intel y Qualcomm– buscan convencer al gobierno estadounidense de que les conceda excepciones al bloqueo a los negocios con Huawei (operaciones que les reportan importantes ingresos), pues el próximo 19 de agosto es la fecha límite, como también reportó el Post para el cese de esas operaciones con la firma china.

La información filtrada, señala el Post, proviene de un exempleado de Huawei que ha optado por mantener el anonimato y aportaría datos sobre la implicación de esa empresa china con el régimen de Corea del Norte, una conexión que aunque ha sido mencionada e investigada desde hace años, no ha sido confirmada por las autoridades estadounidenses. En cambio, Washington sí ha acusado a Huawei de ignorar las sanciones a Irán.

Huawei ha dicho en un comunicado que “no tiene presencia de negocios” en Corea del Norte y se dijo comprometida a cumplir las regulaciones y sanciones establecidas por las naciones en las que opera, pero no se especificó si tuvo o no vínculos con Pyongyang en el pasado ni se expresó sobre la autenticidad de los documentos filtrados al Post. La empresa estatal china Panda no respondió al Post al respecto (Estados Unidos impuso desde años atrás una prohibición a la exportación de tecnología estadounidense a esa empresa)

En todo caso, las filtraciones colocan al gobierno de Trump en un singular predicamento: o pone mano dura al respecto del cumplimiento de las citadas sanciones (dada la fuerte inquietud que genera la posibilidad de lazos entre Huawei y Corea del Norte) o relaja la presión sobre Huawei como parte de una distensión en la guerra comercial con China, lo que sería complicado ante las revelaciones de las presuntas violaciones de Huawei a las sanciones impuestas por Washington y otras animadversiones.

En todo caso, la incertidumbre es intensa al respecto –el propio presidente Trump dijo cuando se le preguntó sobre los supuestos vínculos de Huawei con Corea del Norte que “tendremos que averiguarlo”, de acuerdo a Reuters– y está en juego mucho más que la prohibición a una empresa en particular.

Una tienda de Huawei en Madrid, España. En Estados Unidos la empresa china tiene escasa presencia entre los consumidores, pero a escala internacional es una de las compañías más activas. (Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images)

La posición del gobierno de Trump hacia Huawei es un componente clave del pulso de Washington y China que se expresa en la guerra arancelaria en sí y, en lo tecnológico, en la carrera por crear a gran escala las redes de telecomunicación móvil de nueva generación, con las implicaciones de ciberseguridad e inteligencia inherentes. Es un elemento de la rivalidad mucho mayor que enfrenta a Estados Unidos con el creciente poder de China.

Pero Trump ha dado ciertas señalas de que, para restar calor a su pugna con China podría mitigar las restricciones impuestas a Huawei, algo que resulta inaceptable para importantes grupos políticos estadounidenses y que motivó que, con apoyo tanto de republicanos como de demócratas, se presentara una iniciativa en el Congreso para hacer obligatorio el control legislativo de los controles a la exportación de tecnología tanto a “adversarios extranjeros” en general como a Huawei en lo específico.

Para las empresas estadounidenses, por su parte, una restricción mayor a sus tratos con Huawei les podría provocar severas pérdidas al impedirles proveer componentes a esa firma china, que domina una importante tajada del mercado de telecomunicaciones a escala internacional.

No es claro así cuál será la ruta que Washington seguirá hacia Huawei, pero las recientes revelaciones sobre la supuesta vinculación de esa empresa con Corea del Norte son parte de las colisiones al respecto y, posiblemente, darán pie a mayor controversia.