Mientras la pobreza agobia a millones en el mundo, Jeff Bezos podría ser billonario muy pronto

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La revista Forbes publica y actualiza frecuentemente su lista de multimillonarios (billionaires en inglés), personas que poseen una fortuna de mil millones (billion en inglés) de dólares o más.

Tener una riqueza así coloca a la persona en cuestión en una minúscula, minusculísima, porción de la población y cada uno de esos multimillonarios (unos 2,674 según Forbes) cuenta con una valuación económica equivalente a la de miles y miles de personas, superior en ocasiones al presupuesto de muchos países. Eso por un lado es muestra del éxito empresarial, comercial, financiero y demás de cada multimillonario, pero también es signo de la honda desigualdad y las inequidades que existen a escala mundial. Una discusión punzante.

Jeff Bezos, fundador de Amazon. (Getty Images)
Jeff Bezos, fundador de Amazon. (Getty Images)

Pero el asunto iría más allá: ¿existen ya los billonarios (trillionaires en inglés), poseedores de riquezas de un nivel posiblemente jamás alcanzado?

Varias compañías tienen una capitalización de mercado (el valor de sus acciones en bolsa) que han superado ya el billón de dólares: Apple, Microsoft, Amazon, Google (Alphabet) y Facebook en Estados Unidos, por ejemplo.

Pero, en realidad, como indicó el portal Snopes, en lo individual nadie ha alcanzado una riqueza de un billón de dólares (trillion en inglés) o más, aunque podría no pasar demasiado tiempo, si se dan ciertas condiciones, antes de que eso suceda.

Lo que sí es que, sumadas, las fortunas de los 10 estadounidenses más ricos superan ya el billón de dólares y la de los cuatro más ricos del mundo alcanzan las enormes sumas de 200,000 millones (Elon Musk), 192,000 millones (Jeff Bezos), 174,000 millones (Bernard Arnault y familia) y Bill Gates (124,000 millones).

Esa riqueza de muy pocos mientras la pobreza agobia a millones y millones es un factor de honda controversia y que se ha tratado de atender para que una porción justa y equitativa de esos inmensos recursos fluya (vía inversión, impuestos, programas sociales, filantropía y demás) para reducir las desigualdades y las carencias básicas de la población en general.

En ese contexto, el presidente estadounidense Joe Biden dijo hace unos días, al comentar sobre las realidades y desigualdades económicas y sobre sus masivos planes de inversión y gasto social, que “yo dije que me postulé para cambiar la dinámica de la economía. Estoy cansado del goteo económico [trickle down en inglés]. A billonarios [trillionaires] y multimillonarios [billionaires] les va muy bien… En medio de esta crisis [la pandemia del covid-19], la gente trabajadora y la clase media están siendo lastimadas”.

Lo cierto es que aún no existen las personas billonarias (sí las empresas billonarias), y es cierto que la distribución de la riqueza es terriblemente desigual, con las cargas fiscales con frecuencia repartidas de modo inequitativo y permitiendo que los más ricos paguen muy poco o nada de impuesto al ingreso, mientras los trabajadores asalariados se encuentran cautivos de tasas fiscales más elevadas.

Ha de aclararse que gran parte de la riqueza de los multimillonarios está fundada en el valor de las acciones de empresas que poseen (cantidad de acciones por su precio en el mercado) lo que varía con el tiempo según el desempeño bursátil de esa empresa y no equivale a tener esa cantidad de dinero accesible en una cuenta de banco. Pero ciertamente esa riqueza les da acceso a recursos, poder, influencia y posibilidades ingentes.

Y en unos años, de continuar la bonanza de sus empresas, varios multimillonarios podrían convertirse en billonarios. De acuerdo a Comparisun, Jeff Bezos (fundador de Amazon) podría alcanzar un billón de dólares de riqueza en 2026 y Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) en 2036. Algunos otros lo lograrían en el lapso de esa década.

Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook. (Reuters)
Mark Zuckerberg, fundador y CEO de Facebook. (Reuters)

Algo estratosférico si se considera que un billón de dólares es el equivalente a todo el ingreso anual de unas 27 millones de personas que perciban el salario medio estadounidense.

El éxito financiero de esos individuos y sus empresas es sin duda notorio, pero en tanto existan en el mundo, incluso en los países más desarrollados donde multitud de multimillonarios han hecho sus fortunas, la pobreza, la desigualdad económica, las inequidades en el ingreso y la fiscalidad y otras lacras la desmesurada riqueza de esa clase de magnates siempre tendrá un lado ominoso.

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