Filipinas vacuna a 733.000 niños con una vacuna contra el dengue que puede empeorar la enfermedad

A lo largo de la historia, el ser humano siempre ha intentado enfrentarse y erradicar de la naturaleza las enfermedades infecciosas, aunque solo ha tenido éxito con la viruela y la peste bovina. Algunas de las más preocupantes que existen hoy en día son las transmitidas por los mosquitos. La más conocida es la malaria, pero el dengue también es muy peligrosa y el número de casos ha aumentado enormemente su incidencia en las últimas décadas, tal y como informa la Organización Mundial de la Salud. En este sentido, Filipinas está en estado de alerta y “preparada para el peor de los escenarios” después de vacunar a 733.000 personas con una vacuna contra el dengue que puede empeorar la enfermedad.

La vacuna de la polémica (REUTERS).

Los avances en la medicina de los últimos años han posibilitado que los científicos sean capaces de desarrollar remedios con los que enfrentarse a enfermedades que antes eran potencialmente mortales. La mejor manera de combatir el dengue es la prevención, pero también se ha desarrollado una vacuna que a priori mostraba un esperanzador 79,1% de eficacia. Sin embargo, el caso filipino siembra dudas el futuro del medicamento.

El gigante farmacéutico francés Sanofi Pasteur ha admitido que Dengvaxia, la primera vacuna contra el dengue que había conseguido licencia, puede empeorar la enfermedad en las personas que no han sido infectadas previamente con el virus. Es decir, a aquellos que han pasado con éxito la enfermedad en el pasado la vacuna refuerza sus defensas, pero a los que no, el medicamento empeora los síntomas.

El Gobierno filipino ya había vacunado a más de 700.000 niños de regiones endémicas, por lo que las consecuencias son imprevisibles, aunque ya se están reportando casos de “efectos adversos”. La compañía farmacéutica considera que podría llevar hasta 5 años que sean evidentes los casos más graves.

La empresa farmacéutica responsable de la vacuna (REUTERS).

El dengue causa síntomas gripales y en ocasiones evoluciona hasta convertirse en un cuadro potencialmente mortal. Se presenta en los climas tropicales de todo el planeta y es especialmente peligroso en países asiáticos y latinoamericanos. La detección a tiempo y el acceso a una asistencia médica adecuada disminuyen las tasas de mortalidad a menos del 1%, tal y como revela la OMS.

En el caso de Filipinas se estima que en el 2016 hubo unos 211.000 casos que provocaron la muerte de al menos 1.000 personas. Lo que aún no se sabe es cómo va a afectar la vacuna fallida a esas 733.000 personas.