Explican la causa de las misteriosas muertes de ballenas grises en la costa oeste de EEUU

Numerosas ballenas grises han sido encontradas muertas en la costa oeste de EEUU. Foto: Ap

Numerosas ballenas grises de Alaska han encallado y muerto en los últimos meses al migrar a otras zonas de la costa oeste de Estados Unidos, en un inusual fenómeno que sorprendió a los expertos.

En lo que va del año se registran 16 ballenas muertas, 15 de ellas desde el 30 de marzo de 2019.

Tras el desconcierto inicial, se ha determinado que la causa principal es la desnutrición, de acuerdo con un informe de Cascadia Research Collective.

Los especialistas de este colectivo realizaron una autopsia a una ballena gris muerta cerca de Everett, en el estado de Washington, y se identificó que la causa de la muerte era simplemente la falta de alimentación.

Esto significa que algo grave está pasando al interior el océano, ya que estos grandes mamíferos marinos están muriendo mientras intentan llegar a los lugares donde pueden alimentarse tranquilamente.

Sin embargo, los expertos no sólo han detectado desnutrición en las ballenas, sino que han identificado daños físicos en sus cuerpos.

De acuerdo con un informe del National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), otra ballena moribunda encontrada en Kingston, Washington, tenía ampollas causadas por la exposición al sol en su torso.

Los biólogos aseguran que la ballena adquirió una infección que le generó daños en el pulmón, lo que le impidió sumergirse en el mar y, por ende, quedó expuesta a los rayos solares.

Esto, a su vez, evitó que se alimentara adecuadamente, ya que las ballenas tienen que zambullirse para ingerir los sedimentos de pequeños organismos marinos, como crustáceos. A pesar de identificar las causas, no pudieron salvarla cuando apareció en Elliott Bay, cerca del centro de Seattle.

¿Qué pasa que las ballenas no están alimentándose adecuadamente?

Michael Milstein, portavoz del Servicio de Pesca de la NOAA, mencionó que las ballenas se están moviendo hacia el norte desde sus zonas de invernación en México y parece que se están quedando sin alimento, según un artículo de Reuters.

El especialista aclara que todas las ballenas muertas que se han analizado se han detectado con desnutrición, por lo que la conclusión es que no comieron lo suficiente el año pasado y no acumularon la grasa que les ayuda a migrar sin problemas.

Rick Thoman, un científico del clima en el Centro de Evaluación y Política del Clima de Alaska, asegura por su parte que la falta de hielo marino y el extraordinario calor que ha impactado en los mares de Bering y Chukchi (donde normalmente se encuentran las ballenas), afecta a toda la red alimentaria desde las algas hasta el kril (anfípodos), que es el alimento preferido por estos grandes mamíferos.

Es decir, las aguas más cálidas tienden a ser menos densas en nutrientes, lo que podría afectar el tamaño de la población de anfípodos.

Más muertes de las que podemos ver

No sólo en los últimos meses han muertos decenas de ballenas, tan sólo en un año se han registrado 53 ballenas grises muertas o moribundas en la costa oeste durante la migración a Alaska, cifra muy parecida a la registrada en los años 1999-2000, de acuerdo con un reporte de USA Today.

Según John Calambokidis, biólogo investigador de Cascadia Research en Olympia, Washington, el número de muertes puede ser mayor, debido a que no todos estos mamíferos muertos llegan a tierra. “Se estima que sólo el 10% salen a la superficie”

Esto significa que aproximadamente 530 ballenas son las que mueren durante la migración, lo que representa una elevada cifra sobre una población total de más de 20 mil ballenas grises, según el artículo de USA Today.

Esta migración anual es la más épica de la tierra. Durante la primavera las ballenas permanecen en la costa de Alaska donde se alimentan de pequeños animales marinos y alrededor de octubre inician su viaje anual de más de 9 mil 656 kilómetros al sur, rumbo a las aguas cálidas de la Península de Baja California, en México.

Durante los tres o cuatro meses que viajan o, ya estando en las aguas de México, no comen casi nada, viven de la grasa que han acumulado.

Que las ballenas grises estén muriendo de desnutrición es una llamada de atención a la sociedad para que recapacite sobre el cambio climático y la contaminación en general, no sólo para preservar a la raza humana, sino para cuidar a las especies animales de todo el planeta.